domingo, 22 de marzo de 2026

El Honor de Flores (un cuento de football)

Introducción

"El Honor de Flores" no es solo el relato de un partido de football; es una cápsula del tiempo que nos transporta a la génesis de una pasión. A través de una prosa elegante y evocadora, el autor rescata la Buenos Aires de las quintas y los senderos de tierra, transformando un encuentro escolar en una lucha de paradigmas: la fuerza bruta frente a la "geometría y fe" del intelecto. Con una cuidada atención a los detalles materiales (desde el peso de las camisas de algodón hasta la marca del tiento en la frente), la crónica trasciende la épica deportiva para convertirse en una lección de ética. Es un homenaje a los pioneros que, entre sombreros al aire y pañuelos agitados, comenzaron a escribir la prehistoria de nuestra identidad cultural sobre el barro de 1891.

El Honor de Flores: Una Crónica de 1891

Acompañarme en un viaje a través del tiempo. Lejos de los estadios de cemento, de las luces de neón y de los botines de fibra de carbono. Volvamos a la Buenos Aires de las quintas, al Flores de los carruajes y los senderos de tierra, donde el football no era un negocio de millones, sino un mandato del alma. Era el invierno de 1891. El aire traía el aroma del eucalipto y la tensión de una rivalidad que dividía al barrio en dos colegios ubicados sobre la Av. Rivadavia y separados por un par de cuadras: el Flores Collegiate School (del Reverendo Joseph Henry Gybbon-Spilsbury) frente a su archirrival, el Flores English College (liderado por el Captain Ellis Arthur, un severo Old Etonian).

Flores Collegiate School del Reverendo Joseph Henry Gybbon-Spilsbury. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]
 
Flores English College del Captain Ellis Arthur, el severo Old Etonian. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]

El escenario era un campo irregular, una pampa domesticada a fuerza de guadaña donde el césped, caprichoso, escondía trampas para el tobillo desprevenido. Los jugadores no vestían camisetas de poliéster; portaban pesadas camisas de algodón con botones, pantalones que llegaban a las rodillas y aquellas caps —las gorras de lana— que coronaban la hidalguía de los capitanes. En el centro, la protagonista: una pelota de cuero legítimo, cosida a mano, con un tiento de cuero que, si te daba en la frente, te dejaba la marca de la pasión para toda la semana.

En un rincón del campo, la figura era imponente del Reverendo Gybbon-Spilsbury, rector del Collegiate, observaba con la mirada de quien escruta el destino. A su lado, Alan Griffin, el capitán, un muchacho de fibra y coraje, intentaba recuperar el aliento. El primer tiempo había sido un calvario. El English School, con una superioridad física que rayaba la rudeza, ganaba 2 a 1. Habían impuesto el choque, la caída estrepitosa y el juego directo.

El Reverendo se acercó a Griffin. No hubo gritos, solo la autoridad de la pausa. Le puso una mano en el hombro, allí donde el sudor empapaba el algodón.

—Escúcheme bien, Griffin —dijo Spilsbury con ese tono que mezclaba el púlpito y la estrategia—. Ellos juegan con la fuerza de los bueyes, pero nosotros jugamos con la inteligencia de los caballeros. El honor del colegio no reside en el marcador, sino en la nobleza del método. No intente chocar con la pared; busque el hueco, Alan. El football es, ante todo, geometría y fe. Use el ancho del campo, anticipe el movimiento. Vaya y demuéstreles que el Flores Collegiate sabe leer lo que ellos solo saben empujar.

Griffin asintió. No hacían falta más palabras. El capitán ajustó su gorra y volvió al ruedo.

El segundo tiempo fue una epopeya de barro y coraje. El English College golpeaba, pero el Flores Collegiate resistía. Griffin, siguiendo la instrucción del rector, empezó a mover los hilos. Ya no buscaba el cuerpo a cuerpo; buscaba la asociación. A los veinte minutos, tras una serie de toques cortos que descolocaron a la defensa rival, llegó el empate: un remate seco que dejó estupefacto al portero contrario.

