miércoles, 12 de junio de 2013

HISTORIA DEL FLORES ATHLETIC CLUB

PANORAMA DE LA ÉPOCA


Es comprensible que todo lo importado haya tenido siempre su ingreso por el codiciado puerto de Buenos Aires, vía normal de entrada a la República Argentina. Así aconteció con los deportes, y el rugby no fue la excepción.

La burguesía inglesa del siglo XIX desempeñó un papel creativo, fue la fuerza motriz de la Revolución Industrial. Ella necesitó engendrar funcionarios para poder atender los intereses comerciales que generaban sus actividades mercantiles en todo el mundo. Gente que asimilara el comercio británico con la civilización y la suerte del mundo con la suerte del imperio.

Los ingleses habían encauzado su formación educativa y su pujante carácter sobre la base de una educación física fuertemente influenciada por el profesor Thomas Arnold. Una prueba de ello lo encontarmos en la Escuela de Rugby, tal como lo muestra la ilustración.

No resultará extraño que en el Buenos Aires de mediados del siglo XIX, la creciente colectividad británica, introdujera el gusto por los deportes y por la fundación de clubes tan en boga en el Sur de Inglaterra, culturalmente vinculado al ámbito universitario y amateur.

Los primeros clubes eran cerradamente ingleses, y cuando sus puertas se abrían para los nativos, era sólo para aquellos funcionarios "iniciados" sobre los que no había la menor duda en cuanto a su lealtad a un determinado sistema de valores.

Al respecto, y con relación al rugby, debemos tener en cuenta que en sus comienzos en la Argentina, allá por 1873, este deporte fue practicado exclusivamente entre la colectividad británica residente. Desde aquel año hasta 1903 inclusive, los únicos equipos que participaron fueron fundados por británicos o por descendientes de éstos. Ellos eran los únicos conocedores de las reglas y los códigos del rugby, y pertenecían a las clases sociales que, por su condición socioeconómica, tenía una basta cultura de tiempo libre.

Si bien en 1874, a partir de la fundación del Buenos Ayres Football Club, sus socios adoptaron las reglas de la Rugby Football Unión, sólo se jugaron algunos partidos... decayendo luego el entusiasmo.

Sin embargo, desde 1882 renació la práctica en Rosario y, a partir del ‘86, con la segunda fundación del Buenos Ayres Football Club, se instalará una costumbre que ya no se interrumpirá hasta nuestros días.

Si bien no había asociación que nucleara a los equipos ni campeonato organizado, sólo se disputaban encuentros amistosos, lo que no debe extrañar, pues ha ocurrido en los períodos iniciales de todos los deportes. Seguramente, no pasarían de cien jugadores por temporada, los aficionados que se repartían en alguno de esos clubes-equipos entre 1886 y 1898.

Recién en 1904 se presentó el primer team formado por criollos: Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería, aquel de los hermanos Newbery, Martín Miguens, Alberto Lagos, Luis Duhau, Mariano Paunero o Germán Dates. Habían transcurrido nada más y nada menos que 31 años.

Pero bien, instalémonos en pleno barrio de Caballito, en las inmediaciones del Club Ferrocarril Oeste. Allí nació esta historia que dio origen a un club por muchos olvidado, el Flores Athletic.

EL POTRERO DE FLORES Y LA QUINTA DE LESLIE

El origen del old ground de Flores es quizá el más controvertido ya que son pocos los datos que de él se pueden rastrear. Hacia 1860 vivían entre lo que hoy es Caballito y Flores muchos británicos vinculados al comercio. Habitualmente veraneaban en las quintas de Barracas, Belgrano y, sobre todo en San José de Flores, centro de descanso que también era el preferido por las más calificadas familias argentinas y famoso por sus casaquintas y sus grandes palacios como el de Miraflores, construido en 1886 y perteneciente Manuel Ortíz Basualdo (había sido erigido en la manzana comprendida por las actuales Rivadavia, Fray Luis Beltrán, Yerbal y Boyacá con entradas por Rivadavia 6433/65). también hemos de citar al palacio que llamaban Las Lilas, perteneciente a Mr. Agar, de la firma Agar Cross y Cía. Ltda.

Caballito era tierra de carros y corralones. Su nombre se debe a la existencia de una veleta en forma de caballo que ostentaba un almacén situado en el camino de San José de Flores en lo que hoy es la esquina de Rivadavia y Emilio Mitre del en el actual barrio porteño.

En el siglo XIX, el panorama era invariable, al Norte de la avenida Rivadavia había residencias y quintas arboladas (ver cuadro) hasta las vías del ferrocarril, luego chacras y grandes potreros cercados con cina-cina o abiertos a por los cuatro puntos cardinales, como los de Izaguirre, cercanos a donde hoy se halla la playa de cargas del Ferrocarril Sarmiento.

