domingo, 8 de marzo de 2026

El Rugby en el Umbral del Siglo XX: Un Rescate Histórico

A finales de 1900, el deporte en el Río de la Plata se encontraba en una fase de ebullición y definición. Entre las figuras más influyentes de aquel período destaca James Oswald Anderson, conocido por sus iniciales J.O.A. Anderson no solo fue un pionero en la práctica del fútbol y el rugby, sino también un visionario que entendió la importancia de la difusión periodística para el crecimiento de estas disciplinas.

Dos James O. Anderson en un reducto británico del Buenos Aires del siglo XIX. El fooballer de Lomas Athletic y el rugbier del BAFC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [12/01/2026]

A través de su publicación semanal, River Plate Sport and Pastime, Anderson se propuso una tarea pedagógica y, en ocasiones, crítica. En el artículo que presentamos a continuación, escrito por él tras la finalización de la temporada de 1900, nos encontramos con un testimonio directo de los desafíos que enfrentaba el rugby en sus años formativos en Argentina.

¿Qué encontraremos en este documento?

Este texto es mucho más que una simple columna de opinión; es una herramienta didáctica que nos permite entender cómo se jugaba y cómo se percibía el rugby hace más de 120 años:

La lucha por la identidad: Anderson describe la tensión existente entre el Rugby y el Football Association, revelando cómo el primero debió agilizar sus reglas para no perder terreno frente a la creciente popularidad del segundo.

Un reglamento en evolución: Es fascinante observar las diferencias técnicas con el juego moderno. Desde las variantes permitidas al sacar el balón de la banda (incluyendo la posibilidad de hacerlo botar y salir corriendo) hasta la peculiar forma de otorgar puntajes a los goles de penal y de sobre pique (dropped goals).

La "pereza" de los jugadores: Con un tono inquisitivo, J.O.A. señala la falta de conocimiento reglamentario de los jugadores locales, un recordatorio de que la profesionalización de la disciplina (incluso en el ámbito amateur) fue un proceso lento y laborioso.

Rescatar estas líneas nos permite no solo homenajear a los pioneros de nuestro deporte en Buenos Aires, sino también valorar la evolución de un juego que, aunque ha cambiado drásticamente en su velocidad y reglamento, conserva intacta la esencia del "mejor de todos los pasatiempos invernales", como lo bautizó Anderson hace más de un siglo.

A continuación, el artículo original de James Oswald Anderson tal como apareció en las páginas 11 y 12 del semanario deportivo River Plate Sport & Pastime Nº 474 del 01/08/1900 pero traducido al español.

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RUGBY FOOTBALL. Por J. O. A.

El maul. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

He llamado la atención más de una vez en estas columnas sobre la extraordinaria ignorancia que muestran algunos de nuestros jugadores respecto a las reglas de este, el mejor de todos los pasatiempos invernales. En el cricket hay cierta excusa. Nadie puede negar que las reglas están redactadas de forma algo curiosa en ciertos puntos, o que algunas reglas pueden interpretarse fácilmente en más de un sentido. Pero en el fútbol, especialmente en el Rugby, las leyes son bastante claras y directas. Y aunque un poco "irregulares" en algunas partes, es bastante fácil comprender qué pretendían los legisladores cuando aprobaron ciertas leyes. La culpa de esta ignorancia, en nueve de cada diez casos, se ha debido enteramente a la pereza; en otras palabras, los jugadores infractores no se han tomado la molestia de avanzar con los tiempos y mantenerse al día con las diversas innovaciones y cambios que se ha considerado necesario realizar de vez en cuando.

La legislación, durante los últimos años, se ha realizado con un objetivo determinado, a saber: hacer el juego más rápido o, si se prefiere, hacerlo más atractivo desde el punto de vista del espectador. El juego hermano (Football Association) estaba empezando a dar tales pasos, invadiendo distritos considerados sagrados para el código del Rugby desde tiempos inmemoriales, que las autoridades decidieron (y sabiamente en muchos aspectos) que debía hacerse todo lo posible para popularizar el juego del Rugby; de ahí estos muchos cambios, todos los cuales tienden a hacer el juego más rápido.

El extraordinario ímpetu que recibió el juego del Football Association hace unos años apenas fue percibido por aquellos que habían vivido toda su vida en distritos de Rugby, pero las autoridades reconocieron el peligro y, a pesar de muchos lamentos y objeciones de la vieja escuela de jugadores, se dispusieron a realizar las alteraciones necesarias. Como ejemplo de la maravillosa expansión del Football Association y de lo poco que era valorada por los jugadores de "Rugger", ¿se me permite citar una experiencia personal? Jugué al Rugby durante todos mis años escolares y, al igual que muchos otros escolares de Rugby, aprendí a hablar del "Socker" de forma despectiva.

Unos dos años después de dejar la escuela, estaba jugando un partido de Rugby en el sur de Inglaterra donde me encontré con un antiguo compañero de colegio. Después del partido, me dio una cordial invitación para ir a jugar en su club el sábado siguiente. Decliné con pesar informándole que ese día jugaba una eliminatoria de la Copa Inglesa (English Cup). Nunca olvidaré su mirada mezcla de horror y sorpresa mientras jadeaba: "¡Tú, vas a jugar al Socker!". Tuve que admitir que así era, para ser perfectamente franco, no sin algunos remordimientos de conciencia ante mi antiguo compañero, pero esto no fue nada comparado con su risa burlona cuando descubrió que me había pasado al despreciado juego del "Socker" en Yorkshire. Entonces sus sentimientos le superaron y habló de mí y del juego de la Asociación... bueno, ¡con total franqueza!

Pero me estoy desviando. Volviendo a la cuestión de las reglas. Por supuesto, la que da más problemas y la que probablemente requiere más tiempo para ser comprendida y digerida por completo es la regla del fuera de juego (off-side), pero hay otras que deberían ser bien conocidas, pero que aparentemente no lo son por la mayoría de nuestros jugadores aquí.

El try. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Para empezar por el principio, ¿Cuántos hay que no saben cómo se anotan los puntos? Por supuesto, la mayoría sabe que un try cuenta tres puntos y un gol derivado de un try, cinco. Sobre los goles de penal y los dropped goals (goles de sobrepique) parece haber, a veces, dudas.