Pero el clímax, señores, estaba reservado para el final. El reloj (ese de bolsillo que el juez consultaba con parsimonia) marcaba el ocaso. El marcador estaba 2 a 2. El cansancio era una losa. Fue entonces cuando Griffin recordó la "geometría" de Spilsbury.

Recibió la pelota de tiento en la mitad de la cancha. En lugar de avanzar atropelladamente, levantó la cabeza. Vio el desmarque de su extremo por la derecha y lanzó un pase largo, quirúrgico, un envío que pareció flotar sobre las quintas aledañas. Corrió al área, sorteando defensores que parecían postes. El centro vino perfecto, una parábola de seda. Griffin acertó un potente derechazo desafiando los empujones y la pelota penetró el centro del arco con el goalkeeper totalmente vencido. ¡Gol! El 3 a 2 será definitivo.

Gol! Alan Griffin del FCS. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]

El estallido de júbilo fue una sinfonía de sombreros al aire y pañuelos agitados. Al sonar el silbato final, la épica dio paso a la ética. Griffin, exhausto pero radiante, se acercó al capitán del English College. Hubo un apretón de manos firme, caballeroso, el reconocimiento del vencido ante la astucia del vencedor.

Entrega del trofeo. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]

Junto a sus players, el Reverendo Spilsbury sonreía con una satisfacción que trascendía lo deportivo. Junto a Griffin alzó el trofeo de plata bajo el sol que se escondía en el horizonte de Flores. No solo habían ganado un partido de football; habían honrado una idea. Porque en 1891, en aquel rincón del mundo, se estaba escribiendo la prehistoria de nuestra pasión, con la pluma del honor y la tinta del esfuerzo.

FIN

miércoles, 18 de marzo de 2026

Flores Collegiate School (1881-1897)

Génesis, Apogeo y Ocaso del Flores Collegiate School


El texto detalla la trayectoria del Flores Collegiate School, una institución educativa pionera fundada por el clérigo británico Joseph Henry Gybbon-Spilsbury a finales del siglo XIX en Buenos Aires. Este colegio adoptó el modelo pedagógico victoriano, integrando el rigor académico con la práctica obligatoria del deporte para forjar el carácter de sus alumnos. Gracias a esta visión, el establecimiento se convirtió en un pilar fundamental para el origen del fútbol y el rugby organizados en Argentina, sirviendo como semillero para clubes históricos.

Las fuentes analizan tanto el apogeo cultural de la entidad como las causas de su cierre, vinculadas a cambios demográficos y al avance de la educación estatal. En conjunto, el relato reivindica el legado del Reverendo Spilsbury como una figura clave en la transición de las disciplinas británicas hacia la identidad deportiva nacional.

La imagen obtenida con Nano Banana recrea lo que podría haber sido el encuentro de un par de alumnos en la puerta de la vieja casona que ocupaba el establecimiento. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

Personaje Principal: Rev. Dr. Joseph Henry Gybbon-Spilsbury

Rev. Dr. Joseph Henry Gybbon-Spilsbury

Biografía del Rev. Joseph Henry Gybbon Spilsbur:

Educado en las universidades de París y Lovaina. Pasó gran parte de su vida en Sudamérica, especializándose en lenguas nativas (publicó una Gramática Quichua y Crestomatía, tradujo el Evangelio según San Juan al quechua; coleccionó cerámica y reliquias incas).

Obra literaria del Rev. Gybbon-Spilsbury

En junio de 1876 llegó a Córdoba y tomó a su cargo el trabajo espiritual en Fraile Muerto (actual Bell Ville). Se radicó ahí entre 1876 y 1878 y en Córdoba entre 1878 y Setiembre 1879. El Pastor Spilsbury era un viajero incansable. En los primeros tres años de ministerio viajaba casi mensualmente. A partir de octubre de 1876 iba a Tucumán en tren para celebrar un culto. También viajó de Córdoba a Chilecito, provincia de La Rioja, en marzo de 1877 y de Villa María a Mendoza en tren y a lomo de mula en noviembre de 1877.

Bajo las órdenes del Obispo Stirling, Spilsbury dejó su puesto en la provincia de Córdoba en Setiembre de 1879 para establecer un nuevo ministerio en la provincia de Buenos Aires.

