lunes, 17 de agosto de 2026

Old Bedfordians

La primera manifestación del rugby de colegio en Argentina

Entre 1894 y 1900, exalumnos del Bedford Modern School radicados en Buenos Aires dieron vida a un equipo invitacional que cerraba la temporada ante el Buenos Ayres Football Club y dejó un antecedente singular en la historia del rugby colegial del Río de la Plata.

Old Bedfordians Club

Old Bedfordians: el curioso equipo que dejó su huella en el rugby rioplatense

Detrás de la historia del rugby argentino de fines del siglo XIX aparece una conexión tan inesperada como fascinante: la presencia en Buenos Aires de exalumnos de dos prestigiosas escuelas inglesas que, aunque vinculadas por una misma fundación educativa, tenían identidades propias.

Bedford School y Bedford Modern School no eran una misma institución. La primera, fundada en 1552. La segunda, fundada en 1764, surgida como una alternativa orientada hacia una educación más moderna. Ambas, sin embargo, compartían un origen institucional bajo la administración de The Harpur Trust, organización educativa creada a partir del legado de Sir William Harpur.

La investigación adquiere una dimensión especialmente interesante al revelar que sus antiguos alumnos también conservaron identidades diferenciadas: los egresados de Bedford School eran conocidos como Old Bedfordians (OB) y su club fue fundado en 1891, mientras que los de Bedford Modern School recibían el nombre de Old Bedford Modernians (OBM) y su club fondado en 1892.

Pero la verdadera sorpresa está al otro lado del Atlántico.

A finales del siglo XIX, calificados exalumnos de Bedford vivían y trabajaban en la Argentina. Allí, en una sociedad británica en plena expansión y en un país donde el rugby comenzaba a encontrar sus primeras raíces, estas redes personales, escolares y deportivas adquirieron una importancia que merece ser estudiada con mayor profundidad.

El equipo investigado estaba integrado por miembros procedentes de ambas escuelas, un dato que permite observar cómo las fronteras institucionales originales podían diluirse a miles de kilómetros de Inglaterra para dar lugar a nuevas comunidades deportivas.

No tenían cancha propia, ni una estructura formal de club. Tampoco disputaban una temporada regular. Se reunían, sin embargo, para jugar un partido que se transformó en una cita esperada: el encuentro que cerraba la temporada de rugby frente a un combinado reforzado del Buenos Ayres Football Club.

Bedford Modern School a finales del siglo XIX. Se trata de las prestigiosas instalaciones de Harpur Square, diseñadas por Edward Blore, cuya fachada ahora alberga el centro comercial Harpur.

Buenos Aires, el otro escenario

En definitiva, detrás de una fotografía, un nombre o una formación deportiva puede esconderse una trama internacional de escuelas, amistades, migraciones y encuentros. Y quizás allí resida uno de los mayores atractivos de esta investigación: demostrar que, para comprender los orígenes del rugby argentino, a veces es necesario comenzar el viaje en las aulas de Bedford y terminarlo en las canchas de Buenos Aires.

A miles de kilómetros de Bedford, algunos de aquellos antiguos alumnos habían establecido su vida en Buenos Aires. Allí, entre 1894 y 1900, comenzaron a reunirse para formar un equipo invitacional que llevaría el nombre de Old Bedfordians.

La particularidad de estos encuentros resulta especialmente interesante: no se trataba de un club convencional, sino de una formación ocasional que aparecía una vez al año para enfrentarse al Buenos Ayres Football Club.

El partido combinaba mucho más que rugby. Era también un encuentro social y una manifestación de los vínculos que unían a la comunidad británica instalada en Buenos Aires con sus instituciones de origen.

Los días de partido, mujeres de la comunidad británica preparaban pasteles, tartas y bocadillos caseros. Tras el pitazo final, jugadores, árbitros y espectadores compartían té caliente en el club o al aire libre en el clásico Tercer Tiempo y por la noche cerraban las actividades con una cena de gala.

Un pequeño equipo, una gran pista histórica

La existencia de los Old Bedfordians puede parecer, a primera vista, apenas una anécdota dentro de la historia del rugby argentino. Pero los documentos cuentan otra historia.

Las crónicas periodísticas, las alineaciones de los partidos y los registros históricos permiten reconstruir la trayectoria de este equipo y descubrir una formación que, aunque tuvo una vida relativamente breve, ocupó un lugar singular en los primeros tiempos del rugby colegial del Río de la Plata.

Los Old Bedfordians fueron, en definitiva, mucho más que un grupo de exalumnos ingleses reunidos para jugar un partido anual. Representaron una de esas pequeñas comunidades deportivas que ayudaron a trasladar al Río de la Plata una cultura del rugby profundamente vinculada con las escuelas británicas.

Y precisamente allí reside el interés de esta historia: en ocasiones, los grandes capítulos del rugby no comienzan con un club poderoso ni con una competición importante, sino con un grupo de antiguos compañeros que, lejos de su colegio, decidieron volver a encontrarse alrededor de una pelota ovalada.