Drop a los palos. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Un gol de penal cuenta solo tres puntos. Cualquier otro gol, excepto el derivado de un try cuenta cuatro puntos; es decir, un gol de sobre pique o un gol pateado desde el campo de juego, excepto desde un punt, desde un saque inicial o desde un drop-out directo. Para acortar este artículo, sin embargo, solo trataré puntos que me parecen no ser conocidos de forma general por nuestros jugadores e incluso por algunos de nuestros árbitros, y aunque algunos de ellos puedan parecer muy simples, vale la pena mencionarlos.

Line out. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

En el Rugby, las líneas de banda (touch lines) y todas las banderas y postes que marcan estas líneas están en fuera de banda (in touch). El balón está muerto si toca al árbitro, y el juego debe detenerse de inmediato si un jugador toca al árbitro. 

El scrum. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Cuando se forma un scrummage o scrum), los jugadores deben tener ambos pies en el suelo. Una recepción limpia (fair catch o Mark) es una recepción realizada directamente de una patada o un knock-on (golpe hacia adelante), o un pase adelantado del bando opuesto; el receptor debe reclamar la misma inmediatamente haciendo una marca con el talón en el lugar donde realizó la recepción gritando a viva voz ¡MARK!

Cantando ¡MARK!. Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [08/03/2026]

Al realizar el saque inicial, el bando opuesto no puede situarse a menos de diez yardas del balón, y en un drop-out los delanteros contrarios no pueden cargar dentro de la línea de veinticinco yardas del pateador. Por estas razones, un saque inicial debe alcanzar el límite de las diez yardas, y el drop-out debe alcanzar la línea de las veinticinco yardas. Si el balón cae en banda, el bando opuesto puede pedir que se repita.

El balón puede ser pasado o golpeado de un jugador a otro, siempre que no sea pasado, golpeado o lanzado hacia adelante. Si un jugador, mientras sostiene o corre con el balón, es placado (tackled) y el balón queda justamente retenido, debe ponerlo de inmediato en el suelo de forma limpia entre él y la línea de meta de sus oponentes. Cuando el balón ha salido a banda, uno del bando al que pertenece el balón lo pondrá en juego en el lugar por donde salió mediante cualquiera de los siguientes métodos:

a) Haciéndolo botar en el campo de juego en ángulo recto a la línea de banda. Después de hacerlo botar, puede atraparlo y luego correr con él, patearlo o pasarlo. Al atraparlo debe tener ambos pies en el campo de juego.

b) Lanzándolo de modo que caiga en ángulo recto a la línea de banda.

c) Formando un scrum en cualquier punto en ángulo recto a la línea de banda, entre cinco y quince yardas del lugar por donde salió.

Si el balón no es lanzado en ángulo recto a la línea de banda, el bando opuesto lo pondrá en juego según el punto C. Todos los jugadores deben tener mucho cuidado, tanto en el saque inicial como en el drop-out, de mantenerse detrás del pateador, ya que el árbitro está facultado para tocar inmediatamente su silbato y ordenar un scrum si nota a cualquier jugador delante del pateador.

En Rosario, en la semifinal, noté más de una vez a un jugador intentando recoger el balón después de que hubiera sido puesto en el suelo tras un placaje. Hay tres ocasiones en las que ningún jugador puede recoger el balón, y estas deben tenerse en cuenta:

a) En un scrum.

b) Cuando ha sido puesto en el suelo después de haber sido justamente retenido.

c) Cuando está en el suelo después de que un jugador ha sido placado (ruck).

Estos son solo algunos puntos que he notado en los que nuestros jugadores parecen estar un poco confundidos. Se podría, por supuesto, seguir escribiendo sobre las reglas, etc., casi indefinidamente, pero por el momento dejaré que lo que he escrito sea suficiente. En la final del Campeonato el próximo domingo, espero ver muy pocas infracciones de las reglas, pero si las hay, el árbitro no debería dudar en tratar a los infractores con prontitud y severidad.

Fuente

RIVER PLATE SPORT & PASTIME. Al artículo original de James Oswald Anderson, pág. 11 y 12 del Nº 474 del 01/08/1900

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

sábado, 28 de febrero de 2026

Lillywhites: 163 Años Equipando la Pasión Británica

Crónica del epicentro deportivo en Piccadilly Circus y sus vínculos con el Cono Sur

 La imagen recrea una publicidad gráfica de una tienda de fines del diglo XIX.
Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [27/02/2026]

El estudio del comercio minorista especializado en el Reino Unido no puede completarse sin un análisis exhaustivo de Lillywhites, una institución que ha trascendido su función mercantil para convertirse en un pilar de la historia social y deportiva británica.

La imagen recrea lo que podría ser un salón de ventas de una tienda de venta de artículos deportivos del siglo XIX. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [28/02/2026]

Ubicada en el corazón de Piccadilly Circus, esta tienda no solo representa la evolución de la venta de artículos deportivos, sino que encapsula el auge y la transformación de la cultura del ocio desde la era victoriana hasta el presente globalizado. La trayectoria de Lillywhites está intrínsecamente ligada a una dinastía familiar de jugadores de cricket que revolucionaron las mecánicas del juego, lo que otorgó a la marca una legitimidad técnica que pocas firmas en el mundo han logrado emular.

La imagen recrea lo que podría ser un salón de ventas de una tienda de venta de artículos deportivos del siglo XIX. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [28/02/2026]

A través de las décadas, su influencia se extendió más allá de las fronteras de las Islas Británicas, estableciendo conexiones significativas con mercados emergentes y naciones con fuertes lazos culturales británicos, entre las que destaca Argentina por su adopción temprana y apasionada de deportes como el polo y el cricket.

