domingo, 22 de marzo de 2026

El Honor de Flores (una crónica de football)

Una Crónica de 1891

El invierno de 1891 se arrastraba por el Flores de los carruajes, las quintas y los senderos de tierra. Olía a eucalipto podrido y a tierra removida, a caballos y a algo más espeso: el rencor que se acumula entre hombres que se saben provisionales. Dos colegios ingleses se enfrentaban esa tarde en un campo de barro y gramilla, a pocas cuadras de la Avenida Rivadavia. El Flores Collegiate School contra el Flores English College. La rivalidad no era solo deportiva; era el modo en que cada bando justificaba su permanencia en la colonia.

Flores Collegiate School del Reverendo Joseph Henry Gybbon-Spilsbury. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]
 
Flores English College del Captain Ellis Arthur, el severo Old Etonian. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]

El Reverendo Joseph Henry Gybbon-Spilsbury observaba desde el borde del campo, las manos cruzadas a la espalda, el cuello rígido bajo la sotana. Frente a él, el Captain Ellis Arthur, un Old Etonian gritaba órdenes con voz penetrante. Sus muchachos eran más altos, más pesados. Jugaban como se peleaba en las colonias: directo, sin contemplaciones.

Alan Griffin, capitán del Collegiate, tenía diecisiete años y una rodilla que ya no respondía. Al final del primer tiempo perdían 2-1. El barro les llegaba a los tobillos. La pelota, de cuero marrón, pesaba. Cuando sonó el silbato, Griffin se dejó caer. El aliento le quemaba la garganta.

Spilsbury se acercó. No lo tocó. Solo habló, en voz baja, casi para sí mismo:

— Ellos empujan porque no saben otra cosa. Usted piense. Use el ancho. Haga que corran detrás de la pelota y no al revés. El honor no está en resistir el golpe, Griffin. Está en obligarlos a darlo en el vacío.

Griffin levantó la vista. La mano del Reverendo, apoyada ahora en el poste de la portería improvisada, temblaba. Un temblor fino, casi imperceptible. Spilsbury lo notó y la retiró con brusquedad.

— ¿Tiene miedo, señor? —preguntó Griffin, sin ironía.

El Reverendo sonrió con la boca torcida.

— Todos tenemos miedo, hijo. La diferencia es a quién se lo mostramos.

En el segundo tiempo el campo se volvió un pantano. El English College seguía imponiendo su físico, pero algo había cambiado. Griffin ya no corría hacia los cuerpos; los eludía. Movía la pelota con toques cortos que cortaban el aire helado del campo como un susurro resentido buscando los espacios que el rival, furioso, dejaba al avanzar. A los veinte minutos empataron. Un centro preciso, un remate seco. El portero contrario ni siquiera se movió.

El reloj de bolsillo del árbitro marcaba el final cercano. La luz caía oblicua sobre el barro. Griffin recibió la pelota en mitad de cancha. Delante tenía al extremo desmarcado. Detrás, el delantero rival venía cerrando con todo. Por un instante dudó. El miedo era real. Pero soltó el pase. El centro llegó alto. Griffin le ganó la posición a su marcador que cayó pesadamente al barro por el codazo que recibió del capitán del Collegiate. Tras esa falta que el referí no advirtió, Griffin apretó la mandíbula y con un potente derechazo impulsó a la pelota húmeda y pesada que cual proyectil ingresó por el centro del arco. 3-2.

Gol! Alan Griffin del FCS. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]

Los gritos de los pocos espectadores se perdieron en el viento. Griffin se acercó al capitán rival y le tendió la mano esperando el rencor ardiente del campo de batalla. Pero el capitán no le miró a la cara. Sus ojos se detuvieron un instante en el remiendo grosero de la bota de Griffin, allí donde el cuero se abría por el barro. Le devolvió un apretón flácido, una formalidad vacía, y de inmediato restregó su palma contra el muslo, limpiando el rastro de la mano del hijo del tendero como quien aparta un insecto.

Entrega del trofeo. Imagen de ficción generada con IA de Google Gemini, [23/03/2026]

Spilsbury no celebró. Se quedó junto al campo, contemplando la pelota embarrada que alguien había dejado a un costado. Cuando Griffin se acercó, el Reverendo habló sin mirarlo:

— Ganamos.