Llegó a Flores como capellán anglicano hacia 1881 (vicario de St. Peter’s, Flores, 1881-1886), pero renunció por disidencia con el obispo de las Malvinas.

Editó o colaboró en The Flores Parish Magazine (la primera revista de San José de Flores, (1885-1886), donde promovió el fútbol ya en 1886 (“El fútbol se está poniendo de moda…”).

Fue profesor de Literatura Castellana en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay y desde 1892 se lo contrata en el mismo colegio para las clases de “gimnasia” donde promueve los ejercicios al aire libre y las excursiones escolares además de comprar materiales y mobiliario para la práctica de natación, remo, tenis y gimnasia de aparatos.

En abril de 1892, en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, se realizó la primera excursión escolar argentina. En la foto, de traje blanco, se ve al Rev. Gybbon-Spilsbury. Fuente: Castro, Antonio (1939) "Crónicas Históricas" (página 224). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

Falleció en Inglaterra en 1918. Su rol pionero lo describe Eduardo Olivera (en Orígenes de los deportes británicos en el Río de la Plata) como “ilustrado filósofo británico” y precursor de los deportes en la educación argentina.

1. Génesis e Identidad Institucional

Ingreso al Colegio en un día cualquiera. La imagen obtenida con Nano Banana recrea una escena en la puerta de la vieja casona que ocupaba el establecimiento. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

El Año de Fundación

Aunque el Rev. Spilsbury ya dictaba lecciones de manera privada desde mediados de la década de 1870, la formalización del Flores Collegiate School ocurrió en noviembre de 1881. Esta fecha coincide con la consolidación de San José de Flores como un núcleo residencial para las familias británicas que buscaban alejarse de la insalubridad del centro de Buenos Aires tras la epidemia de fiebre amarilla de 1871.

Liderazgo: Rev. Dr. Joseph Henry Gybbon-Spilsbury

A diferencia de otros educadores de la época, Gybbon-Spilsbury (B.A., Ph.D.) poseía un perfil intelectual polifacético:

  • Autoridad Religiosa: Vicario de la Iglesia Anglicana de San Pedro (St. Peter's).
  • Intelectual: Erudito en lenguas indígenas (autor de gramáticas quichuas), lo que le otorgaba un prestigio que trascendía a la comunidad británica.
  • Visión: Su motivación era establecer una grammar school que evitara a los estancieros del interior y la Patagonia la necesidad de enviar a sus hijos a Inglaterra para recibir una educación de élite.

2. Desarrollo y Apogeo: El Modelo Pedagógico y Físico

Ubicación y Entorno

El colegio se asentó en la Quinta de Juan Nepomuceno Terrero, situada en la intersección de las actuales avenidas Rivadavia y Terrero. Este predio ofrecía el espacio necesario para el sistema de internado (boarders) y, fundamentalmente, para los campos de deportes.

Ubicación inicial del Flores Collegiate School de acuerdo al mapa levantado por la Oficina de Obras Públicas de la Municipalidad de Buenos Ares en 1895

El "Muscular Christianity"

El modelo pedagógico seguía la tradición victoriana de formar el carácter a través del rigor académico y el deporte. El Flores Collegiate School fue pionero absoluto en oficializar el fútbol dentro de su currícula. Mientras otros colegios lo practicaban de forma recreativa, aquí era una materia formal bajo la premisa de mens sana in corpore sano.

Modelo pedagógico: la “grammar school” victoriana

El Flores Collegiate School replicaba el sistema educativo de las grammar schools inglesas. Los tipos de estudiantes contemplaba tres modalidades que permitían integrar alumnos de regiones rurales lejanas.

  • Boarders (internos)
  • Half-boarders (medio pupilos)
  • Day pupils (externos)

El programa educativo incluía: literatura clásica inglesa, matemáticas, ciencias, religión anglicana y formación moral. Además, preparaba a los estudiantes para: exámenes del Colegio Nacional, ingreso a la Escuela Naval y estudios universitarios. El colegio también incorporó tempranamente educación física obligatoria, lo que resultó crucial para su legado deportivo.