A continuación, se repasan los partidos que he podido documentar:

Como se señaló anteriormente, el encuentro de fin de temporada era entre los Old Boys y el combinado de Buenos Aires. Conviene recordar un dato importante para entender esas formaciones: hasta antes de 1899, un mismo jugador de rugby podía integrar más de un equipo. Por ejemplo, podía jugar un fin de semana para Lomas A.C. y, al siguiente, hacerlo para Buenos Ayres F.C. o United Banks F.C.

1894 - Buenos Ayres F.C. (5) vs Old Bedfordians (21)

En el primer encuentro documentado que se disputó el 15 de agosto de 1894, los Old Bedfordians se impusieron con un contundente marcador de 21 (3 goals y 2 tries) a 5 (1 goal) sobre Buenos Ayres gracias a un juego ofensivo muy superior.

Por los ganadores, G. S. Anderson, Leslie Corry-Smith, Maroney y Lawrence Jacobs jugaron un gran partido en la delantera, pero lo más destacado fue la combinación entre los medios de los Old Bedfordians, H. Anderson y E. Rumboll. Rara vez se han visto pases tan rápidos. Ambos jugadores desconcertaron por completo a los medios y tres cuartos rivales. De los tres cuartos, Jacobs fue quizás el mejor. Richard Evans Anderson tuvo poco trabajo, pero sus patadas fueron precisas y siempre encontraron la línea de banda (touch).

1894. Buenos Ayres F.C. vs Old Bedfordians. Fotografía gentilmente cedida por Gina Worboys, Assistant Director, Old Bedfordians Club

Por los perdedores, Gilderdale jugó un papel espléndido como delantero, mientras que Fothergill en la línea de tres cuartos fue un pilar fundamental.

Al regresar al pabellón, se dieron entusiastas aclamaciones por los equipos, las damas y los directivos.

Entre sus protagonistas sobresale una presencia extraordinaria: la familia Anderson. Cinco hermanos aparecen vinculados al equipo en estos primeros años, y varios de ellos ocuparían posteriormente posiciones relevantes en el desarrollo del deporte argentino. Robert William (3), Henry Burn, Richard Evans, Arthur y, desde 1895, de manera especialmente destacada, James Oswald Anderson formaban parte de una trama familiar que atravesó buena parte de esta historia.

Cabe hacer una mención especial a la deportividad de varios hombres del campo (camp men) que, viviendo a gran distancia de la ciudad, viajaron para apoyar a los Old Bedfordians.

Los Bedfordian’s formaron con:

Old Bedfordians: Richard Evans Anderson (back); Frederick Jacobs, H.O.C. Vignoles, Robert William Anderson (tres cuartos); Ernest Large Rumboll, Henry Burn Anderson (medios); George S. Anderson ©, Leslie Corry-Smith, H.F. Butt, F. Daniel, N. Whitworth, H. Morony, S. Morony, Lawrence Jacobs, F. Rawlins y Joe Lawrence (delanteros).


1895 - Buenos Ayres F.C. (0) vs Old Bedfordians (23)

Aquí la breve información que se ofrece fue extraída del The OUSEL (The Journal Of Bedford Grammar School) gentilmente cedida por Gina Worboys, Assistant Director, Old Bedfordians Club.

"Los siguientes exalumnos jugaron contra Buenos Ayres en un equipo integrado por jugadores procedentes de Bedford: F. Jacobs (tres cuartos), George S. Anderson, Leslie Corry-Smith, Frank Carew Corry-Smith y Lawrence Jacobs. Tras un buen partido, el equipo de los exalumnos resultó victorioso por 23 puntos a cero".

El siguiente es un extracto de River Plate Sport and Pastime:

"Todos los delanteros realizaron un trabajo excelente, especialmente G. Anderson y Leslie Corry-Smith. Nos gustaría mencionar que los exalumnos jugaron con un hombre menos durante todo el encuentro, y creemos que este hecho hace que su victoria sea aún más meritoria".

1897 - Buenos Ayres F.C. (6) vs Old Bedfordians (3)

Disputado el domingo 5 de septiembre en la cancha de Lomas Athletic bajo el arbitraje de Adam A.G. Goodfellow, el partido concluyó con victoria del BAFC por 6 a 3 (dos tries contra uno). A pesar de actuar con catorce hombres por la imposibilidad de reunir a sus jugadores del interior, los Old Bedfordians ofrecieron una resistencia feroz. El único try de los Old Boys fue conquistado por James Oswald Anderson, quien interceptó un despeje rival en la línea de banda y eludió a la defensa para apoyar en el in-goal.

Según el Times of Argentina, con fecha del 6 de septiembre, que contiene una crónica del partido anual, por primera vez en los registros, los O.B. fueron derrotados, aunque solo por dos ensayos a uno. Se lamentó que George Anderson no pudiera jugar y se destacó la labor de Rumboll, J. O. Anderson y Leslie Corry-Smith.

Ese día formaron con:

Old Bedfordians: F. Orman; Richard Evans Anderson; Arthur Anderson; James Oswald Anderson y Frederick Henry Jacobs; Henry Burn Anderson y Ernest Large Rumboll; Frank Carew Corry-Smith; Leslie Corry-Smith; F.E. Morony; H.B. Morony; F. Daniels; Lawrence Jacobs; A. Leslie y N. Whitworth

Referee: Mr. Adam A.G. Goodfellow. Jueces de touch: D.J. Stokes y A Withington

Entre otras escuelas representadas en el equipo de Buenos Ayres estaba las de Fettes, Blairs College, Haileybury, Forest y Glenalmond.