— Sí.

— Y mañana todo seguirá igual.

Griffin sintió el peso de la copa en las manos. Tenía una abolladura profunda en un costado, una marca sorda que interrumpía el brillo del metal. Pasó el dedo por el hundimiento, recorriendo el borde filoso donde el triunfo se deformaba. Afuera, el viento de Flores seguía arrastrando el olor a eucalipto podrido y el silencio de un campo que ya no le pertenecía a nadie.

PUBLICIDADES LA ÉPOCA DE AMBOS COLEGIOS


FIN
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Nota: Todos los personajes e instituciones son ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Flores Collegiate School (c. 1881-c. 1897)

Educación, anglicanismo y prácticas deportivas en Buenos Aires: el Flores Collegiate School, c. 1881–c. 1897

Education, Anglicanness and sports practices in Buenos Aires: The Flores Collegiate School, c. 1881–c. 1897

Este artículo sostiene que el Flores Collegiate School no debe entenderse simplemente como una supuesta «cuna» del fútbol o el rugby argentino, sino como un nodo potencialmente significativo dentro de las redes educativas, religiosas y sociales a través de las cuales las prácticas deportivas británicas circularon y se institucionalizaron en el Buenos Aires de finales del siglo XIX. 

Al reconstruir la historia institucional del colegio, sus prácticas educativas y sus vínculos con antiguos alumnos y asociaciones deportivas, el artículo reevalúa la relación entre la educación británica, las redes anglicanas y el surgimiento del deporte organizado en Argentina.

¿Qué papel desempeñó —si alguno— una institución educativa anglicana de Flores en la circulación de prácticas deportivas, modelos pedagógicos y redes sociales en la Buenos Aires de fines del siglo XIX?

El Flores Collegiate School fue una institución educativa privada vinculada al clérigo anglicano británico Joseph Henry Gybbon-Spilsbury, cuya actividad puede documentarse en Flores desde comienzos de la década de 1880. Su historia ofrece un caso de estudio sobre la relación entre la educación, las redes anglicanas, la cultura física y la circulación del deporte organizado en el Buenos Aires de finales del siglo XIX.

La documentación disponible sugiere que el colegio incorporó elementos presentes en determinados modelos educativos británicos de la época, aunque la relación exacta con las grammar schools inglesas requiere una comparación sistemática de programas y métodos.

La investigación también examina las transformaciones que pudieron afectar la continuidad de la institución hacia fines de la década de 1890. En conjunto, el relato reivindica el legado del Reverendo Spilsbury como una figura relevante para estudiar la circulación de prácticas educativas, culturales y deportivas británicas en la Argentina de fines del siglo XIX.

La imagen obtenida con Nano Banana recrea lo que podría haber sido el encuentro de un par de alumnos en la puerta de la vieja casona que ocupaba el establecimiento. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

Personaje Principal: Rev. Dr. Joseph Henry Gybbon-Spilsbury

Rev. Dr. Joseph Henry Gybbon-Spilsbury

Biografía del Rev. Joseph Henry Gybbon Spilsbury

El Reverendo Dr. Joseph Henry Gybbon Spilsbury (M.A., Ph.D.) se estima que nació el 2 de junio de 1847, en St. John's Wood, un distrito residencial acomodado de Westminster, al noroeste del centro de Londres, (según el Censo de 1911).

Educado en las universidades de París y Lovaina. Pasó gran parte de su vida en Sudamérica, desarrolló un interés académico sostenido por las lenguas indígenas y las culturas andinas (publicó una Gramática Quichua y Crestomatía, tradujo el Evangelio según San Juan y otros escritos religiosos al quichua.

Para el The Ti­mes de Lon­dres, “a con­si­de­ra­ble part of his li­fe in South Ame­ri­ca, whe­re be de­vo­ted great at­ten­tion to the na­ti­ve lan­gua­ges, es­pe­cially to the Qui­chua dia­lect”.

Obra literaria del Rev. Gybbon-Spilsbury

En junio de 1876 llegó a Córdoba y tomó a su cargo el trabajo espiritual en Fraile Muerto (actual Bell Ville). Se radicó ahí entre 1876 y 1878 y en Córdoba entre 1878 y septiembre de 1879. Su labor ministerial implicó extensos viajes por el interior de Argentina. En los primeros tres años de ministerio viajaba casi mensualmente. A partir de octubre de 1876 iba a Tucumán en tren para celebrar un culto. También viajó de Córdoba a Chilecito, provincia de La Rioja, en marzo de 1877 y de Villa María a Mendoza en tren y a lomo de mula en noviembre de 1877.