El alumnado del FCS estaba compuesto por descendientes de la élite británica (hijos de ejecutivos ferroviarios, banqueros y comerciantes) junto a los hijos de familias argentinas tradicionales. [2] Esta mezcla demográfica facilitó un grado de integración social que resultaría crucial para la posterior popularización del deporte británico entre las clases media y alta argentinas.

Publicidad del Flores Collegiate School aparecida en el periódico The Standard en marzo de 1883

Conexión con el Deporte Nacional

Flores Athletic Club (1892): El colegio fue el semillero directo de esta institución. Muchos de los socios fundadores y atletas destacados del Flores Athletic (famoso por su predominio en rugby y cricket) fueron exalumnos de Spilsbury.

Fútbol y Rugby: Los alumnos participaron en los primeros encuentros intercolegiales contra el Flores English College. El colegio fue un actor clave en la etapa fundacional de la Argentine Association Football League (predecesora de la AFA), aportando jugadores que entendían las reglas modernas del juego.

Imaginemos por un momento en esta ficción al reverendo junto al equipo de fútbol del Colegio.
Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [21/03/2026]

3. El Ocaso: Factores de Decadencia y Cierre

La extinción del colegio hacia finales del siglo XIX no se debió a un solo factor, sino a una convergencia de crisis:

Cuestión Demográfica y Urbana: La anexión de Flores a la Capital Federal en 1887 y la llegada del tranvía democratizaron el barrio. La élite anglo-argentina, buscando exclusividad, se desplazó hacia el Norte (Belgrano) o hacia nuevos suburbios ferroviarios (Lomas de Zamora, Hurlingham), dejando al colegio sin su base de alumnos original.

Competencia y Ley 1420: La sanción de la Ley de Educación Común (1884) fortaleció el sistema estatal. La presión del Estado por la "argentinización" (enseñanza en castellano e historia nacional) chocaba con el modelo puramente británico de Spilsbury.

El Factor Personalista: El colegio era una extensión de la voluntad de su fundador. Con el fallecimiento de Gybbon-Spilsbury en 1897, la institución perdió su sustento administrativo y espiritual, cerrando sus puertas poco después.

Auge de Belgrano: Instituciones como el Buenos Aires English High School de Alexander Watson Hutton (fundado en 1884) captaron el centro de gravedad del fútbol y la educación británica, desplazando definitivamente la influencia de Flores hacia el norte de la ciudad.

Conclusión

La saga del Flores Collegiate School y el Flores Athletic Club representa un capítulo definitivo en la historia de cómo Argentina se convirtió en una nación deportiva. 

Desde las aulas del Reverendo Spilsbury hasta los campos del Flores Athletic, estas instituciones fomentaron un ambiente de disciplina, competencia y prestigio social. 

Aunque la entidad específica del Flores Athletic Club desapareció en 1907 y la misión inicial del colegio fue finalmente absorbida por tendencias educativas nacionales más amplias, su influencia es imborrable. Establecieron las estructuras fundacionales de la Asociación Argentina de Fútbol y la Unión Argentina de Rugby, y demostraron que los "potreros" de San José de Flores no eran solo solares vacíos, sino el lugar de nacimiento de una obsesión cultural nacional. El trabajo de Jorge María Ramallo y las sociedades históricas locales como el Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR) y del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF) asegura que la memoria de este origen británico continúe informando la comprensión de las complejas y multiculturales raíces de la Argentina moderna.

Infografía

Imagen intervenida con IA de Notebook LM, [18/03/2026]

Fuentes

Flores Athletic Club - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Flores_Athletic_Club

HISTORIA DEL FLORES ATHLETIC CLUB - Rugby con Historia

Clubes de fútbol y barrios en Buenos Aires antes de 1943: El papel de los vínculos políticos e influencia personal | Revista de Estudios Latinoamericanos, https://www.cambridge.org/core/journals/journal-of-latin-american-studies/article/football-clubs-and-neighbourhoods-in-buenos-aires-before-1943-the-role-of-political-linkages-and-personal-influence/1E8BE563FE290EDFE166C0D65421CC8F