Al término del cotejo se vivió un emotivo acto institucional: el dirigente Denny Stokes entregó en nombre del B.A.F.C. una refinada cigarrera de plata grabada a Leslie Corry-Smith, en reconocimiento a su abnegada e imparcial labor como árbitro durante las temporadas 1896 y 1897.

1898 - Buenos Ayres F.C. (5) vs Old Bedfordians (10)

Este gran partido de rugby se jugó en la cancha de Lomas Athletic el Domingo 31 julio de 1898. El puntapié inicial se dio a las 2:30 p.m.; Buenos Ayres ganó el sorteo y eligió el in-goal que daba a la localidad de Temperley, a los exalumnos les tocó comenzar con brisa en contra lo que motivo que inmediatamente presionaran al rival.

El encuentro resultó muy parejo y disputado pero, finalmente, Old Bedfordians derrotó al Buenos Ayres F.C. por 2 goles a 1 en el encuentro anual de rugby. Destacaron E. Moroney, E. L. Rumboll y L. Corry-Smith.

Old Bedfordians: Robert William Anderson, Henry Burn Anderson, James Oswald Anderson, Richard Evans Anderson, Ernest Large Rumboll, E.F. Morony, Leslie Corry-Smith ©, Frank Carew Corry-Smith, Frederick Henry Jacobs, Lawrence Jacobs, F. Orman, H.B. Morony, D. Robbins y W.S. Barclay

Alguna publicación especializada confundió este partido con un supuesto encuentro entre el Buenos Ayres Football Club y un team extranjero, señalándolo como el primer partido internacional disputado en nuestras tierras. Sin embargo, no fue así. La mejor demostración de ello es leer la formación de los equipos y la procedencia de cada uno de los jugadores para darse cuenta de ello. Todos los jugadores que participaron de ese encuentro jugaban en nuestro medio. Fue referee fue Frederick Leitch y los jueces de touch fueron G.S. Anderson y Wilfred Russell Simpson Baikie.

También, por primera vez en Argentina, se cobró una entrada cuyo valor monetario fue de un dólar. Ello tenía por noble finalidad recaudar fondos para el Hospital Británico. El partido contó con una gran concurrencia de espectadores, especialmente cuando el objeto fue tan digno como este.

Continuará...


sábado, 25 de julio de 2026

LOS SPORTS BRITÁNICOS EN LA ARGENTINA

LOS SPORTS BRITÁNICOS EN LA ARGENTINA: "FOOTBALL ASSOCIATION" Y "RUGBY" (1)

Por EDUARDO A. OLIVERA (2)

La primera agrupación que se organizó en nuestro país para jugar al football tuvo lugar en el año 1867, bajo la denominación de Buenos Aires Football Club cuyas reuniones se efectuaban en la calle del Temple (hoy Viamonte) Nº 38. Sus miembros pertenecían, en su mayoría, al Cricket Club, lo que facilitó el permiso necesario para hacer los partidos en su cancha en Palermo, inaugurándose con el "match" del 20 de junio de 1867. 

D. Santiago H. Fitz Simon a quien
se debe la adopción del football como
ejercicio en los Colegios Nacionales y Escuelas Normales
.

A la hora anunciada para dar comienzo a la justa sucedió un percance. Muchos de los que debían tomar parte en ella no se animaron a hacerlo porque, en vista de la numerosa concurrencia que había acudido para presenciarla, temieron no salir airosos en un juego que por primera vez se iba a desarrollar ante un público extraño.

Después de largo tiempo de espera, los dirigentes de la asociación resuelven substituir a los timoratos por otros más audaces, anunciándose el comienzo del partido. Los equipos estaban compuestos, uno, por el capitán Thomas Hogg, James Hogg, T. B. Smith, W. Forrester, J. Bond, E. P. Smith, N. H. Smith y Mr. Ramsbottom, y el otro, por el capitán Walter “William” Heald, H. J. Barge, Best, M. Smith, Wilmont, R. Ramsay, J. Simpson y W. Boschetti. Los primeros llevaban como distintivo gorras coloradas y los segundos blancos (3).

Desde el comienzo del partido la suerte favoreció al equipo de los hermanos Hogg, que logró marcar cuatro goals por 0 de sus contrarios. Sobresalió entre todos los que tomaron parte en él, por sus conocimientos y práctica en el juego, el Mr. H. J. Barge, del equipo blanco, mas toda su pericia se estrelló contra la poca de sus compañeros de bando, quienes no tenían la menor idea del juego. Este partido duró dos horas.

La concurrencia quedó muy satisfecha del nuevo juego y manifestó vivos deseos de presenciar un nuevo encuentro. A los pocos días, el 29 de junio, éste tuvo lugar y resultó muchísimo más interesante, pues todos los que intervinieron en él demostraron tener entrenamiento y era difícil decir quién era el mejor.

El equipo de gorra colorada fue formado por los señores H. J. Barge, W. Heald, Best, W. Roberts, J. Bond, Bennetts, R. Newton, M. Smith, Murray y A. Howden, y el de gorra blanca, por los señores T. Hogg, P. L. Jacobs, N. Smith, J. B. Smith, W. Rose, R. Ramsay, A. Smith, W. Boschetti, Reynolds y Perry. 