Siguiendo la autoridad eclesiástica del obispo Stirling, Spilsbury dejó su puesto en Córdoba en septiembre de 1879 para emprender labores anglicanas en la provincia de Buenos Aires.

Llegó a Flores como capellán anglicano hacia 1881 (vicario de St. Peter’s, Flores, 1881-1886). Su relación con la autoridad episcopal parece haber atravesado dificultades, aunque las razones exactas de su salida requieren mayor documentación.

Editó o colaboró en The Flores / Episcopal Chaper / Parish Magazine (una de las primeras publicaciones periódicas documentadas de San José de Flores, (1885-1886), donde promovió el football association ya en 1886 (“Foot­ball” –di­ce– “is now co­ming in­to fas­hion for the win­ter months… the­re are so many foot­ball pla­yers now in and around Bue­nos Ai­res that it ought not to be dif­fi­cult in arran­ging very good teams”. Texto publicado en el nú­me­ro 9, vol. II de Ju­nio 1886 y que traducido dice:

“El fútbol” –dice– “se está poniendo de moda para los meses de invierno… hay tantos futbolistas en Buenos Aires y sus alrededores que no debería ser difícil formar muy buenos equipos”.

Fue profesor de Literatura Castellana en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay y desde 1892 se lo contrata en el mismo colegio para las clases de “gimnasia” donde promueve los ejercicios al aire libre y las excursiones escolares además de comprar materiales y mobiliario para la práctica de natación, remo, tenis y gimnasia de aparatos.

En abril de 1892, en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, se realizó una de las primeras excursiones escolares documentadas en la Argentina. En la foto, de traje blanco, se ve al Rev. Gybbon-Spilsbury. Fuente: Castro, Antonio (1939) "Crónicas Históricas" (página 224). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

Antonio Castro describió la excursión de abril de 1892 como la primera de su tipo en Argentina; esta afirmación debe tratarse como un recuerdo histórico contemporáneo en lugar de aceptarse acríticamente como un hecho establecido.

Spilsbury no fue solamente un clérigo británico relacionado con el deporte; pudo haber sido un agente de circulación de modelos de educación física entre instituciones religiosas, escolares y estatales.

Hacia 1897, el Reverendo regresó a Inglaterra donde falleció el 22 de marzo de 1918 a la edad de 70 años en Colwall, Herefordshire Unitary Authority, Herefordshire, Inglaterra y fue sepultado en el St. James the Great Churchyard.

Su rol pionero lo describe Eduardo Olivera (Olivera, Eduardo A. “Orígenes de los deportes británicos en el Río de la Plata”. Buenos Aires, Talleres Gráficos Argentinos de L. J. Rosso, 1932. 128 páginas) como “ilustrado filósofo británico” y precursor de los deportes en la educación argentina.

1. Génesis e Identidad Institucional

Ingreso al Colegio en un día cualquiera. La imagen obtenida con Nano Banana recrea una escena en la puerta de la vieja casona que ocupaba el establecimiento. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

El Año de Fundación

Aunque el Reverendo Spilsbury ya dictaba lecciones de manera privada desde mediados de la década de 1870, la formalización del Flores Collegiate School ocurrió en noviembre de 1881. Esta fecha coincide con la consolidación de San José de Flores como un núcleo residencial para las familias británicas que buscaban alejarse de la insalubridad del centro de Buenos Aires tras la epidemia de fiebre amarilla de 1871.

Liderazgo: Rev. Dr. Joseph Henry Gybbon-Spilsbury (Head Master)

A diferencia de otros educadores de la época, Gybbon-Spilsbury (B.A., Ph.D.) poseía un perfil intelectual polifacético:

  • Autoridad Religiosa: Vicario de la Iglesia Anglicana de San Pedro (St. Peter's).
  • Intelectual: Erudito en lenguas indígenas (autor de gramáticas quichuas), lo que le otorgaba un prestigio que trascendía a la comunidad británica.
  • Visión: Es posible que la estructura de internado de la escuela haya respondido a las necesidades educativas de las familias que viven fuera de Buenos Aires, aunque aún no se han establecido las pruebas sobre la motivación personal de Spilsbury.