Flores Old Ground - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Flores_Old_Ground

John Spilsbury (1821-1873) | Árbol genealógico de WikiTree GRATIS, https://www.wikitree.com/wiki/Spilsbury-27

Historia del fútbol en Argentina (1867–1899) - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_football_in_Argentina_(1867%E2%80%931899)

Alumni Athletic Club - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Alumni_Athletic_Club

El nacimiento del rugby de campeonato en Argentina, https://worldrugbymuseum.com/from-the-vaults/club-rugby/the-birth-of-championship-rugby-in-argentina

Campeonato de Rugby Union River Plate de 1899 - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/1899_River_Plate_Rugby_Union_Championship

Etapas históricas de la educación Argentina - Jorge María Ramallo - Google Livres, https://books.google.td/books?id=b94QAAAAYAAJ&hl=fr&source=gbs_citations_module_r&cad=4

Historia del Colegio San José, https://buenosaireshistoria.org/juntas/historia-del-colegio-san-jose/

Junta de Estudios Históricos de San José de Flores - Wikipedia, la enciclopedia libre

Castro, Antonio (1939) "Crónicas Históricas". Imagen: idem página 224

Jorge Saraví Riviere, 2012, “Historia de la Educación Física argentina”, Ed. Libros del Zorzal, pág. 83 a 105.

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Fuentes para profundizar la investigación

Para completar este perfil histórico, las fuentes sugieren consultar:

Archivos de "The Standard": Para encontrar avisos de tarifas, inicios de clases y crónicas de la época

Registros de St. Peter’s Church: Ubicada aún en Flores, posee actas de la congregación y bautismos de la comunidad educativa

Bibliografía técnica: Se recomienda la obra de Víctor Raffo, “El Origen Británico del Deporte Argentino”, y los trabajos de historiadores del CIHF como Jorge Gallego y Osvaldo Gorgazzi sobre los orígenes del fútbol nacional

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Investigador: Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR)

domingo, 8 de marzo de 2026

El Rugby en el Umbral del Siglo XX: Un Rescate Histórico

A finales de 1900, el deporte en el Río de la Plata se encontraba en una fase de ebullición y definición. Entre las figuras más influyentes de aquel período destaca James Oswald Anderson, conocido por sus iniciales J.O.A. Anderson no solo fue un pionero en la práctica del fútbol y el rugby, sino también un visionario que entendió la importancia de la difusión periodística para el crecimiento de estas disciplinas.

Dos James O. Anderson en un reducto británico del Buenos Aires del siglo XIX. El fooballer de Lomas Athletic y el rugbier del BAFC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [12/01/2026]

A través de su publicación semanal, River Plate Sport and Pastime, Anderson se propuso una tarea pedagógica y, en ocasiones, crítica. En el artículo que presentamos a continuación, escrito por él tras la finalización de la temporada de 1900, nos encontramos con un testimonio directo de los desafíos que enfrentaba el rugby en sus años formativos en Argentina.

¿Qué encontraremos en este documento?

Este texto es mucho más que una simple columna de opinión; es una herramienta didáctica que nos permite entender cómo se jugaba y cómo se percibía el rugby hace más de 120 años:

La lucha por la identidad: Anderson describe la tensión existente entre el Rugby y el Football Association, revelando cómo el primero debió agilizar sus reglas para no perder terreno frente a la creciente popularidad del segundo.

Un reglamento en evolución: Es fascinante observar las diferencias técnicas con el juego moderno. Desde las variantes permitidas al sacar el balón de la banda (incluyendo la posibilidad de hacerlo botar y salir corriendo) hasta la peculiar forma de otorgar puntajes a los goles de penal y de sobre pique (dropped goals).

La "pereza" de los jugadores: Con un tono inquisitivo, J.O.A. señala la falta de conocimiento reglamentario de los jugadores locales, un recordatorio de que la profesionalización de la disciplina (incluso en el ámbito amateur) fue un proceso lento y laborioso.

Rescatar estas líneas nos permite no solo homenajear a los pioneros de nuestro deporte en Buenos Aires, sino también valorar la evolución de un juego que, aunque ha cambiado drásticamente en su velocidad y reglamento, conserva intacta la esencia del "mejor de todos los pasatiempos invernales", como lo bautizó Anderson hace más de un siglo.