Mr. Walter “William” Heald Heald y Mr. Thomas Hogg

La suerte volvió a inclinarse hacia el bando del Mr. Thomas Hogg, que se sostuvo hasta casi el final con tres goals contra cero, cuando Barge, con un certero "shot", marca un goal justamente en el momento de terminar, salvando a su equipo de una derrota completa como lo fue la del primer partido. Este duró dos y media horas y había sido presenciado por un gran público criollo que siguió las alternativas del juego con gran interés y curiosidad.

Con esta segunda reunión, puede decirse, arraigó el juego de "football" en el Río de la Plata; y una de las causas principales que influyó más fue la rivalidad creada entre los dos bandos, capitaneados por D. Thomas Hogg y Heald, que contaban con no pocos partidarios, rivalidad que subsistió por muchos años, en los cuales se disputaron partidos reñidísimos que despertaron gran interés.

Estos "matches" iniciados en 1867 siguieron con toda regularidad en los años sucesivos, abriéndose la temporada oficial en los primeros días del invierno. A la hora anunciada para realizarlos, 12:30 p. m., el camino hacia el río en la prolongación de la avenida Sarmiento, del bosque de Palermo, se encontraba atestada de carruajes, cuyos techos y asientos eran aprovechados por sus ocupantes con el fin de no perder un solo detalle del nuevo y aparentemente peligroso deporte.

Rev. Joseph Henry Gybbon Spilsbury,
fomentador del football en la juventud escolar

El 24 de junio del año siguiente tuvo lugar un partido que hizo época en los anales del "football" del Río de la Plata. Jugaron los mismos equipos. Al echarse la suerte, el bando de Heald fue favorecido y se acogió a las ventajas de su puesto, pero bien pronto se evidenció la superioridad de los contrarios. Un certero "shot" de Mr. Gibbs lograba el primer goal, no obstante, la destreza del goalkeeper Roberts; después de una lucha de más de veinte minutos, R. H. Smith, enviando la pelota por entre los adversarios, marcaba el segundo goal al bando del Mr. Thomas Hogg.

El equipo de Mr. Heald, después de grandes esfuerzos, logra hacer un goal, terminando el juego con un goal a favor del bando del Mr. Thomas Hogg. 

El partido de desquite se disputó el 7 de julio, y a pesar de ser un día de intenso frío, se notó entre la concurrencia la presencia de numerosas damas. La cancha estaba húmeda y pesada. Los dos primeros goals se sucedieron con rapidez, en menos de media hora, para el bando de Mr. Hogg, que jugó desde ese momento con demasiada confianza y con menos vigor, cosa que aprovecharon los contrarios para lograr meter dos goals a su favor. 

El goal decisivo fue nuevamente ganado por el bando de Mr. Heald, cuyos componentes jugaron muy bien y conquistaron un merecido triunfo.

A partir de esta fecha el "football" se difundió de una manera asombrosa por toda la República.

El Sr. Ernesto Escobar Bavio, en una obra llena de interés, nos ha hecho conocer su evolución y los episodios más notables de los últimos años.

Todos estos partidos que se acaban de reseñar eran del juego llamado "association". 

El juego llamado "rugby" comenzóse a jugar en la República Argentina el año 1873, y fue organizado por el mismo club Buenos Aires Football. Al principio el juego que se practicaba era una mezcla de "rugby" y "association". Esto motivó una asamblea del club, en la que el presidente llamó la atención sobre los reglamentos en boga y observó que eran inadecuados para las exigencias del juego, y pedía a los miembros presentes decidieran qué reglamentos se adoptarían para el año siguiente. Después de una larga discusión sobre los méritos de los dos códigos: el Rugby Union Laws y el Association, Mr. Coghlan propuso el primero, lo que, apoyado por Mr. Menzies, consiguió unanimidad de votos (4). 

En un "match" jugado entre los equipos llamados "England" y "World", en San José de Flores, en los primeros años de la década del 70, tomaron parte, según las crónicas de entonces, los siguientes jugadores: 

"England": Thomas Hogg (capitán), F. Gibson, A. Tyndale, W. Tyndale, W. Woodhouse, L. Woodhouse, Barnes, D. Walkinshaw, Alabaster, H. Hallett, Delamayne, Linwood, Tipper, Cotman y Kidd. 

"World": R. Walkinshaw (capitán), W. H. Mackern, Tomkinson, C. Tomkinson, Oxenford, T. Menzies, W. E. Ackerley, T. Aitken, Grassick, Bankier, Cowes, Teggert y Marshall.

El juego empezó a la una y media de la tarde y terminó a las cuatro, o sean dos horas y media, que era el tiempo reglamentario, y fue declarado empate. 

El año 1874, en mayo 14, tuvo lugar el primer partido del Buenos Aires Football Club de acuerdo con los nuevos reglamentos.

Comenzó a las 11.30 de la mañana entre los siguientes equipos, capitaneados por los Sres. Trench y Thomas Hogg:

Mr. Trench: Trench, R. Methven, Tomkinson, Mackern, W. White, Woodhouse (h), Carbonell, Marcone, R. Walkinshaw, W. Tyndale, Linwood y Delamayne.