2. Desarrollo y Apogeo: El Modelo Pedagógico y Físico

Ubicación y Entorno

Juan Nepomuceno Terrero (1) fue uno de los hacendados más importantes de la provincia de Buenos Aires en el siglo XIX. Nombrado Juez de Paz de San José de Flores, Terrero fue uno de los vecinos más reconocidos del pueblo.

Quinta de Terrero: Avenida Rivadavia esquina Boyacá, donde también se instaló el Tiro de palomas de Flores. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

Su quinta, ocupaba 40 hectáreas, limitadas por las actuales Av. Rivadavia, Donato Álvarez, Av. Gaona y Boyacá. Este lugar fue de vital importancia; allí se firmó el Pacto de San José de Flores el 11 de Noviembre de 1859, a través del cual Buenos Aires se comprometía a ingresar a la Confederación.

El 2 de noviembre de 1881, en la majestuosa quinta que perteneció a Juan Nepomuceno Terrero y luego a sus herederos nació el Flores Collegiate School. La elección del lugar no fue azarosa: la amplitud del predio habría ofrecido condiciones favorables para un proyecto educativo que incorporara actividades al aire libre.

El sistema de pupilaje era el corazón del proyecto: permitía que los estancieros de la Patagonia o el interior enviaran a sus hijos a recibir una educación como en casa, evitando el costoso y doloroso viaje de regreso a los internados de Inglaterra.

Ubicación inicial del Flores Collegiate School de acuerdo al mapa levantado por la Oficina de Obras Públicas de la Municipalidad de Buenos Ares en 1895

Cultura física, formación moral e ideales educativos victorianos

El modelo pedagógico seguía la tradición victoriana de formar el carácter a través del rigor académico y el deporte. La evidencia disponible indica que el football association se practicaba dentro del entorno educativo de la escuela en la década de 1880, aunque aún no se ha establecido su estatus curricular exacto. Mientras otros colegios lo practicaban de forma recreativa, aquí era una materia formal bajo la premisa de mens sana in corpore sano.

Modelo pedagógico: la “grammar school” victoriana

La escuela se presentaba como una institución de enseñanza superior al estilo británico, ya sea colegiada o de gramática. Los tipos de estudiantes contemplaba tres modalidades que permitían integrar alumnos de regiones rurales lejanas.

  • Boarders (internos)
  • Half-boarders (medio pupilos)
  • Day pupils (externos)

Publicidad del Flores Collegiate School. Se aprecian autoridades y tipos de estudiantes. The Standard, junio 1890

El programa educativo incluía: literatura clásica inglesa, matemáticas, ciencias, religión anglicana y formación moral. Además, preparaba a los estudiantes para: exámenes del Colegio Nacional, ingreso a la Escuela Naval y estudios universitarios. El colegio también incorporó tempranamente educación física obligatoria, lo que resultó crucial para su legado deportivo.

El alumnado del FCS estaba compuesto por descendientes de la élite británica (hijos de ejecutivos ferroviarios, banqueros y comerciantes) junto a los hijos de familias argentinas tradicionales. Es posible que el alumnado de la escuela haya reunido a miembros de familias británicas y argentinas, creando un posible espacio de interacción social.

Publicidad del Flores Collegiate School aparecida en el periódico The Standard en marzo de 1883

Conexión con el Deporte Nacional

Flores Athletic Club (1892): Existe evidencia de una conexión entre algunos antiguos alumnos del Flores Collegiate School y la fundación del Flores Athletic Club.

Football Association y Rugby Football: Los alumnos participaron en los primeros encuentros intercolegiales contra Flores English College, Saint Andrew's, Buenos Aires English High School, Saint John's y otras instituciones.

En este sitio (https://www.rsssf.org/tablesa/arg1891.html) es posible consultar el programa de partidos intercolegiales amistosos y sus resultados ocurridos en 1891.

Es posible que algunos individuos vinculados a la escuela hayan participado en las redes más amplias de las que surgió el fútbol organizado en la Argentine Association Football League (predecesora de la AFA), aportando jugadores que entendían las reglas modernas del juego.