A continuación, el artículo original de James Oswald Anderson tal como apareció en las páginas 11 y 12 del semanario deportivo River Plate Sport & Pastime Nº 474 del 01/08/1900 pero traducido al español.

XXX

RUGBY FOOTBALL. Por J. O. A.

El maul. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

He llamado la atención más de una vez en estas columnas sobre la extraordinaria ignorancia que muestran algunos de nuestros jugadores respecto a las reglas de este, el mejor de todos los pasatiempos invernales. En el cricket hay cierta excusa. Nadie puede negar que las reglas están redactadas de forma algo curiosa en ciertos puntos, o que algunas reglas pueden interpretarse fácilmente en más de un sentido. Pero en el fútbol, especialmente en el Rugby, las leyes son bastante claras y directas. Y aunque un poco "irregulares" en algunas partes, es bastante fácil comprender qué pretendían los legisladores cuando aprobaron ciertas leyes. La culpa de esta ignorancia, en nueve de cada diez casos, se ha debido enteramente a la pereza; en otras palabras, los jugadores infractores no se han tomado la molestia de avanzar con los tiempos y mantenerse al día con las diversas innovaciones y cambios que se ha considerado necesario realizar de vez en cuando.

La legislación, durante los últimos años, se ha realizado con un objetivo determinado, a saber: hacer el juego más rápido o, si se prefiere, hacerlo más atractivo desde el punto de vista del espectador. El juego hermano (Football Association) estaba empezando a dar tales pasos, invadiendo distritos considerados sagrados para el código del Rugby desde tiempos inmemoriales, que las autoridades decidieron (y sabiamente en muchos aspectos) que debía hacerse todo lo posible para popularizar el juego del Rugby; de ahí estos muchos cambios, todos los cuales tienden a hacer el juego más rápido.

El extraordinario ímpetu que recibió el juego del Football Association hace unos años apenas fue percibido por aquellos que habían vivido toda su vida en distritos de Rugby, pero las autoridades reconocieron el peligro y, a pesar de muchos lamentos y objeciones de la vieja escuela de jugadores, se dispusieron a realizar las alteraciones necesarias. Como ejemplo de la maravillosa expansión del Football Association y de lo poco que era valorada por los jugadores de "Rugger", ¿se me permite citar una experiencia personal? Jugué al Rugby durante todos mis años escolares y, al igual que muchos otros escolares de Rugby, aprendí a hablar del "Socker" de forma despectiva.

Unos dos años después de dejar la escuela, estaba jugando un partido de Rugby en el sur de Inglaterra donde me encontré con un antiguo compañero de colegio. Después del partido, me dio una cordial invitación para ir a jugar en su club el sábado siguiente. Decliné con pesar informándole que ese día jugaba una eliminatoria de la Copa Inglesa (English Cup). Nunca olvidaré su mirada mezcla de horror y sorpresa mientras jadeaba: "¡Tú, vas a jugar al Socker!". Tuve que admitir que así era, para ser perfectamente franco, no sin algunos remordimientos de conciencia ante mi antiguo compañero, pero esto no fue nada comparado con su risa burlona cuando descubrió que me había pasado al despreciado juego del "Socker" en Yorkshire. Entonces sus sentimientos le superaron y habló de mí y del juego de la Asociación... bueno, ¡con total franqueza!

Pero me estoy desviando. Volviendo a la cuestión de las reglas. Por supuesto, la que da más problemas y la que probablemente requiere más tiempo para ser comprendida y digerida por completo es la regla del fuera de juego (off-side), pero hay otras que deberían ser bien conocidas, pero que aparentemente no lo son por la mayoría de nuestros jugadores aquí.

El try. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Para empezar por el principio, ¿Cuántos hay que no saben cómo se anotan los puntos? Por supuesto, la mayoría sabe que un try cuenta tres puntos y un gol derivado de un try, cinco. Sobre los goles de penal y los dropped goals (goles de sobrepique) parece haber, a veces, dudas.