Mr. Hogg: R. Zimmermann, H. Hallett, Oxenford, W. Woodhouse, Alabaster, Ackerley, C. Menzies, T. Menzies, Cowes, D. Walkinshaw, A. G. H. Tyndale y R. Norton.

El juego se mantuvo muy animado al principio; Tomkinson y Ackerley hicieron grandes esfuerzos para alejar la pelota de su campo y estuvieron muy listos... que fueron muy frecuentes.

Más tarde, una buena corrida de W. Tyndale dio por resultado que W. White marcara el primer goal para el equipo del Mr. Trench, suspendiéndose el juego para un ligero descanso. Al reiniciarse, la parte perdedora jugó con mucho vigor, logrando que la pelota se mantuviera en el campo contrario todo el resto de la tarde, y a pesar de los esfuerzos de Menzies y Ackerley, la victoria quedó a favor del bando de Mr. Trench.

Se continuaron jugando algunos "matches" bajo los reglamentos de la Unión Rugby, pero el club no prosperó y hubo de disolverse.

En 1885 se reunieron varios caballeros con el fin de formar un nuevo club en Buenos Aires, pero sólo se consiguió realizarlo al año siguiente.

El día 10 de mayo de 1886, en una asamblea a la que concurrieron 50 personas, quedaba fundado el nuevo Buenos Aires Football Club, siendo elegido presidente y capitán Mr. W. R. Baikie. Este club organizó su primer partido en el campo del Flores Polo Club el 24 de junio, contra los empleados del Ferrocarril del Sud.

Contra lo esperado, la victoria correspondió al equipo del Ferrocarril del Sud por un goal, un "try", tres "touch down", contra un "try".

El nuevo club envió un equipo a Rosario, donde existía desde el año 1882 el Rosario Football Club, para disputar el triunfo en un "match" que tuvo lugar el 29 de junio, en el que fue nuevamente derrotado por un estrecho margen.

El 9 de julio el equipo del Rosario vino a Buenos Aires para devolver la visita, jugándose el partido en Flores, en presencia de 2800 espectadores, y fue ganado por el equipo de Buenos Aires por un "try", hecho por Hutchkinks y magníficamente convertido por W. D. Drabble.

Después de este partido se jugaron otros, aunque no despertaron mucho interés.

En la asamblea general del Buenos Aires Football Club realizada el 7 de abril de 1899 fué propuesto el establecimiento del campeonato de Rugby del Río de la Plata.

La asamblea resolvió que los capitanes del Buenos Aires, Flores, Belgrano y Lomas nombraran una subcomisión para estudiar el punto. Fueron designados los Sres. J. E. Bellany, M. Smith, F. Gilderdale, J. W. Taylor, W. R. S. Balkie y D. J. Stockes. Se organizó el campeonato de Rugby del Río de la Plata y fué nombrado primer presidente el Mr. R. H. Chevallier (NDLR: el primer presidente fue Leslie Corry-Smith). Lomas, después de vencer a Rosario en la final, se clasificó campeón. En el año 1900 el campeonato fue ganado por el Buenos Aires, y el partido final produjo la suma de 844 pesos por concepto de entradas, que se destinaron al Hospital Británico.

El Sr. Juan Fitz Simon, en un trabajo suyo publicado en el año 1925, ha dicho con toda justicia que los beneficios de la influencia de los británicos en este país, con sus juegos al aire libre, son incalculables en el orden físico y moral.

Además, nos hace saber que el primero que incluyó en la vida estudiantil del Plata los juegos atléticos fue Mr. Alexander Watson Hutton, sabio profesor escocés, fundador en el año 1884 del (Buenos Aires) English High School, situado en la calle Perú 253.

El Sr. Fitz Simon, aquí, olvida a un precursor que había fundado con anterioridad a Mr. Watson Hutton el famoso Flores Collegiate School, sito en San José de Flores, en la década del 70. El reverendo Joseph H. Gybbon Spilsbury, otro sabio y filólogo británico, quien poseía los idiomas quichua, guaraní, el griego, hebreo y latín a la perfección, fue aquel precursor de la inclusión de los juegos atléticos en los programas de estudio de su colegio.

El Rev. G. Spilsbury fue quien contrató al Sr. Watson Hutton, en Inglaterra, como profesor del Flores Collegiate School (NDLR: no existe evidencia de que tal contrato se haya realizado, sólo se sabe que Alexander Watson Hutton fue contratado por el St. Andrews Scotch School), al que acudía, además de los hijos de muchos británicos altamente colocados en el comercio, banca y ferrocarriles de nuestro país, un buen número de alumnos de tradicionales apellidos porteños, como los Terrero, Frías, Zemborain, Le Bretón, Peña, Fragueiro, Gallegos, Rodríguez Pividal, Garzón, Lanús, Rivero Haedo, Vernet, Lavalle, Iturriza Espina, Gayoso, Terry, Montarcé, Goyena, Diana, Davison, etc., y el autor de estas líneas.