Imaginemos por un momento en esta ficción al reverendo junto al equipo de football association del Colegio. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [21/03/2026]

3. El Ocaso: Factores de Decadencia y Cierre

La evidencia actualmente disponible permite documentar la actividad del colegio hasta 1897, aunque las circunstancias y la fecha exacta de su desaparición todavía requieren una investigación específica.

La extinción del colegio hacia finales del siglo XIX no se debió a un solo factor, sino a una convergencia de crisis:

Cuestión urbana: La anexión de Flores a la Capital Federal en 1887 y la llegada del tranvía expandió las conexiones de transporte que alteró la accesibilidad y la geografía social de Flores. El primer tranvía en llegar a Flores fue un servicio de tracción a sangre (a caballos) inaugurado el 1 de noviembre de 1871, impulsado por Mariano Billinghurst. Posteriormente, en 1897, llegó el primer tranvía eléctrico de la ciudad, que unía Plaza Italia con Flores de la mano del Tramway de la Capital.

Cuestión demográfica: Una hipótesis podría ser que la élite anglo-argentina, buscando exclusividad, se desplazó hacia el Norte (Belgrano) o hacia nuevos suburbios ferroviarios (Lomas de Zamora, Hurlingham), dejando al colegio sin su base de alumnos original.

Competencia y Ley 1420: La sanción de la Ley de Educación Común (1884) fortaleció el sistema estatal pero no debe utilizarse como explicación automática del declive de cualquier colegio privado.

El Factor Personalista: El colegio era una extensión de la voluntad de su fundador. Para 1897, la evidencia disponible se reduce considerablemente. Aún no se sabe si esto refleja el cierre de la escuela, un cambio en su identidad institucional o una laguna en las fuentes conservadas.

Auge de Belgrano: Instituciones como el Buenos Aires English High School de Alexander Watson Hutton (fundado en 1884) captaron el centro de gravedad del football association y la educación británica, desplazando la influencia de Flores hacia el norte de la ciudad.

Conclusión

La saga del Flores Collegiate School y el Flores Athletic Club revela cómo las instituciones educativas, las redes religiosas y la sociabilidad de la élite contribuyeron a la circulación y la institucionalización local del deporte moderno en Buenos Aires a finales del siglo XIX. 

Desde las aulas del Reverendo Spilsbury hasta los campos del Flores Athletic, estas instituciones fomentaron un ambiente de disciplina, competencia y prestigio social. La relación entre los espacios educativos y deportivos de Flores constituye una línea de investigación especialmente prometedora.

Aunque la entidad específica del Flores Athletic Club desapareció en 1907 y la misión inicial del colegio fue finalmente absorbida por tendencias educativas nacionales más amplias, los "potreros" de San José de Flores no resultaron ser sólo solares vacíos, sino el lugar de nacimiento de una obsesión cultural nacional.

El trabajo de Jorge María Ramallo y las sociedades históricas locales como el Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR) y del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF) asegura que la memoria de este origen británico continúe informando la comprensión de las complejas y multiculturales raíces de la Argentina moderna.

La evidencia presentada sugiere que el Flores Collegiate School formó parte de las redes educativas y sociales a través de las cuales se desarrolló el deporte organizado en la Buenos Aires de fines del siglo XIX. La existencia de un papel institucional directo del colegio en la formación de los organismos que posteriormente gobernaron el fútbol y el rugby requiere, sin embargo, una investigación prosopográfica y archivística adicional.

Referencias

(1) Juan Nepomuceno Terrero (1791-1847) fue un destacado estanciero y empresario argentino, célebre por ser socio comercial, íntimo amigo y aliado político de Juan Manuel de Rosas. En 1815, fundó junto a Rosas y Luis Dorrego el primer saladero de la provincia de Buenos Aires, consolidando una inmensa fortuna.