Drop a los palos. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Un gol de penal cuenta solo tres puntos. Cualquier otro gol, excepto el derivado de un try cuenta cuatro puntos; es decir, un gol de sobre pique o un gol pateado desde el campo de juego, excepto desde un punt, desde un saque inicial o desde un drop-out directo. Para acortar este artículo, sin embargo, solo trataré puntos que me parecen no ser conocidos de forma general por nuestros jugadores e incluso por algunos de nuestros árbitros, y aunque algunos de ellos puedan parecer muy simples, vale la pena mencionarlos.

Line out. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

En el Rugby, las líneas de banda (touch lines) y todas las banderas y postes que marcan estas líneas están en fuera de banda (in touch). El balón está muerto si toca al árbitro, y el juego debe detenerse de inmediato si un jugador toca al árbitro. 

El scrum. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Cuando se forma un scrummage o scrum), los jugadores deben tener ambos pies en el suelo. Una recepción limpia (fair catch o Mark) es una recepción realizada directamente de una patada o un knock-on (golpe hacia adelante), o un pase adelantado del bando opuesto; el receptor debe reclamar la misma inmediatamente haciendo una marca con el talón en el lugar donde realizó la recepción gritando a viva voz ¡MARK!

Cantando ¡MARK!. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Al realizar el saque inicial, el bando opuesto no puede situarse a menos de diez yardas del balón, y en un drop-out los delanteros contrarios no pueden cargar dentro de la línea de veinticinco yardas del pateador. Por estas razones, un saque inicial debe alcanzar el límite de las diez yardas, y el drop-out debe alcanzar la línea de las veinticinco yardas. Si el balón cae en banda, el bando opuesto puede pedir que se repita.

El balón puede ser pasado o golpeado de un jugador a otro, siempre que no sea pasado, golpeado o lanzado hacia adelante. Si un jugador, mientras sostiene o corre con el balón, es placado (tackled) y el balón queda justamente retenido, debe ponerlo de inmediato en el suelo de forma limpia entre él y la línea de meta de sus oponentes. Cuando el balón ha salido a banda, uno del bando al que pertenece el balón lo pondrá en juego en el lugar por donde salió mediante cualquiera de los siguientes métodos:

a) Haciéndolo botar en el campo de juego en ángulo recto a la línea de banda. Después de hacerlo botar, puede atraparlo y luego correr con él, patearlo o pasarlo. Al atraparlo debe tener ambos pies en el campo de juego.

b) Lanzándolo de modo que caiga en ángulo recto a la línea de banda.

c) Formando un scrum en cualquier punto en ángulo recto a la línea de banda, entre cinco y quince yardas del lugar por donde salió.

Si el balón no es lanzado en ángulo recto a la línea de banda, el bando opuesto lo pondrá en juego según el punto C. Todos los jugadores deben tener mucho cuidado, tanto en el saque inicial como en el drop-out, de mantenerse detrás del pateador, ya que el árbitro está facultado para tocar inmediatamente su silbato y ordenar un scrum si nota a cualquier jugador delante del pateador.

En Rosario, en la semifinal, noté más de una vez a un jugador intentando recoger el balón después de que hubiera sido puesto en el suelo tras un placaje. Hay tres ocasiones en las que ningún jugador puede recoger el balón, y estas deben tenerse en cuenta:

a) En un scrum.

b) Cuando ha sido puesto en el suelo después de haber sido justamente retenido.

c) Cuando está en el suelo después de que un jugador ha sido placado (ruck).

Estos son solo algunos puntos que he notado en los que nuestros jugadores parecen estar un poco confundidos. Se podría, por supuesto, seguir escribiendo sobre las reglas, etc., casi indefinidamente, pero por el momento dejaré que lo que he escrito sea suficiente. En la final del Campeonato el próximo domingo, espero ver muy pocas infracciones de las reglas, pero si las hay, el árbitro no debería dudar en tratar a los infractores con prontitud y severidad.

Fuente

RIVER PLATE SPORT & PASTIME. Al artículo original de James Oswald Anderson, pág. 11 y 12 del Nº 474 del 01/08/1900

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)