Logo institucional 

Los orígenes: la dinastía Lillywhites y la revolución del Cricket

La historia de Lillywhites comienza en el cricket de Sussex del siglo XIX, gracias a la influyente familia Lillywhite. El patriarca, William Lillywhite, apodado "The Nonpareil" (El Incomparable), fue una figura pivotante que desafió las convenciones de su tiempo. Nacido en 1792, William Lillywhite fue el principal impulsor de lo que se conoció como el lanzamiento "round-arm" (brazo circular), lo que estableció su autoridad técnica y luego comercial. El paso del campo de juego al mostrador se produjo de manera orgánica. Los hijos de William (John, James y Frederick) heredaron tanto el talento atlético como la visión empresarial, especialmente Frederick William, consolidaron la marca al publicar guías estadísticas como la "Guide to Cricketers" en 1849, posicionando a Lillywhite como referencia intelectual y comercial en el mundo del cricket.

El surgimiento del emporio en Haymarket

John Lillywhite había establecido un emporio de artículos de cricket cerca de Euston Square, en Londres, que en 1863 se convirtió en una tienda en Haymarket que se distinguió rápidamente por ofrecer una gama de artículos deportivos que no tenía parangón en la época, incluyendo bates de cricket, pelotas de golf, equipos de tenis y, curiosamente, una selección de cigarros puros de alta calidad, reflejando el estilo de vida del caballero deportista victoriano.

Finalmente se estableció como Lillywhites, en Piccadilly Circus en 1925. Otro de los hijos mayores de Frederick, Harry, había emigrado a Estados Unidos y había establecido su propia tienda Lillywhites.

Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [28/02/2026]

El modelo comercial de Lillywhites se basaba en la exclusividad y el asesoramiento experto; no era simplemente una tienda, sino un lugar donde los atletas profesionales y los miembros de la aristocracia acudían para adquirir equipos que ellos mismos sabían que estaban validados por campeones.

Evolución comercial

El edificio Criterion: un monumento al deporte en Piccadilly Circus

El traslado de Lillywhites en 1925 a su ubicación actual en Piccadilly Circus marcó el inicio de su era más icónica. La tienda se instaló en el Edificio Criterion, una estructura de piedra de Portland protegida como Grado II, diseñada por el arquitecto Thomas Verity en 1873 siguiendo los cánones de la arquitectura neorrenacentista francesa. Este edificio ya era un centro neurálgico de la vida social londinense, albergando el Teatro Criterion, un restaurante de lujo y salas de conciertos. Al ocupar el costado sur de Piccadilly Circus, Lillywhites se posicionó frente a la estatua de Anteros (el Ángel de la Caridad Cristiana, popularmente conocido como Eros), convirtiéndose en el telón de fondo de millones de fotografías y en un punto de encuentro universal en Londres.

Lillywhites en Regent Street, Londres, fotografía de 2015

La arquitectura interna de la tienda reflejaba la jerarquía y especialización del deporte británico de entreguerras. Con una superficie de más de 6,200 metros cuadrados distribuidos en 12 niveles (incluyendo sótanos y entrepisos), cada piso estaba dedicado a disciplinas específicas. La famosa escalera de roble original, que aún se conserva, guiaba a los clientes a través de departamentos que ofrecían desde bates de cricket pesados a mano hasta equipos de "real tennis" y croquet, deportes que para 1925 ya eran nichos de la alta sociedad.

La función estratégica durante la Segunda Guerra Mundial

La relevancia del edificio Criterion y su ubicación estratégica quedaron de manifiesto durante la Segunda Guerra Mundial. Debido a que gran parte del complejo se encontraba por debajo del nivel de la calle, el Teatro Criterion y las áreas adyacentes fueron requisados por la BBC para funcionar como estudios de radio subterráneos. Esta medida protegía a los locutores y técnicos del Blitz, permitiendo que la información continuara fluyendo incluso mientras las bombas caían sobre el West End. Mientras tanto, Lillywhites mantenía su presencia comercial en los niveles superiores, simbolizando la resiliencia del comercio británico frente a la adversidad.

Especialización y liderazgo técnico en el siglo XX

A diferencia de las tiendas deportivas actuales centradas en la moda rápida, Lillywhites en el siglo XX se destacó por desarrollar y patentar su propio equipo, priorizando la calidad sobre el precio. Personalidades como Amy Johnson eligieron sus productos para expediciones importantes. En los años treinta, la tienda impulsó los deportes de invierno y publicó catálogos detallados; tras la guerra, fue pionera al importar elementos de buceo, anticipando el auge del buceo recreativo.

La conexión con Argentina: comercio, deporte y geopolítica

La relación comercial entre Lillywhites y Argentina es un capítulo fascinante que ilustra cómo los intereses deportivos británicos siguieron las rutas de inversión ferroviaria y financiera en el Cono Sur. Argentina, con su numerosa comunidad de expatriados británicos a finales del siglo XIX y principios del XX, se convirtió en un mercado natural para los productos de alta calidad de Lillywhites. Los clubes argentinos de cricket y polo, como el Buenos Ayres Cricket Club (BACC), el Hurlingham Club o el Belgrano Athletic, no solo seguían las reglas establecidas en Londres, sino que demandaban el mismo equipamiento que utilizaban sus contrapartes en las Islas Británicas.

Recreando el momento de la recepción de los cajones con artículos deportivos a fines del siglo XIX. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [27/02/2026]

La tienda Lillywhites consideraba los tacos de polo fabricados con caña argentina como el estándar de oro absoluto a nivel mundial. Esta relación técnica era tan profunda que, durante el conflicto del Atlántico Sur en 1982, la interrupción del comercio con Argentina provocó una crisis de suministros sin precedentes en la firma. Al verse obligados a recurrir a proveedores alternativos en la India, la calidad del equipamiento se vio comprometida, lo que demuestra que Argentina no era solo un cliente de lujo, sino el socio industrial que sostenía el prestigio técnico de la marca en su deporte más exclusivo.

En el libro “Tackle al Tiempo” de Roberto N. Schamun cuenta que, en 1864, en el primer Libro de Actas del BACC se registró que los implementos para el juego del cricket fueron solicitados por el señor A. J. Amder a Inglaterra a la casa de deportes Lillywhites cita en Picadilli Circus”

El Cricket y las giras sudamericanas

Uno de los vínculos más documentados se refiere a la participación de equipos argentinos y sudamericanos en el circuito de cricket registrado por Lillywhites. En 1932, una selección sudamericana que incluía a destacados jugadores de Argentina, Brasil y Chile realizó una gira por Inglaterra, enfrentándose al prestigioso Marylebone Cricket Club (MCC) en Lord's. Lillywhites, como principal "outfitter" y fuente de estadísticas mediante sus anuales ("Red Lilly" y "Green Lilly"), proporcionó no solo el equipo necesario para tales eventos, sino que validó formalmente la competitividad de los equipos argentinos en sus registros históricos. Los jugadores argentinos de la época, muchos de ellos de ascendencia británica pero nacidos en suelo argentino, eran clientes asiduos de la tienda cuando visitaban Londres o encargaban bates específicos que llegaban a los puertos de Buenos Aires por barco.