Infografía

Imagen intervenida con IA de Notebook LM, [18/03/2026]

Fuentes

Flores Athletic Club - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Flores_Athletic_Club

HISTORIA DEL FLORES ATHLETIC CLUB - Rugby con Historia

Clubes de fútbol y barrios en Buenos Aires antes de 1943: El papel de los vínculos políticos e influencia personal | Revista de Estudios Latinoamericanos, https://www.cambridge.org/core/journals/journal-of-latin-american-studies/article/football-clubs-and-neighbourhoods-in-buenos-aires-before-1943-the-role-of-political-linkages-and-personal-influence/1E8BE563FE290EDFE166C0D65421CC8F

Flores Old Ground - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Flores_Old_Ground

John Spilsbury (1821-1873) | Árbol genealógico de WikiTree GRATIS, https://www.wikitree.com/wiki/Spilsbury-27

Historia del fútbol en Argentina (1867–1899) - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_football_in_Argentina_(1867%E2%80%931899)

Alumni Athletic Club - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Alumni_Athletic_Club

El nacimiento del rugby de campeonato en Argentina, https://worldrugbymuseum.com/from-the-vaults/club-rugby/the-birth-of-championship-rugby-in-argentina

Campeonato de Rugby Union River Plate de 1899 - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/1899_River_Plate_Rugby_Union_Championship

Etapas históricas de la educación Argentina - Jorge María Ramallo - Google Livres, https://books.google.td/books?id=b94QAAAAYAAJ&hl=fr&source=gbs_citations_module_r&cad=4

Historia del Colegio San José, https://buenosaireshistoria.org/juntas/historia-del-colegio-san-jose/

Junta de Estudios Históricos de San José de Flores - Wikipedia, la enciclopedia libre

Olivera, Eduardo A. “Orígenes de los deportes británicos en el Río de la Plata”. Buenos Aires, Talleres Gráficos Argentinos de L. J. Rosso, 1932. 128 páginas

Castro, Antonio (1939) "Crónicas Históricas". Imagen: idem página 224

Jorge Saraví Riviere, 2012, “Historia de la Educación Física argentina”, Ed. Libros del Zorzal, pág. 83 a 105.

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Fuentes para profundizar la investigación

Para completar este perfil histórico, las fuentes sugieren consultar:

Archivos de "The Standard": Para encontrar avisos de tarifas, inicios de clases y crónicas de la época

Registros de St. Peter’s Church: Ubicada aún en Flores, posee actas de la congregación y bautismos de la comunidad educativa

Bibliografía técnica: Se recomienda la obra de Víctor Raffo, “El Origen Británico del Deporte Argentino”, y los trabajos de historiadores del CIHF como Jorge Gallego y Osvaldo Gorgazzi sobre los orígenes del fútbol nacional

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Investigador: Rubén Ayala, director del Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR)

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domingo, 8 de marzo de 2026

El Rugby en el Umbral del Siglo XX: Un Rescate Histórico

A finales de 1900, el deporte en el Río de la Plata se encontraba en una fase de ebullición y definición. Entre las figuras más influyentes de aquel período destaca James Oswald Anderson, conocido por sus iniciales J.O.A. Anderson no solo fue un pionero en la práctica del fútbol y el rugby, sino también un visionario que entendió la importancia de la difusión periodística para el crecimiento de estas disciplinas.

Dos James O. Anderson en un reducto británico del Buenos Aires del siglo XIX. El fooballer de Lomas Athletic y el rugbier del BAFC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [12/01/2026]

A través de su publicación semanal, River Plate Sport and Pastime, Anderson se propuso una tarea pedagógica y, en ocasiones, crítica. En el artículo que presentamos a continuación, escrito por él tras la finalización de la temporada de 1900, nos encontramos con un testimonio directo de los desafíos que enfrentaba el rugby en sus años formativos en Argentina.

¿Qué encontraremos en este documento?

Este texto es mucho más que una simple columna de opinión; es una herramienta didáctica que nos permite entender cómo se jugaba y cómo se percibía el rugby hace más de 120 años:

La lucha por la identidad: Anderson describe la tensión existente entre el Rugby y el Football Association, revelando cómo el primero debió agilizar sus reglas para no perder terreno frente a la creciente popularidad del segundo.

Un reglamento en evolución: Es fascinante observar las diferencias técnicas con el juego moderno. Desde las variantes permitidas al sacar el balón de la banda (incluyendo la posibilidad de hacerlo botar y salir corriendo) hasta la peculiar forma de otorgar puntajes a los goles de penal y de sobre pique (dropped goals).

La "pereza" de los jugadores: Con un tono inquisitivo, J.O.A. señala la falta de conocimiento reglamentario de los jugadores locales, un recordatorio de que la profesionalización de la disciplina (incluso en el ámbito amateur) fue un proceso lento y laborioso.