En ese sector geográfico, próximo al terreno que ocupan las instalaciones deportivas del actual Club Ferrocarril Oeste, entre la calle Avellaneda y las vías del ferrocarril, había un potrero. Era un campo de pasto natural que servía de alimento a algunos animales medianamente nivelado, sin que se lo pudiera considerar óptimo.

De las muchas investigaciones realizadas y la labor de búsqueda en publicaciones y archivos que permitieron rescatar toda una época sobre base conjetural, podemos incorporar, en oportunismo momento, la colaboración de uno de los personajes de aquella época: Mr. Walter Ford.

En el libro El polo en la Argentina, de Francisco Ceballos, puede leerse el primer testimonio que le transmitió oralmente Walter Ford a Don Paco sobre lo que sucedía en ese potrero allá por el último cuarto del siglo XIX. Este buen señor Ford, siendo ya nonagenario, lo llevó al lugar preciso, mientras mencionaba sus andanzas de polista y de su relato transcribimos lo escrito por Ceballos en su libro:

"El campo de juego lo podemos situar en las proximidades de las instalaciones deportivas actuales del Club Ferrocarril Oeste, sobre la calle Avellaneda por un lado, y las vías del Ferrocarril Oeste por el otro, zona que el progreso ha modificado con su avasalladora acción"

"En una de las tardes de verano de 1943 recorrimos, con Mr. Walter Ford, los alrededores del viejo campo de deportes, con el deseo de determinar, lo más aproximadamente posible, el lugar de su ubicación".

"De las descripciones que Mr. Ford hiciera, referentes al lugar y condiciones que presentaba el terreno, pudimos formarnos la siguiente imagen: era un campo más o menos nivelado, sin que se le pudiera considerar perfecto en ese sentido, de pasto natural, y en el que se echaban animales para mantenerlo corto en la época de juego".

Ford había jugado en 1875, con 18 años de edad, el primer encuentro de polo registrado por la prensa en nuestro país; aquel de la Estancia Negrette. Sin embargo, al decir de Mr. Ford, con alguna anterioridad a aquel evento ya se practicaba polo en Caballito.

También, hacia la década del ‘70, entra en la historia del deporte... un colegio. En efecto, desde 1870, funcionaba el Flores Collegiate School donde el reverendo Joseph H. Gybbon Spilsbury era su director. Allí se practicaban varios juegos atléticos.

Tal y no otro ha sido el origen de uno de los lugares en que se iniciara la práctica de los sports en nuestro país.

La quinta de Leslie

La extracción cultural de los ingleses era diferente, acostumbrados a otro ritmo de vida, los colocaba en condiciones ventajosas para la practica de los deportes. Fieles a su tradición, conservadores y austeros, eran apegados a las costumbres de sus mayores. Gustaban de un ambiente de sociabilidad hechos a él desde pequeños, para lo cual mantenían relaciones con sus compatriotas cada vez que las circunstancias lo permitían. Frecuentaban reuniones familiares, los domingos por lo general, donde congregaban a parientes y amistades, tradicionales o nuevas, alrededor de mesas bien servidas, en las que no faltaba el asado como menú o el clásico té por la tarde.

Tal como nos cuenta Ceballos en su libro: "Antes y después de aquellas reuniones practicaban juegos y entretenimientos. La juventud se inclinaba, lógicamente, por los primeros, entre los que se contaban las carreras de caballos, el remo, el cricket, las cacerías del zorro y, más tarde, el fútbol. De ese modo matizaban las actividades cotidianas, plenas de preocupaciones y problemas provocados por el desarrollo de sus negocios, distrayendo la mente y predisponiendo al cuerpo para una vida físicamente sana".

Asimismo, los ingleses tenían al respecto una peculiaridad que ha sido siempre inconfundible: sus actividades sociales y deportivas eran promovidas, cultivadas, protegidas y hasta sostenidas por determinadas personas, por lo general en posición desahogada, que consideraban como un deber el reunir a sus connacionales, proponiéndoles facilidades y pasatiempos, así como ayuda, para hacer menos engorrosa su vida lejos de la tierra natal.

Así es el caso de Mr. Leslie, propietario de una casaquinta de las muchas que existieron en el partido de San José de Flores y que era conocida en aquella época con el nombre de quinta Savarese o de la Riestra, situada al costado Norte de las vías de aquel Camino de Hierro de Buenos Aires al Oeste y cerrada por la actual calle Morelos. Al frente, hacia el costado Sur de las vías, había un terreno abierto, cosa muy común en aquel tiempo, que llegaba hasta la avenida Rivadavia y pertenecía a la familia Etchehun; en ese terreno, los invitados jóvenes de Mr. Leslie se iniciaban en la práctica de algunos deportes como el cricket, rugby, carreras pedestres, etc. En el otro terreno de mayor extensión, al nordeste de la casaquinta, demostraban sus habilidades los que preferían un deporte de acciones más enérgicas como el polo.