El anuncio publicado en The Scotsman el 17 de noviembre de 1881 que llevaría a Hutton a Argentina. [Archivo de periódicos británicos]

En dicho colegio se jugaban el cricket, football (association y rugby), paperchase, polo y otros juegos atléticos. Y todos los años sus mejores jugadores se medían en magníficas justas con los mejores jugadores de otros clubs en la famosa cancha de Palermo, siempre cedida gentilmente para ese propósito por el Cricket Club.

Este colegio ocupaba la antigua quinta de la familia de Terrero, situada en Flores, en la calle Rivadavia esquina Terry, cuyos fondos lindaban con las vías del Ferrocarril del Oeste, y los partidos se llevaban a cabo en unos potreros que quedaban del otro lado de dichas vías del ferrocarril, también propiedad de los Terrero.

Quinta de Terrero: Avenida Rivadavia esquina Boyacá, donde también se instaló el Tiro de palomas de Flores. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [17/07/2026]

En 1884 el Sr. Alexander Watson Hutton se retira del colegio de Mr. G. Spilsbury, y con la ayuda financiera que le prestara Mr. Thomas Hogg, gerente del Banco de Londres y Río de la Plata, facilitándole el capital necesario, realiza la instalación de su colegio en la calle Perú. En 1886 éste se mudó a Pencliff House (5), hermosa quinta situada a pocas cuadras al sudeste de la Plaza Constitución, en terrenos que fueron de la antigua chacra de Mr. John Langdon y adquiridos después por el Ferrocarril del Sud, y allí fue más fácil practicar los deportes, porque había amplios terrenos pintorescamente rodeados de frondosas arboledas.

Pencliffe House (también conocida como Quinta Langdon) 

Mr. Watson Hutton hizo venir de Escocia a Mr. Waters, profesor de ejercicios físicos, y desde la llegada de éste se le dio más importancia al juego de football. En 1893, cuando la escuela se trasladó a Palermo, pudo constituirse un equipo de primer orden.

Mientras el football adquiría importancia entre los británicos radicados en el país y los alumnos de las escuelas inglesas, fue introducido en las nacionales por el Sr. Santiago H. Fitz Simon.

En 1888 el rector del Colegio Nacional de Corrientes, señor Fitz Simon, se trasladó a Buenos Aires, y con autorización del ministro de Justicia e Instrucción Pública Dr. Posse, contrató a Mr. Reebe, graduado en la Universidad de Cambridge, y recomendado por Mr. Watson Hutton, como profesor de ejercicios físicos. El 9 de julio de 1890 se realizó en Corrientes, en la plaza de la Cruz, un "match" entre el equipo del Colegio Nacional y uno formado por empleados británicos del ferrocarril, encuentro que fue ganado por el cuadro del colegio por un goal a cero.

Como en todas partes donde se empezaba a jugar el football se producían incidencias graciosas, en el pueblo de Empedrado, Corrientes, el comisario de policía arrestó a los jugadores británicos por considerar que se habían vuelto locos. Avisado telegráficamente, el Sr. Fitz Simon obtuvo del gobierno una orden de libertad a favor de dichos jugadores.

El comisario cumplió la orden, pero con la condición de que no volviesen a salir desnudos.

En el año 1898, siendo inspector general de enseñanza secundaria el Sr. Fitz Simon y ministro de Instrucción Pública el Dr. Juan Balestra, se establecieron los juegos atléticos en todos los colegios nacionales y escuelas normales de la República.

En 1900, el ministro del mismo departamento, Dr. Osvaldo Magnasco, nombró una comisión para que dictaminara sobre las bondades de los juegos británicos y poco después declaró obligatoria su práctica en todos los colegios nacionales y escuelas normales, designando al Dr. Romero Brest para la preparación de profesores de ejercicios físicos. Se debe, pues, a la acción inteligente y tenaz del reverendo Gibbon Spilsbury, primeramente, como precursor, y del profesor A. Watson Hutton y del señor Santiago H. Fitz Simón, la implantación de este juego en los colegios nacionales y escuelas.

Cuando en febrero 21 de 1893 se fundó la Argentine Football League, Mr. Watson Hutton fue nombrado presidente y Mr. B. Gray vicepresidente, tesorero Mr. F. F. Weibly y secretario Mr. A. Lamont.

(1) Publicado en La Nación Revista Semanal, 28 de septiembre de 1930, Nº 65, descargada del sitio: https://ahira.com.ar/ejemplares/la-nacion-revista-semanal-n-o-65/ del Archivo Histórico de Revistas Argentinas

(2) Eduardo A. Olivera: Se educó en instituciones de alto prestigio social de finales del siglo XIX, como el Flores Collegiate School. Este colegio era dirigido por el británico Gibbon Spilsbury y asistían los hijos de la burguesía porteña junto a residentes británicos que trabajaban en ferrocarriles, bancos y el comercio. En 1932, la editorial Talleres Gráficos Argentinos L.J. Rosso publicó su obra cumbre: Orígenes de los deportes británicos en el Río de la Plata.

(3) The Standard y River Plate News: jueves 8 de septiembre de 1864

(4) James McGough. "El juego del Rugby en la Argentina"

(5) Pencliffe House (también conocida como Quinta Langdon) fue una histórica propiedad en Argentina vinculada a los orígenes del fútbol en el país, al funcionar como la segunda sede del Buenos Aires English High School. Fue el lugar donde nació Arnoldo Pencliff Watson Hutton en 1886, hijo de Alejandro Watson Hutton, considerado el padre del fútbol argentino.