El polo y el punto de inflexión de 1982

La relación comercial más relevante se dio en el polo: Argentina, principal productor de equipos de alta calidad, abastecía a Lillywhites. Tras la Guerra de las Malvinas en 1982 y el embargo argentino, la tienda tuvo que encontrar otros proveedores. Emprendedores como Karan Bilimoria comenzaron a importar tacos de la India, mostrando cómo los conflictos políticos afectaron directamente el mercado deportivo global y la oferta en Lillywhites.

Típico cuarteto argentino de polo de fines del siglo XIX. 
Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [28/02/2026]

La innovación argentina: la "Superval"

En 1931, en Bell Ville, Córdoba (Argentina), Romano Luis Polo, Antonio Tossolini y Juan Valbonesi crearon el Superval (posteriormente conocida como Superball) es la primera pelota de fútbol moderna sin tiento, con costura invisible y válvula interna, sustituyendo los antiguos balones de tiento. Esta innovación, adoptada por firmas como Lillywhites y utilizada en Europa desde 1932, eliminó los cordones peligrosos y revolucionó la fabricación mundial de balones. Brasil la oficializó en 1935, Argentina en 1937, y fue empleada en mundiales hasta que dejó de producirse en 1970.

Publicidad de la pelota Superval

Las Royal Warrants y el reconocimiento institucional

El estatus de Lillywhites como la "joya de la corona" del comercio deportivo se vio consolidado por la obtención de múltiples Royal Warrants (Garantías Reales). Estas distinciones son otorgadas por los miembros de la familia real británica a empresas que han suministrado bienes o servicios a la casa real de manera regular y con una calidad excepcional.

Lillywhites ostentó warrants de la Reina Isabel II, el Duque de Edimburgo y el Príncipe de Gales. Bajo estos sellos, la tienda no solo proveía equipo deportivo para las actividades recreativas de la familia real —incluyendo el polo y el esquí— sino que también funcionaba como proveedora de calzado y ropa de cuero especializada. La pérdida de la última Royal Warrant en 2003 fue un hito simbólico que coincidió con el cambio de enfoque comercial de la empresa tras su adquisición por grandes conglomerados minoristas, pasando de ser una boutique de alta gama a una tienda orientada al consumo masivo.

El caso Lillywhites-Cantabrian y los Juegos Olímpicos de Moscú 1980

Durante los preparativos de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, Lillywhites-Cantabrian, una filial británica de artículos deportivos fue proveedora oficial de material olímpico. El Parlamento británico debatió la contradicción de que la empresa, vinculada a un líder conservador, lucrara con el evento mientras el gobierno pedía boicotearlo, lo que situó a Lillywhites en el centro del debate político y mediático, evidenciando su peso industrial y geopolítico.

Declive de la tradición y transformación en Sports Direct

El fin del siglo XX trajo consigo desafíos insalvables para el modelo de negocio tradicional de Lillywhites. El auge de la moda deportiva (athleisure) y la competencia de gigantes como Nike o Adidas, que empezaron a abrir sus propias tiendas insignia ("flagships"), erosionaron la exclusividad de los departamentos especializados de la tienda. En 1996, la firma fue adquirida por el grupo portugués Jerónimo Martins, que intentó una expansión nacional que no dio los frutos esperados.

Finalmente, en 2002, la marca fue vendida a Sports World International (hoy conocida como Frasers Group), el conglomerado de Mike Ashley que opera la cadena Sports Direct. Bajo esta nueva propiedad, el concepto de Lillywhites cambió drásticamente. El enfoque se desplazó hacia la venta de grandes volúmenes de inventario a precios de descuento, alineándose con la estrategia comercial de Sports Direct. Aunque la tienda de Piccadilly Circus sigue siendo un destino turístico masivo debido a su ubicación inmejorable y a las ofertas de hasta el 90% en camisetas de fútbol, muchos nostálgicos e historiadores lamentan la pérdida de la atmósfera de "templo del deporte" que alguna vez ostentó.

El estado actual del inmueble y la marca

Hoy en día, Lillywhites en Piccadilly Circus es un híbrido entre un monumento histórico y un hipermercado deportivo. El edificio Criterion sigue siendo una propiedad de alto valor, con contratos de arrendamiento que se extienden hasta el siglo XXII y revisiones de renta cada 25 años que reflejan la importancia de este activo inmobiliario. A pesar de que la curaduría de productos ha cambiado, la tienda sigue siendo el espacio comercial más grande y prominente de Piccadilly Circus, beneficiándose del tránsito de más de 100 millones de peatones al año y de la adyacencia a la estación de metro, por donde pasan 42 millones de pasajeros anualmente.

Lillywhites en Piccadilly Circus ahora es propiedad de Sports Direct Internacional PLC, el minorista de ropa y accesorios deportivos más grande de Gran Bretaña. 

Conclusiones sobre la relevancia histórica y el vínculo transatlántico

La historia de Lillywhites es un testimonio de la profesionalización del deporte. Lo que comenzó como un pequeño negocio familiar impulsado por la maestría técnica en el cricket, evolucionó hasta convertirse en un símbolo global del equipamiento deportivo de alta gama. Su capacidad para definir estándares (desde el peso de un bate de cricket hasta las especificaciones de un balón de la FA Cup) le otorgó un lugar privilegiado en la historia de la tecnología aplicada al deporte.

