domingo, 1 de febrero de 2026

El origen del Tercer Tiempo

 

La esencia de la caballerosidad: Una reunión de finales del siglo XIX captura el espíritu del "Tercer Tiempo". Tras la batalla en el campo de juego, jugadores de ambos equipos se congregan en el Pavilion del club para compartir la mesa. Al frente, el referee preside el orden fuera del campo, mientras las damas de la comunidad ofrecen los tradicionales scones y té, sellando el respeto mutuo que define a este deporte. Imagen generada por IA con Google Gemini, [01/02/2026]

El tercer tiempo no nació de un reglamento escrito, sino de la propia naturaleza del rugby como deporte de contacto extremo y sus raíces en las universidades británicas del siglo XIX.

Repasemos su origen y por qué se convirtió en un pilar sagrado de este deporte:

1. El origen en las "Public Schools" inglesas

A mediados del siglo XIX, en colegios como el Rugby School (donde William Webb Ellis supuestamente inventó el juego en 1823), el rugby era visto como una herramienta para formar el carácter de los jóvenes caballeros.

La caballerosidad: La idea era que, tras una "batalla" física intensa y a veces violenta en el barro, los jugadores debían demostrar que no había rencor.

La hospitalidad: Los equipos locales tenían la responsabilidad ética de agasajar a los visitantes, que a menudo viajaban largas distancias en carruaje o tren para jugar. Se les ofrecía comida y bebida como un gesto de cortesía elemental.

2. El factor "Amateur"

Durante casi toda su historia (hasta 1995), el rugby fue un deporte estrictamente amateur. Los jugadores no cobraban, por lo que el incentivo principal para jugar —además de la competencia— era la vida social y la pertenencia a un club. El tercer tiempo era el momento de relajación donde se compartían cervezas, canciones y anécdotas, borrando la rivalidad del campo.

3. El sentido moral y psicológico

El tercer tiempo cumple una función clave que lo diferencia de otros deportes:

Descompresión: Al ser un deporte de alto contacto físico, el tercer tiempo ayuda a bajar los niveles de adrenalina.

Respeto al árbitro: Es tradición que el árbitro sea el primer invitado al tercer tiempo. Esto refuerza la idea de que sus decisiones se aceptan y que él también es parte de la comunidad.

Integración: En las categorías infantiles, el tercer tiempo es donde se enseña a los niños que el rival es un compañero de juego, no un enemigo.

¿Cómo ha evolucionado?

Aunque hoy el rugby es profesional y los jugadores de élite cuidan mucho su dieta y consumo de alcohol, la tradición se mantiene:

En el rugby profesional: Se suele realizar una cena o recepción oficial más formal.

En el rugby amateur/de clubes: Sigue siendo el corazón del club, con hamburguesas, pizzas y mucha cerveza en el "bar del club".

El término internacional: En países como Italia se le conoce como Terzo Tempo, y en el Reino Unido simplemente como Post-match hospitality.

Curiosidad: Tan fuerte es esta costumbre que en 2007 la Liga Italiana de Fútbol (Calcio) intentó copiarla para reducir la violencia entre aficiones, aunque no tuvo el mismo éxito arraigado que en el rugby.

Función Moral: Sirve para eliminar rencores, bajar la adrenalina del contacto físico y honrar al árbitro como invitado de honor. Regla de oro: "Lo que pasa en la cancha, se queda en la cancha; lo que pasa en el tercer tiempo, se queda en el club".

En definitiva, es el ritual que transforma al enemigo del campo en un compañero de deporte, manteniendo la esencia del rugby más allá del resultado.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

lunes, 12 de enero de 2026

El Arquitecto del "Sport" en el Río de la Plata

PIONEERS DEL RUGBY-FOOTBALL EN ARGENTINA

Entrevista novelada a James Oswald Anderson

J.O. Anderson y el autor de la entrevista
Imagen generada por IA con Google Gemini, [12/01/2026]

En la intersección del siglo XIX y el XX, mientras la Argentina moderna se consolidaba bajo la influencia de las corrientes inmigratorias, un hombre de doble herencia —corazón argentino y disciplina británica— se convirtió en el pilar fundamental del football association y del rugby football nacional: James Oswald Anderson (1872-1932).

Nacido en Buenos Aires y educado en la prestigiosa Bedford Modern School de Inglaterra, Anderson regresó al país para transformar los juegos recreativos de los residentes británicos en instituciones sólidas y perdurables. Su figura trasciende el campo de juego; fue un prolífico delantero en el Lomas Athletic Club, el primer capitán de la Selección Argentina de football association en 1902 y, fundamentalmente, un visionario de la administración deportiva, llegando a presidir la The River Plate Rugby Union Championship (actual UAR).