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jueves, 18 de junio de 2026

George Fleetwood Elliot (1875-1964)

George Fleetwood Elliot luciendo
los colores del Flores Athletic Club

Imagen intervenida con ChatGPT [18/06/2026]

George Fleetwood Elliot (1875-1964): deporte, sociabilidad e institucionalización del rugby en la Argentina de fines del siglo XIX

La trayectoria de George Fleetwood Elliot (1875-1964) permite aproximarse a un período decisivo en la historia del deporte en la Argentina: las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Durante ese período, diversas prácticas deportivas desarrolladas inicialmente en círculos británicos y anglo-rioplatenses comenzaron a adquirir formas más estables de organización mediante clubes, competencias, reglamentos y estructuras de gobierno.

Elliot participó de ese proceso en distintas funciones. Fue atleta, jugador de rugby, integrante de equipos de cricket y tenis, capitán, árbitro y dirigente. Su trayectoria resulta especialmente significativa porque permite observar la estrecha relación que existió entre la práctica deportiva y las redes de sociabilidad que se desarrollaron en torno a las comunidades británicas de la Argentina.

Más que presentar a Elliot como un fundador individual del deporte argentino —una afirmación difícil de sostener en términos históricos—, su vida puede ser estudiada como la de un deportista que participó activamente en la transición desde formas predominantemente asociativas y recreativas de práctica deportiva hacia estructuras más organizadas de competencia e institucionalización. Encarnó el ideal victoriano del sportsman: un atleta versátil, capaz de destacarse al más alto nivel en varias disciplinas.

Orígenes y Formación

George Fleetwood Elliot nació el 16 de agosto de 1875 en Montevideo, Uruguay, en el seno de un hogar conformado por Henry Browse Elliot y Caroline Mary Milburn. Si bien sus primeros años transcurrieron en el entorno rioplatense, siendo aún un niño fue enviado a Inglaterra para recibir su educación formal. Su etapa formativa transcurrió inicialmente en la Montpellier School y, posteriormente, en el colegio Paignton South Devon. 

Fue precisamente en los campos de juego británicos donde sus educadores identificaron su aptitud atlética más sobresaliente: una velocidad excepcional. Esta condición lo llevó a incursionar con éxito en el rugby union, desempeñándose como centro para el Brixham Rugby Club y el Exmouth Rugby Football Club en el condado de Devon. Al culminar sus estudios en 1893, con apenas 18 años, un banco británico lo trasladó a la Argentina. Al llegar al país, Elliot se vinculó de inmediato con los núcleos de la comunidad anglo-argentina que compartían su fervor por las disciplinas físicas, integrándose rápidamente a las estructuras sociales y deportivas de la época. 

Trayectoria Deportiva: El "Sportsman" Multidisciplinario

AA fines del siglo XIX, los clubes deportivos desempeñaban una función que excedía ampliamente la organización de competencias. Eran también espacios de sociabilidad, pertenencia y construcción de vínculos entre personas procedentes de distintos sectores de la comunidad británica y anglo-rioplatense.

En ese contexto, Elliot aparece vinculado al Buenos Aires Football Club (BAFC) y al Flores Athletic Club (FAC), dos instituciones relevantes dentro de la historia temprana del rugby y del deporte organizado en la Argentina.

La documentación disponible permite observar que su actividad deportiva fue considerablemente amplia. Aunque el rugby y el atletismo ocuparon un lugar central en su trayectoria, también participó en otras disciplinas, entre ellas el cricket, el tenis, el remo y el golf.

Esta diversidad deportiva resulta característica de una época en la que los deportistas de los clubes británicos practicaban simultáneamente varias disciplinas. La especialización deportiva, tal como se consolidaría durante el siglo XX, todavía no constituía la norma. La figura del deportista que participaba en diferentes actividades era, por el contrario, habitual en los círculos deportivos de fines del siglo XIX.

En este sentido, la trayectoria de Elliot puede ser interpretada como representativa del modelo del sportsman, entendido como un deportista que combinaba la competencia, la pertenencia institucional y la participación en la vida social de los clubes

El Atletismo y el Éxito en la Pista

En la arena atlética, Elliot demostró ser un velocista de primer orden en el marco de la Amateur Athletic Association of the River Plate

a) En 1895 se consagró campeón en las pruebas de 100 yardas, un cuarto de milla y salto con garrocha (pole jump).

b) En el campeonato de 1896 obtuvo la medalla dorada en el cuarto de milla, además de preseas de plata en salto con garrocha, salto en largo y 100 yardas.

c) En 1897 revalidó su dominio al coronarse campeón de las 100 yardas (10 1/5 seg) en la reunión atlética celebrada el jueves 11 de noviembre en el Lomas Athletic Club y establecer un récord argentino en las 440 yardas con una marca de 52 2/5 segundos. 