En lo que respecta a Argentina, la relación comercial, la tienda no solo equipó a los pioneros del deporte en Argentina, sino que también fue un receptor de innovaciones del Cono Sur y un termómetro de las realidades geopolíticas que afectaron al comercio transatlántico, especialmente tras el conflicto de 1982. Aunque la Lillywhites actual se aleja de su pasado de bates hechos a medida y guías estadísticas encuadernadas en cuero, su presencia en Piccadilly Circus permanece como un recordatorio físico de una época en la que el deporte británico, y la tienda que lo representaba, dominaban el mundo.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

lunes, 16 de febrero de 2026

Un pedazo de Londres en Palermo

1908. El pavilion del Buenos Ayres Cricket Club

¿Sabías que donde hoy está el predio que ocupa el Planetario, hubo una joya de madera que parecía sacada de una película inglesa? Era el pavilion (pabellón) del Buenos Ayres Cricket Club (BACC) inaugurado en 1908. No era solo un vestuario; era el corazón social de la comunidad británica hasta que un incendio se lo destruyó en 1947.


El Contexto Histórico: Palermo y el Parque Tres de Febrero

Para entender realmente el pavilion, hay que ubicarlo en su contexto. Estamos hablando de los Bosques de Palermo que Sarmiento acababa de convertir en el Parque Tres de Febrero, inspirándose en los grandes parques europeos como el Bois de Boulogne en París o Hyde Park en Londres.

(Foto 1) Así se veía el predio del Buenos Ayres Cricket Club el 1º de febrero de 1893. Tres pavilions con vista a la cancha de cricket. Foto extraída del libro "Tackle al Tiempo" de Roberto N. Schamun (pág. 80). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

La infraestructura victoriana de madera (Foto 1) sin luz eléctrica, con baños a canilla, agua caliente a caldera y una vieja lámpara de aceite en el vestuario era toda la tecnología con que contaban los viejos pavilions del siglo XIX.


El mapa, sin fecha, muestra la ubicación del BACC a unos 150 metros de la residencia de Juan Manuel de Rosas y casi en frente de la estación del tren Parque 3 de Febrero perteneciente al Ferrocarril Northern Railway (Ferrocarril del Norte de Buenos Aires), fundado en 1862 y posteriormente absorbido por el Central Argentino, es el antecedente directo de la actual Línea Mitre (ramal Tigre) en Argentina.

El campo del Buenos Ayres Cricket Club (BACC) estaba ubicado exactamente donde hoy se levanta el Planetario Galileo Galilei. Imaginate la escena: un campo de cricket perfectamente cuidado, con su césped verde cortado a mano, rodeado por los bosques recién plantados que todavía eran jóvenes. Y en medio de ese paisaje, el pavilion con su galería llena de espectadores vestidos con trajes de lino blanco y sombreros de paja, mientras en el campo los jugadores, también de blanco inmaculado, disputaban un partido bajo el sol de la tarde.

El mapa de 1895 muestra una zona específica del Parque 3 de Febrero en Buenos Aires en una época histórica, destacando la ubicación del antiguo Buenos Ayres Cricket Club

En 1864, el Buenos Ayres Cricket Club alquiló un terreno en Palermo, donde hoy se ubica el Planetario, cerca de la Estación Palermo del ferrocarril Northern Railway (actual Mitre).

El ferrocarril era un medio habitual para trasladarse al club. Para 1916 el predio del BACC se hallaba rodeado por la estación Palermo y la estación Parque 3 de Febrero del entonces Ferrocarril Central Argentino. En ocasión de algún evento deportivo importante, se fletaba un tren especial para trasladar al público asistente. 

El mapa de 1916 muestra una zona específica del Parque 3 de Febrero en Buenos Aires donde se aprecia al BACC rodeado de otros clubes

Era un pedacito de Inglaterra trasplantado a orillas del Río de la Plata. Y el pavilion era el símbolo arquitectónico de esa presencia británica que tanto influyó en la Buenos Aires de fines del siglo XIX y principios del XX.

(Foto 2) Vista aérea del predio del BACC del año 1937. El predio se encontraba en la intersección de la Avenida Figueroa Alcorta y la Avenida Sarmiento. En la parte superior de la imagen se aprecia el techo del cricket pavilion inaugurado en 1908. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026] 

En 1908 se inauguró el cricket pavilion definitivo. Socios, adherentes y amigos aportaron los $ 15.000,00 que se necesitaron para la construcción de este “Club House” (Foto 2).

La construcción fue encargada a la firma J. Wright & Co., empresa británica importadora de construcciones prefabricadas en madera, que logró completar la obra en cincuenta días. El pavilion era una planta rectangular que se destacaba por su estilo “Bungalow Colonial”, pensado para el clima cálido, con mucha ventilación y sombra. Estaba construido en madera y revestido con tablones colocados de manera horizontal. La cubierta era de chapa acanalada de zinc con detalles ornamentales en las cenefas y en la crestería de la cumbrera. Además los detalles decorativos se incorporaron en la baranda con balaustrada y en los paneles entre las columnas a modo de pantallas caladas.

Eran aproximadamente de 200 metros cuadrados distribuidos en las siguientes comodidades: un comedor de 6 x 9 metros; salón de socios de 6,50 x 8 metros; salón para visitantes de 5,50 x 5 metros; salón para damas de 3 x 5 metros; bar con tres entradas de 6 x 3 metros; amplios baños, lavatorios, cocina, depósitos, etc.
 
(Foto 3) El pavilion fue considerado “sin dudas, la mejor, la más moderna y la más pintoresca estructura de su tipo en América del Sur” (según el Buenos Aires Herald, nov. 1908). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

Revisé varios textos y saqué varios detalles sobre cómo se vería el pabellón y de qué material estaría hecho (Foto 3). No se mencionan colores puntuales (como rojo o azul), pero sí se describe muy bien los materiales y los acabados. Los colores predominantes eran crema y verde inglés y madera con detalles del club en banderas y toldos. Por dentro, el gran salón tenía paredes de madera, sillones de cuero y tableros de honor. Los vestuarios eran solo para hombres, mientras que el salón de té era mixto.

El techo: Estaba construido con chapa acanalada de zinc. El zinc, en su estado natural para esa época, presenta un color gris metálico o plateado mate. El texto también menciona detalles decorativos en las cenefas y la cumbrera.