Rescatar estas líneas nos permite no solo homenajear a los pioneros de nuestro deporte en Buenos Aires, sino también valorar la evolución de un juego que, aunque ha cambiado drásticamente en su velocidad y reglamento, conserva intacta la esencia del "mejor de todos los pasatiempos invernales", como lo bautizó Anderson hace más de un siglo.

A continuación, el artículo original de James Oswald Anderson tal como apareció en las páginas 11 y 12 del semanario deportivo River Plate Sport & Pastime Nº 474 del 01/08/1900 pero traducido al español.

XXX

RUGBY FOOTBALL. Por J. O. A.

El maul. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

He llamado la atención más de una vez en estas columnas sobre la extraordinaria ignorancia que muestran algunos de nuestros jugadores respecto a las reglas de este, el mejor de todos los pasatiempos invernales. En el cricket hay cierta excusa. Nadie puede negar que las reglas están redactadas de forma algo curiosa en ciertos puntos, o que algunas reglas pueden interpretarse fácilmente en más de un sentido. Pero en el fútbol, especialmente en el Rugby, las leyes son bastante claras y directas. Y aunque un poco "irregulares" en algunas partes, es bastante fácil comprender qué pretendían los legisladores cuando aprobaron ciertas leyes. La culpa de esta ignorancia, en nueve de cada diez casos, se ha debido enteramente a la pereza; en otras palabras, los jugadores infractores no se han tomado la molestia de avanzar con los tiempos y mantenerse al día con las diversas innovaciones y cambios que se ha considerado necesario realizar de vez en cuando.

La legislación, durante los últimos años, se ha realizado con un objetivo determinado, a saber: hacer el juego más rápido o, si se prefiere, hacerlo más atractivo desde el punto de vista del espectador. El juego hermano (Football Association) estaba empezando a dar tales pasos, invadiendo distritos considerados sagrados para el código del Rugby desde tiempos inmemoriales, que las autoridades decidieron (y sabiamente en muchos aspectos) que debía hacerse todo lo posible para popularizar el juego del Rugby; de ahí estos muchos cambios, todos los cuales tienden a hacer el juego más rápido.

El extraordinario ímpetu que recibió el juego del Football Association hace unos años apenas fue percibido por aquellos que habían vivido toda su vida en distritos de Rugby, pero las autoridades reconocieron el peligro y, a pesar de muchos lamentos y objeciones de la vieja escuela de jugadores, se dispusieron a realizar las alteraciones necesarias. Como ejemplo de la maravillosa expansión del Football Association y de lo poco que era valorada por los jugadores de "Rugger", ¿se me permite citar una experiencia personal? Jugué al Rugby durante todos mis años escolares y, al igual que muchos otros escolares de Rugby, aprendí a hablar del "Socker" de forma despectiva.

Unos dos años después de dejar la escuela, estaba jugando un partido de Rugby en el sur de Inglaterra donde me encontré con un antiguo compañero de colegio. Después del partido, me dio una cordial invitación para ir a jugar en su club el sábado siguiente. Decliné con pesar informándole que ese día jugaba una eliminatoria de la Copa Inglesa (English Cup). Nunca olvidaré su mirada mezcla de horror y sorpresa mientras jadeaba: "¡Tú, vas a jugar al Socker!". Tuve que admitir que así era, para ser perfectamente franco, no sin algunos remordimientos de conciencia ante mi antiguo compañero, pero esto no fue nada comparado con su risa burlona cuando descubrió que me había pasado al despreciado juego del "Socker" en Yorkshire. Entonces sus sentimientos le superaron y habló de mí y del juego de la Asociación... bueno, ¡con total franqueza!

Pero me estoy desviando. Volviendo a la cuestión de las reglas. Por supuesto, la que da más problemas y la que probablemente requiere más tiempo para ser comprendida y digerida por completo es la regla del fuera de juego (off-side), pero hay otras que deberían ser bien conocidas, pero que aparentemente no lo son por la mayoría de nuestros jugadores aquí.