A través de su labor en la mítica revista River Plate Sport & Pastime, Anderson no solo difundió resultados, sino que dictó la ética del "fair play" y las reglas que hoy rigen nuestras pasiones. En este reportaje exclusivo, viajamos al pasado para conversar con el hombre que, antes de que el deporte fuera un fenómeno de masas, ya vislumbraba en el rugby y el fútbol el lenguaje universal que uniría a toda una nación.

Dos James O. Anderson en un reducto británico del Buenos Aires del siglo XIX. El fooballer de Lomas Athletic y el rugbier del BAFC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [12/01/2026]

Periodista: Sr. Anderson, usted nació en Buenos Aires en 1872 en el seno de una familia con fuertes vínculos comerciales entre Escocia y el Río de la Plata. ¿Cómo influyó esa identidad "anglo-argentina" y el espíritu emprendedor de su padre, William, en su visión para organizar el deporte en un país donde todo estaba por hacerse?

J.O. Anderson: Mi padre, William, y mi abuelo John eran hombres de comercio entre Glasgow y Buenos Aires. Crecí viendo cómo se construían puentes comerciales, y entendí que el deporte, al igual que los negocios, requería organización y reglas claras. Ser un "anglo-argentino" me permitió traer lo mejor de la disciplina británica al entusiasmo natural que encontraba en estas tierras.

Periodista: Su formación en la Bedford Modern School en Inglaterra parece haber sido el catalizador de su pasión. ¿Qué recuerda de esos años?

J.O. Anderson: Bedford fue fundamental, permanecí allí hasta 1890. Una vez egresado de Bedford, trabajé como maestro en la Pocklington School y continué jugando rugby en el Pocklington RUFC y al football en el West Herts de Watford y, finalmente, luego de trece años regresé a Buenos Aires.

En Bedford y en Pocklington el deporte no era un simple pasatiempo, era una parte esencial en la educación del carácter. Durante esos nueve años jugué cricket y fútbol entre semana junto a mis alumnos para la escuela, y durante tres temporadas jugué al rugby para el Pocklington RUFC los fines de semana. Con ese equipo marqué un récord de cinco tries contra el equipo de rugby de Market Weighton en 1894. Los campos de juego eran perfectos, rodeados de una tradición centenaria.

Al volver a la Argentina en 1895, mi objetivo no era solo jugar, sino replicar ese estándar de excelencia y caballerosidad en los clubes locales.

Desde 1894 actuaba un equipo de rugby formado por egresados del colegio bajo el nombre de Old Bedfordians que disputaban el encuentro de final de la temporada frente a un combinado de Buenos Aires que no era otro que el BAFC reforzado con jugadores provenientes de otros equipos. Cuando yo ingresé al equipo pude jugar junto a mis hermanos.

Periodista: A su regreso a Argentina en 1895, se unió al Lomas Athletic Club, una institución fundacional. ¿Podría describirnos cómo era la atmósfera de aquellos primeros partidos y qué significó para usted ser parte de la conquista de esos títulos históricos en la liga de football?

J.O. Anderson: Lomas fue mi primer hogar deportivo en Buenos Aires. En el siglo XIX, el rugby y el fútbol convivían en los mismos clubes. Fui parte de un equipo lomense que dominó la escena; pude compartir la formación con mis hermanos Arthur, Robert y Henry y obtener un par de campeonatos de la Liga de fútbol. Siempre busqué liderar desde la delantera, ya sea marcando goles en el fútbol o empujando en el rugby. El espíritu del Lomas era el de la camaradería absoluta bajo los colores del club.

Tampoco me quiero olvidar los cuatro campeonatos de rugby (1900-1903) obtenidos con el Buenos Aires F.C.. En especial la final de 1901 en la que vencimos a Lomas y me tocó enfrentar a mis hermanos Henry y Arthur.

Periodista: Aunque se lo recuerda mucho por el fútbol, usted fue una figura central en el rugby nacional, llegando a ser presidente de la River Plate Rugby Union (hoy UAR) en 1904. ¿Cómo definiría su estilo de juego en el campo de rugby y qué desafíos enfrentaba este deporte para diferenciarse del fútbol en aquel entonces?

J.O. Anderson: Era un deporte de gran rudeza física, pero de un respeto inquebrantable por las reglas. En el siglo XIX, el rugby en Argentina se jugaba mayormente entre la comunidad británica. Mi labor como dirigente fue darle una estructura formal. No se trataba solo de correr con la pelota, sino de establecer una unión que permitiera al deporte crecer y perdurar más allá de los partidos informales en los baldíos.