Las paredes: Eran de madera (revestidas con tablones horizontales tipo balloon-frame). Aunque el documento no menciona una pintura específica, este tipo de estructuras británicas solían mantener el tono natural de la madera tratada o utilizar colores claros y sobrios.

La base: Tenía un basamento de mampostería (ladrillos o piedras), que servía de cimiento para elevar la estructura de madera.

Elevado sobre una plataforma para evitar la humedad también ofrecía una mejor vista de los partidos. La galería techada era el lugar favorito para socializar, protegido del sol y la lluvia. Los ingleses inventaron esto del "Cricket Pavilion" no solo para cambiarse la ropa antes de jugar o tomar té con scons sino para ver y ser vistos.

(Foto 4) Esta fotografía apareció en el diario de habla inglesa The Standard, del domingo 9 de diciembre de 1934 en ocasión que se celebrara el 70º aniversario del BACC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

La arquitectura recordaba a las estaciones de tren británicas y a clubes rurales de Inglaterra, aportando un aire distintivo a Palermo (Foto 4). Durante décadas, el pabellón fue símbolo del ocio británico en Buenos Aires, hasta su desaparición en 1948.

Otras construcciones que completaban al club se pueden ver en las siguientes fotografías 5 y 6:

(Foto 5) Esta imagen muestra una vista histórica del campo de deportes del Buenos Ayres Cricket Club, situado en Palermo. Se aprecia un pabellón de madera original y las gradas rústicas utilizadas por los espectadores en esa época. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

(Foto 6) The shady Grandstand. Foto extraída del libro "Tackle al Tiempo" de Roberto N. Schamun (pág. 82). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

Con un poco de imaginación y la ayuda de Gemini IA Nano Banana podemos recrear la escena en el interior del vestuario del pavilion donde los jugadores se están cambiando de ropas.

En el vestuario

Final abrupto y doloroso

PABELLÓN DEL CLUB DE CRÍQUET DE B.A. DESTROZADO
El misterioso final del famoso edificio
Por EL EDITOR DEPORTIVO

La historia del pavilion de Palermo tuvo un final abrupto y doloroso. En 1947, un incendio destruyó el histórico edificio. Algunas versiones (nunca confirmadas oficialmente) sugieren que el fuego pudo haber sido intencional, en un contexto político donde el gobierno de Perón estaba cortando lazos con todo lo que tuviera tinte británico u oligárquico.
Lo que sí es seguro es que el incendio destruyó no solo el edificio, sino también gran parte de los archivos históricos del club: fotografías, documentos, trofeos, toda la memoria material de décadas de actividad deportiva. Fue una pérdida irreparable para la historia del deporte argentino.

Tres años después, en 1950, el gobierno municipal revocó la concesión del terreno, argumentando que debía estar al servicio del público general. El club fue desalojado de su hogar histórico en Palermo, poniendo fin a 86 años de presencia ininterrumpida en ese lugar emblemático.

Conclusión y Legado

El Pabellón del BACC en Palermo no fue solo un edificio, sino un hito cultural. Sobrevivió como el corazón de la comunidad británica y deportiva hasta su trágica destrucción en el incendio de 1947 (un año antes de la nacionalización de los ferrocarriles, marcando el fin simbólico de la era de influencia británica directa).

Hoy, el sitio está ocupado por el Planetario, un símbolo de la modernidad científica de los años 60, pero bajo sus cimientos yace la memoria de maderas victorianas, té de la tarde y el eco de los primeros deportes organizados del continente. Un monolito y una placa conmemoran el primer predio del Buenos Ayres Cricket Club (BACC), fundado el 8 de diciembre de 1864. Este espacio histórico, ubicado en la actual Plaza Gould, fue donde se jugaron los primeros partidos de cricket y fútbol de Argentina, marcando un hito deportivo.


Referencias Bibliográficas y Fuentes Consultadas

Viejos Estadios: Crónicas sobre la ubicación y el incendio de 1947.

Buenos Aires Cricket & Rugby Club (BACRC): Archivos históricos institucionales.
https://www.bacrc.com/historia1.html

Palermo Tour: Historia del predio y el primer partido de fútbol.

Yahoo Noticias / La Nación: Artículos sobre el pionerismo del club.

Fotografía del Cricket pavilion del Buenos Ayres Cricket Club, Parque 3 de Febrero, Palermo, 1908-1947. Fotografía exterior, s/f. Fuente: Archivo B.A.C.R.C.

Roberto N Schamun. Tackle al Tiempo, relatos. Buenos Aires. Argentina. 2005.

Olivera, Eduardo. Orígenes de los deportes británicos en el Río de La Plata. Buenos Aires. Argentina. 1932.

Periódico The Standard

Semanario River Plate Sport & Pastime

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

domingo, 1 de febrero de 2026

El origen del Tercer Tiempo

 

La esencia de la caballerosidad: Una reunión de finales del siglo XIX captura el espíritu del "Tercer Tiempo". Tras la batalla en el campo de juego, jugadores de ambos equipos se congregan en el Pavilion del club para compartir la mesa. Al frente, el referee preside el orden fuera del campo, mientras las damas de la comunidad ofrecen los tradicionales scones y té, sellando el respeto mutuo que define a este deporte. Imagen generada por IA con Google Gemini, [01/02/2026]

El tercer tiempo no nació de un reglamento escrito, sino de la propia naturaleza del rugby como deporte de contacto extremo y sus raíces en las universidades británicas del siglo XIX.

Repasemos su origen y por qué se convirtió en un pilar sagrado de este deporte:

1. El origen en las "Public Schools" inglesas

A mediados del siglo XIX, en colegios como el Rugby School (donde William Webb Ellis supuestamente inventó el juego en 1823), el rugby era visto como una herramienta para formar el carácter de los jóvenes caballeros.

La caballerosidad: La idea era que, tras una "batalla" física intensa y a veces violenta en el barro, los jugadores debían demostrar que no había rencor.

La hospitalidad: Los equipos locales tenían la responsabilidad ética de agasajar a los visitantes, que a menudo viajaban largas distancias en carruaje o tren para jugar. Se les ofrecía comida y bebida como un gesto de cortesía elemental.