El try. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Para empezar por el principio, ¿Cuántos hay que no saben cómo se anotan los puntos? Por supuesto, la mayoría sabe que un try cuenta tres puntos y un gol derivado de un try, cinco. Sobre los goles de penal y los dropped goals (goles de sobrepique) parece haber, a veces, dudas.

Drop a los palos. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Un gol de penal cuenta solo tres puntos. Cualquier otro gol, excepto el derivado de un try cuenta cuatro puntos; es decir, un gol de sobre pique o un gol pateado desde el campo de juego, excepto desde un punt, desde un saque inicial o desde un drop-out directo. Para acortar este artículo, sin embargo, solo trataré puntos que me parecen no ser conocidos de forma general por nuestros jugadores e incluso por algunos de nuestros árbitros, y aunque algunos de ellos puedan parecer muy simples, vale la pena mencionarlos.

Line out. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

En el Rugby, las líneas de banda (touch lines) y todas las banderas y postes que marcan estas líneas están en fuera de banda (in touch). El balón está muerto si toca al árbitro, y el juego debe detenerse de inmediato si un jugador toca al árbitro. 

El scrum. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Cuando se forma un scrummage o scrum), los jugadores deben tener ambos pies en el suelo. Una recepción limpia (fair catch o Mark) es una recepción realizada directamente de una patada o un knock-on (golpe hacia adelante), o un pase adelantado del bando opuesto; el receptor debe reclamar la misma inmediatamente haciendo una marca con el talón en el lugar donde realizó la recepción gritando a viva voz ¡MARK!

Cantando ¡MARK!. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Al realizar el saque inicial, el bando opuesto no puede situarse a menos de diez yardas del balón, y en un drop-out los delanteros contrarios no pueden cargar dentro de la línea de veinticinco yardas del pateador. Por estas razones, un saque inicial debe alcanzar el límite de las diez yardas, y el drop-out debe alcanzar la línea de las veinticinco yardas. Si el balón cae en banda, el bando opuesto puede pedir que se repita.

El balón puede ser pasado o golpeado de un jugador a otro, siempre que no sea pasado, golpeado o lanzado hacia adelante. Si un jugador, mientras sostiene o corre con el balón, es placado (tackled) y el balón queda justamente retenido, debe ponerlo de inmediato en el suelo de forma limpia entre él y la línea de meta de sus oponentes. Cuando el balón ha salido a banda, uno del bando al que pertenece el balón lo pondrá en juego en el lugar por donde salió mediante cualquiera de los siguientes métodos:

a) Haciéndolo botar en el campo de juego en ángulo recto a la línea de banda. Después de hacerlo botar, puede atraparlo y luego correr con él, patearlo o pasarlo. Al atraparlo debe tener ambos pies en el campo de juego.

b) Lanzándolo de modo que caiga en ángulo recto a la línea de banda.

c) Formando un scrum en cualquier punto en ángulo recto a la línea de banda, entre cinco y quince yardas del lugar por donde salió.

Si el balón no es lanzado en ángulo recto a la línea de banda, el bando opuesto lo pondrá en juego según el punto C. Todos los jugadores deben tener mucho cuidado, tanto en el saque inicial como en el drop-out, de mantenerse detrás del pateador, ya que el árbitro está facultado para tocar inmediatamente su silbato y ordenar un scrum si nota a cualquier jugador delante del pateador.

En Rosario, en la semifinal, noté más de una vez a un jugador intentando recoger el balón después de que hubiera sido puesto en el suelo tras un placaje. Hay tres ocasiones en las que ningún jugador puede recoger el balón, y estas deben tenerse en cuenta:

a) En un scrum.

b) Cuando ha sido puesto en el suelo después de haber sido justamente retenido.

c) Cuando está en el suelo después de que un jugador ha sido placado (ruck).

Estos son solo algunos puntos que he notado en los que nuestros jugadores parecen estar un poco confundidos. Se podría, por supuesto, seguir escribiendo sobre las reglas, etc., casi indefinidamente, pero por el momento dejaré que lo que he escrito sea suficiente. En la final del Campeonato el próximo domingo, espero ver muy pocas infracciones de las reglas, pero si las hay, el árbitro no debería dudar en tratar a los infractores con prontitud y severidad.

Fuente

RIVER PLATE SPORT & PASTIME. Al artículo original de James Oswald Anderson, pág. 11 y 12 del Nº 474 del 01/08/1900

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)