Periodista: En todos esos años de competencia, ¿Quiénes fueron los mejores jugadores que conoció en la cancha?

J.O. Anderson: Tuve el honor de conocer a pioneros extraordinarios. En la selección de 1902, compartí con hombres como Charles Dickinson (mediocampista del Belgrano Athletic Club y la selección argentina) y Edward Morgan (delantero del Quilmes Rovers Athletic Club y la selección argentina). Pero si debo destacar a alguien, sería a aquellos que, como yo, entendían que el capitán no solo debía jugar, sino organizar. Los jugadores del Lomas de finales del siglo XIX tenían una disciplina que rara vez he vuelto a ver.

Periodista: Usted tuvo un rol muy activo en la prensa con la revista "River Plate Sport & Pastime". ¿Era esa su forma de educar al público?

J.O. Anderson: El público necesitaba entender las reglas. A través de la revista, buscábamos profesionalizar la mirada sobre el deporte. No bastaba con jugar; había que documentar, registrar los resultados y fomentar el "fair play". Fue una extensión de mi labor como administrador deportivo.

Periodista: Se le recuerda por ser el capitán en el primer partido internacional contra Uruguay en 1902. ¿Qué sintió al liderar ese equipo?

J.O. Anderson: Fue un honor inmenso. Ganamos 6-0 y tuve la suerte de marcar el quinto gol. Recuerdo que gané el sorteo y elegí jugar contra la pendiente de la cancha, que tenía un desnivel importante. Ver a miles de personas (se dice que hasta 8.000) gritando por sus colores fue la señal definitiva de que el deporte había echado raíces profundas en el Río de la Plata.

Periodista: Finalmente, ¿Cuál fue su actividad tras retirarse de la práctica activa en Argentina y regresar a Inglaterra?

J.O. Anderson: Nunca dejé el deporte. Al regresar a Inglaterra, me establecí en Reading y jugué cricket para el condado de Hertfordshire en el Minor Counties Championship hasta 1912. El deporte es una forma de vida; aunque dejé de correr tras una pelota de rugby o fútbol, seguí vinculado al verde del campo de cricket hasta que mis fuerzas me lo permitieron. Me reconforta saber que, al morir en 1932, el "sport" ya era la pasión de todos los jóvenes argentinos.

Epílogo: El fin de una era

James Oswald Anderson falleció en Reading, Inglaterra, en 1932. Se fue apenas un año después de que el fútbol argentino abrazara el profesionalismo, un proceso que él ayudó a cimentar desde el amateurismo más puro. Hoy, su nombre permanece en las actas fundacionales de la AFA y la UAR como el hombre que entendió que, para que un deporte crezca, necesita tanto de un capitán en la cancha como de un caballero en los escritorios.

MATERIAL CONSULTADO:

Periódico The Standard

Periódico Buenos Aires Herald

Semanario River Plate Sport & Pastime

Periódico La Nación

Revista Caras y Caretas

Rosa Freyre de Aldao. (18/01/2017). ¡Somos socias! CIHF. Recuperado de: http://cihf.com.ar/somos-socias/ (fecha de consulta: 01/11/2023)

Rubén Raúl Ayala. (14/03/2004). Flores Athletic Club. C.E.H.R. Recuperado de: http://www.geocities.ws/floresathletic/index-2.html (fecha de consulta: 08/11/2023)

Neil Dunham. (23/04/2023). La historia de Watford St. Mary's. Watfordgold. Recuperado de: https://www.watfordgold.org.uk/history/watford-st-marys/watford-st-marys-history (fecha de consulta: 03/11/2023)

Archivo del Watford Football Club. (s.f.). James Oswald Anderson. Watfordfcarchive. Recuperado de: https://www.watfordfcarchive.co.uk/player/james-anderson (fecha de consulta: 04/11/2023)

Bedford Modern School. (s.f.). History of the School. Bedmod. Recuperado de: https://www.bedmod.co.uk/about-us/history-of-the-school/ (fecha de consulta: 05/11/2023)

Por la pelota. (s.f.). James Oswald Anderson. Porlapelota. Recuperado de: https://www.porlapelota.com/jugadores/james-oswald-anderson/ (fecha de consulta: 06/11/2023)

RSSSF. (s.f.). Varias páginas. RSSSF. Recuperado de: https://www.rsssf.org/nersssf.html (fecha de consulta: 07/11/2023)

British Settlers in Argentina and Uruguay—studies in 19th and 20th century emigration. (s/f). Varias páginas. Argbrit. Recuperado de: http://www.argbrit.org/index.html (fecha de consulta: 08/11/2023)

Graham-Yool, A. ([1981]2007). La colonia olvidada. Buenos Aires, Argentina: Emecé Editores.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)