2. El factor "Amateur"

Durante casi toda su historia (hasta 1995), el rugby fue un deporte estrictamente amateur. Los jugadores no cobraban, por lo que el incentivo principal para jugar —además de la competencia— era la vida social y la pertenencia a un club. El tercer tiempo era el momento de relajación donde se compartían cervezas, canciones y anécdotas, borrando la rivalidad del campo.

3. El sentido moral y psicológico

El tercer tiempo cumple una función clave que lo diferencia de otros deportes:

Descompresión: Al ser un deporte de alto contacto físico, el tercer tiempo ayuda a bajar los niveles de adrenalina.

Respeto al árbitro: Es tradición que el árbitro sea el primer invitado al tercer tiempo. Esto refuerza la idea de que sus decisiones se aceptan y que él también es parte de la comunidad.

Integración: En las categorías infantiles, el tercer tiempo es donde se enseña a los niños que el rival es un compañero de juego, no un enemigo.

¿Cómo ha evolucionado?

Aunque hoy el rugby es profesional y los jugadores de élite cuidan mucho su dieta y consumo de alcohol, la tradición se mantiene:

En el rugby profesional: Se suele realizar una cena o recepción oficial más formal.

En el rugby amateur/de clubes: Sigue siendo el corazón del club, con hamburguesas, pizzas y mucha cerveza en el "bar del club".

El término internacional: En países como Italia se le conoce como Terzo Tempo, y en el Reino Unido simplemente como Post-match hospitality.

Curiosidad: Tan fuerte es esta costumbre que en 2007 la Liga Italiana de Fútbol (Calcio) intentó copiarla para reducir la violencia entre aficiones, aunque no tuvo el mismo éxito arraigado que en el rugby.

Función Moral: Sirve para eliminar rencores, bajar la adrenalina del contacto físico y honrar al árbitro como invitado de honor. Regla de oro: "Lo que pasa en la cancha, se queda en la cancha; lo que pasa en el tercer tiempo, se queda en el club".

En definitiva, es el ritual que transforma al enemigo del campo en un compañero de deporte, manteniendo la esencia del rugby más allá del resultado.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

lunes, 12 de enero de 2026

El Arquitecto del "Sport" en el Río de la Plata

PIONEERS DEL RUGBY-FOOTBALL EN ARGENTINA

Entrevista novelada a James Oswald Anderson

J.O. Anderson y el autor de la entrevista
Imagen generada por IA con Google Gemini, [12/01/2026]

En la intersección del siglo XIX y el XX, mientras la Argentina moderna se consolidaba bajo la influencia de las corrientes inmigratorias, un hombre de doble herencia —corazón argentino y disciplina británica— se convirtió en el pilar fundamental del football association y del rugby football nacional: James Oswald Anderson (1872-1932).

Nacido en Buenos Aires y educado en la prestigiosa Bedford Modern School de Inglaterra, Anderson regresó al país para transformar los juegos recreativos de los residentes británicos en instituciones sólidas y perdurables. Su figura trasciende el campo de juego; fue un prolífico delantero en el Lomas Athletic Club, el primer capitán de la Selección Argentina de football association en 1902 y, fundamentalmente, un visionario de la administración deportiva, llegando a presidir la The River Plate Rugby Union Championship (actual UAR).

A través de su labor en la mítica revista River Plate Sport & Pastime, Anderson no solo difundió resultados, sino que dictó la ética del "fair play" y las reglas que hoy rigen nuestras pasiones. En este reportaje exclusivo, viajamos al pasado para conversar con el hombre que, antes de que el deporte fuera un fenómeno de masas, ya vislumbraba en el rugby y el fútbol el lenguaje universal que uniría a toda una nación.

Dos James O. Anderson en un reducto británico del Buenos Aires del siglo XIX. El fooballer de Lomas Athletic y el rugbier del BAFC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [12/01/2026]

Periodista: Sr. Anderson, usted nació en Buenos Aires en 1872 en el seno de una familia con fuertes vínculos comerciales entre Escocia y el Río de la Plata. ¿Cómo influyó esa identidad "anglo-argentina" y el espíritu emprendedor de su padre, William, en su visión para organizar el deporte en un país donde todo estaba por hacerse?

J.O. Anderson: Mi padre, William, y mi abuelo John eran hombres de comercio entre Glasgow y Buenos Aires. Crecí viendo cómo se construían puentes comerciales, y entendí que el deporte, al igual que los negocios, requería organización y reglas claras. Ser un "anglo-argentino" me permitió traer lo mejor de la disciplina británica al entusiasmo natural que encontraba en estas tierras.

Periodista: Su formación en la Bedford Modern School en Inglaterra parece haber sido el catalizador de su pasión. ¿Qué recuerda de esos años?

J.O. Anderson: Bedford fue fundamental, permanecí allí hasta 1890. Una vez egresado de Bedford, trabajé como maestro en la Pocklington School y continué jugando rugby en el Pocklington RUFC y al football en el West Herts de Watford y, finalmente, luego de trece años regresé a Buenos Aires.

En Bedford y en Pocklington el deporte no era un simple pasatiempo, era una parte esencial en la educación del carácter. Durante esos nueve años jugué cricket y fútbol entre semana junto a mis alumnos para la escuela, y durante tres temporadas jugué al rugby para el Pocklington RUFC los fines de semana. Con ese equipo marqué un récord de cinco tries contra el equipo de rugby de Market Weighton en 1894. Los campos de juego eran perfectos, rodeados de una tradición centenaria.

Al volver a la Argentina en 1895, mi objetivo no era solo jugar, sino replicar ese estándar de excelencia y caballerosidad en los clubes locales.

Desde 1894 actuaba un equipo de rugby formado por egresados del colegio bajo el nombre de Old Bedfordians que disputaban el encuentro de final de la temporada frente a un combinado de Buenos Aires que no era otro que el BAFC reforzado con jugadores provenientes de otros equipos. Cuando yo ingresé al equipo pude jugar junto a mis hermanos.

Periodista: A su regreso a Argentina en 1895, se unió al Lomas Athletic Club, una institución fundacional. ¿Podría describirnos cómo era la atmósfera de aquellos primeros partidos y qué significó para usted ser parte de la conquista de esos títulos históricos en la liga de football?