El polo estaba presente en la Argentina antes de 1875 pero, en el ‘82 se produjo un hecho muy significativo: se funda el primer club que agrupara a los aficionados a este deporte. Su nombre: Buenos Aires Polo Club. La institución cumplía un papel social y utilizaba por cancha al viejo potrero de Flores, un terreno que el progreso se ha encargado de modificar con su avasalladora acción.

Según Paco Ceballos, el terreno estaba "... ubicado en el ángulo nordeste de la casaquinta -de Leslie-... En este terreno se realizaron las primeras escaramuzas del polo ... Según los cálculos estimados, tenía una longitud de 160 á 180 metros de largo con un ancho proporcionado". El nuevo club tenía el propósito deliberado de practicar polo. Allí se reunían a los polistas más entusiastas.


El 20 de octubre de 1882, el Buenos Aires Polo Club nombró presidente honorario al Intendente de la ciudad, Don Torcuato de Alvear. Con el tiempo, sobre el césped de Caballito, lucieron sus habilidades jinetes de la talla de Hugo Scott-Robson, nuestro primer polista de trascendencia internacional y otros como Fred Bridger, Tom E. Preston, Arturo King o A.C. Drabble, cuya familia estaba considerada como una de las dos líderes de la comunidad británica de Sud América.

ORIGEN DEL FLORES ATHLETIC CLUB 

Al costado de esta línea ferroviaria y lindero a la actual Estación Caballito se encontraba el predio de nuestra investigación que, en 1891 era conocido por "old ground" de Flores u "old polo ground" de Flores, hacia fines del año 1892, el periódico de habla inglesa The Standard lo denominaba de diversas maneras, por ejemplo: "old polo field" de Flores, "club grounds" de Flores, "Flores Polo field". Todos estos nombres equivalentes señalaban a un mismo lugar, el amplio terreno de Flores. Nunca aparece el nombre de Flores Polo Club con el que varios historiadores confundieron ese predio.

<< Flores Athletic Club - Bat Five Handicap. Primer Premio...., probablemente perteneciente a Henry Stratford, Londres 1901, 10cms.

En cambio, el nombre de Flores Athletic Club se puede registrar en el mismo diario el 15 de enero de 1893, cuando se anuncia la realización de un partido de cricket entre los teams del Buenos Ayres & Rosario Railway y Flores Athletic.
Nunca antes se había mencionado como club por la prensa de la colectividad británica, así que, de todo lo antedicho, suponemos que el FAC pudo haber sido fundado recién a fines de 1892 o a principios de 1893.

Allí se practicaban los más variados deportes, entre ellos sobresalían el polo, el football y el rugby, donde el FAC tuvo sus deportistas más destacados.

Polo

Si bien en el terreno en cuestión ya se jugaba polo desde antes de 1875. Tiempo después de la fundación del Flores Athletic, registramos el partido que se jugó el 25 de marzo de 1893 entre los cuartetos del Flores Athletic -2nd teams- y de Lomas Athletic. The Standard publica la formación del equipo local, que lo hizo con: C.R.C. Miller, F. Wilmont, A.W. Challimor y N. Lestle.

En octubre de 1894, el cuarteto formado por J. Bennett, F.J. Bennett, T. Scott-Robson y Hugo Scott-Robson, pertenecientes al Flores ganó el Tercer Campeonato Argentino Abierto de Polo, organizado por la The River Plate Polo Association. En esa oportunidad se impuso en la final a Cañada de Gómez por el categórico resultado de 6 á 0.

Foto: Team de polo del Flores Athletic Club de 1899
El 14 de junio de 1896, en otro artículo de The Standard se informa de un partido de polo que se jugaría entre Flores y The Rangers Polo Club. El "home team" de Flores alistó a J. Bennett, J.F. Bennett, J. Scott-Robson y A.M. Challimor; mientras que su adversario formó con: J.H. Bethal, J.M. Rose, C. Hope y J. Murray.

Football


El Flores Athletic Club formado por elementos de la colectividad británica, utilizaba una camiseta blanca y jugaba de local en su cancha de Caballito. Fue fundador de la The Argentine Association Football League presidida por Watson Hutton, siendo su delegado fundador el señor B. Guy y representante del club, el Sr. Syers, quien actuó inicialmente como consejero en la asociación.

El equipo de football participó en Primera entre 1893 y 1897 siendo el primer subcampeón de la liga junto al Quilmes Rowers, a 5 puntos del Lomas Athletic Club. El 22 de abril de 1893 debutó con escasa suerte en su cancha contra el Quilmes Rowers resultando vencido por 4 a 2. Según el cronista de The Standard, Flores requería dos cambios urgentes: un arquero y un mediocampista. En ese partido "debut", Flores formó con:

Flores Athletic Club: Brown, Gordon y Syer; Gahan, Goddard y Murphy; Fothergill, Jordan, Allen, Bartman y Wilson.

Investigó: Rubén Ayala (Director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

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