J.O. Anderson: Lomas fue mi primer hogar deportivo en Buenos Aires. En el siglo XIX, el rugby y el fútbol convivían en los mismos clubes. Fui parte de un equipo lomense que dominó la escena; pude compartir la formación con mis hermanos Arthur, Robert y Henry y obtener un par de campeonatos de la Liga de fútbol. Siempre busqué liderar desde la delantera, ya sea marcando goles en el fútbol o empujando en el rugby. El espíritu del Lomas era el de la camaradería absoluta bajo los colores del club.

Tampoco me quiero olvidar los cuatro campeonatos de rugby (1900-1903) obtenidos con el Buenos Aires F.C.. En especial la final de 1901 en la que vencimos a Lomas y me tocó enfrentar a mis hermanos Henry y Arthur.

Periodista: Aunque se lo recuerda mucho por el fútbol, usted fue una figura central en el rugby nacional, llegando a ser presidente de la River Plate Rugby Union (hoy UAR) en 1904. ¿Cómo definiría su estilo de juego en el campo de rugby y qué desafíos enfrentaba este deporte para diferenciarse del fútbol en aquel entonces?

J.O. Anderson: Era un deporte de gran rudeza física, pero de un respeto inquebrantable por las reglas. En el siglo XIX, el rugby en Argentina se jugaba mayormente entre la comunidad británica. Mi labor como dirigente fue darle una estructura formal. No se trataba solo de correr con la pelota, sino de establecer una unión que permitiera al deporte crecer y perdurar más allá de los partidos informales en los baldíos.

Periodista: En todos esos años de competencia, ¿Quiénes fueron los mejores jugadores que conoció en la cancha?

J.O. Anderson: Tuve el honor de conocer a pioneros extraordinarios. En la selección de 1902, compartí con hombres como Charles Dickinson (mediocampista del Belgrano Athletic Club y la selección argentina) y Edward Morgan (delantero del Quilmes Rovers Athletic Club y la selección argentina). Pero si debo destacar a alguien, sería a aquellos que, como yo, entendían que el capitán no solo debía jugar, sino organizar. Los jugadores del Lomas de finales del siglo XIX tenían una disciplina que rara vez he vuelto a ver.

Periodista: Usted tuvo un rol muy activo en la prensa con la revista "River Plate Sport & Pastime". ¿Era esa su forma de educar al público?

J.O. Anderson: El público necesitaba entender las reglas. A través de la revista, buscábamos profesionalizar la mirada sobre el deporte. No bastaba con jugar; había que documentar, registrar los resultados y fomentar el "fair play". Fue una extensión de mi labor como administrador deportivo.

Periodista: Se le recuerda por ser el capitán en el primer partido internacional contra Uruguay en 1902. ¿Qué sintió al liderar ese equipo?

J.O. Anderson: Fue un honor inmenso. Ganamos 6-0 y tuve la suerte de marcar el quinto gol. Recuerdo que gané el sorteo y elegí jugar contra la pendiente de la cancha, que tenía un desnivel importante. Ver a miles de personas (se dice que hasta 8.000) gritando por sus colores fue la señal definitiva de que el deporte había echado raíces profundas en el Río de la Plata.

Periodista: Finalmente, ¿Cuál fue su actividad tras retirarse de la práctica activa en Argentina y regresar a Inglaterra?

J.O. Anderson: Nunca dejé el deporte. Al regresar a Inglaterra, me establecí en Reading y jugué cricket para el condado de Hertfordshire en el Minor Counties Championship hasta 1912. El deporte es una forma de vida; aunque dejé de correr tras una pelota de rugby o fútbol, seguí vinculado al verde del campo de cricket hasta que mis fuerzas me lo permitieron. Me reconforta saber que, al morir en 1932, el "sport" ya era la pasión de todos los jóvenes argentinos.

Epílogo: El fin de una era

James Oswald Anderson falleció en Reading, Inglaterra, en 1932. Se fue apenas un año después de que el fútbol argentino abrazara el profesionalismo, un proceso que él ayudó a cimentar desde el amateurismo más puro. Hoy, su nombre permanece en las actas fundacionales de la AFA y la UAR como el hombre que entendió que, para que un deporte crezca, necesita tanto de un capitán en la cancha como de un caballero en los escritorios.

MATERIAL CONSULTADO:

Periódico The Standard

Periódico Buenos Aires Herald

Semanario River Plate Sport & Pastime

Periódico La Nación

Revista Caras y Caretas

Rosa Freyre de Aldao. (18/01/2017). ¡Somos socias! CIHF. Recuperado de: http://cihf.com.ar/somos-socias/ (fecha de consulta: 01/11/2023)

Rubén Raúl Ayala. (14/03/2004). Flores Athletic Club. C.E.H.R. Recuperado de: http://www.geocities.ws/floresathletic/index-2.html (fecha de consulta: 08/11/2023)

Neil Dunham. (23/04/2023). La historia de Watford St. Mary's. Watfordgold. Recuperado de: https://www.watfordgold.org.uk/history/watford-st-marys/watford-st-marys-history (fecha de consulta: 03/11/2023)

Archivo del Watford Football Club. (s.f.). James Oswald Anderson. Watfordfcarchive. Recuperado de: https://www.watfordfcarchive.co.uk/player/james-anderson (fecha de consulta: 04/11/2023)

Bedford Modern School. (s.f.). History of the School. Bedmod. Recuperado de: https://www.bedmod.co.uk/about-us/history-of-the-school/ (fecha de consulta: 05/11/2023)

Por la pelota. (s.f.). James Oswald Anderson. Porlapelota. Recuperado de: https://www.porlapelota.com/jugadores/james-oswald-anderson/ (fecha de consulta: 06/11/2023)

RSSSF. (s.f.). Varias páginas. RSSSF. Recuperado de: https://www.rsssf.org/nersssf.html (fecha de consulta: 07/11/2023)

British Settlers in Argentina and Uruguay—studies in 19th and 20th century emigration. (s/f). Varias páginas. Argbrit. Recuperado de: http://www.argbrit.org/index.html (fecha de consulta: 08/11/2023)

Graham-Yool, A. ([1981]2007). La colonia olvidada. Buenos Aires, Argentina: Emecé Editores.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)