Al finalizar la jornada atlética del miércoles 7 de diciembre, en el Flores Athletic Club (FAC), el semanario The River Plate Sport & Pastime comentaba de su actuación: "...debe describirse como el día de G. F. Elliot. Este maravilloso atleta nunca ha sido visto con mayor ventaja, y cuando consideramos los variados eventos que ganó, no podemos evitar maravillarnos. Baste decir que ganó las 100 yardas, vallas, salto con garrocha, salto en largo, 220 yardas y fue segundo en lanzamiento de bala; además de lo cual se llevó dos campeonatos, el de vallas y salto con garrocha, y en este último evento estableció un récord para el Río de la Plata, superando la fina marca de 9 pies y 9 pulgadas" (NDLR: 2,97 metros). 

d) Hacia 1899, ratificó su vigencia al vencer en la final de las 100 yardas a G. Middleton por un estrecho margen de dos pies, registrando un tiempo de 9 4/5 segundos.

A lo largo de su carrera deportiva sumó un total de 25 medallas de oro, 9 medallas de plata y dos copas de plata, repartidas entre el atletismo y sus incursiones en el remo. 

Consolidación en el Rugby Union

El aporte de Elliot dentro de los campos de juego de rugby fue igualmente notable, alternando su participación entre funciones de conducción y juego dinámico:

Inicios en el BAFC (1893): Recién llegado a la Argentina, se desempeñó como wing izquierdo en un equipo que contaba con la capitanía de F.W. Fothergill y el liderazgo de figuras como John Creuser Bellamy.

Buenos Ayres F.C. de 1895. George Fleetwood Elliot está sentado en segunda fila, primero a la izquierda, de brazos cruzados.
Imagen intervenida con IA de Grok [18/06/2026]

Buenos Ayres F.C. de 1896. George Fleetwood Elliot está sentado en segunda fila, primero a la derecha, con la mano apoyada en la rodilla izquierda.
Imagen intervenida con IA de Grok [18/06/2026]

Capitanía en el Flores Athletic Club (1897-1899): Se desempeñó en la línea de backs y ejerció la capitanía del equipo entre 1897 y 1899. Bajo su dirección, el 8 de agosto de 1897, lideró al equipo de Flores a una resonante victoria de 14 a 9 ante el Buenos Aires F.C., partido en el cual anotó el primer try de su escuadra tras una notable combinación de pases. Cabe destacar que compartió competencias de atletismo y alineaciones de cricket o rugby con sus hermanos Henry Browne Elliot y James Henry Elliot (este último también jugó al rugby en Belgrano Athletic), evidenciando un arraigo familiar en la práctica deportiva.

Participaciones Especiales por Invitación: Su nivel lo llevó a ser invitado frecuentemente por el BAFC para enfrentar al Club Atlético del Rosario o a los Old Bedfordians. Asimismo, capitaneó combinados selectos como el Mr. G.F. Elliot’s XV frente a Buenos Aires y contra el J.C. Bellamy’s XV, además de integrar el combinado Private Firms frente a Public Companies o el de de England-Ireland que derrotó a Scotland-Wales en el clásico de 1899.

Retorno y Campeonato de 1901: Ya reincorporado plenamente al Buenos Aires F.C., se consagró campeón del torneo local en agosto de 1901 tras vencer a Belgrano Athletic por 14 a 0, encuentro donde además aportó uno de los tries de la victoria. En esa misma época, expandió su polivalencia participando en un encuentro promocional para el Tigre Boat Club

De igual modo, los registros institucionales indican su práctica regular en disciplinas complementarias como el cricket (desde marzo de 1894), el tenis —donde solía competir en dobles junto a su habitual compañero Frederick Leitch— y el golf. 

Rol Institucional y Legado

Más allá de sus extraordinarias condiciones como competidor, el hito más perdurable de George Fleetwood Elliot se ubica en el plano de la gestión y la formalización institucional. El 10 de abril de 1899, Elliot participó activamente como miembro fundador de la The River Plate Rugby Union Championship. Esta entidad constituyó el núcleo matriz que, tras un posterior proceso de castellanización e incorporación de clubes nativos, se transformaría en la actual Unión Argentina de Rugby (UAR).

Dueño de un gran prestigio dentro de la comunidad, fue elegido miembro de la primera Comisión Directiva encargada de estructurar el campeonato inaugural de 1899, actuando en calidad de delegado oficial del Flores Athletic Club junto a Frederick Leitch. Su compromiso con la regularización del juego se extendió al arbitraje, desempeñándose como juez de touch en la final de aquel torneo fundacional de 1899 junto a Alan Brodie. Esta labor contribuyó directamente a la transición hacia un deporte regido por estatutos escritos y reglamentos claros, un paso decisivo antes de que la Unión decidiera traducir sus reglamentos al castellano en 1908 para dar lugar a una práctica plenamente nacional.

Más adelante, en 1957 fue agasajado en la casa del rugby cuando se le entregó un gallardete. Entre otras cosas, en sus últimos años fue presidente del Consejo de Honor de la Agrupación de Veteran Rugbiers de la República Argentina.

Su familia

En el plano personal, contrajo matrimonio el 23 de abril de 1909 en Buenos Aires con la argentina de ascendencia germana Érica María Teresa Altgelt Stock. Su vida familiar transcurrió entre la capital argentina y estadías en el Reino Unido, donde nacieron sus cuatro hijos: Dagmar Érica (1910-1937), Sonia Maud (1912-1993), George Browse (1916-1976) y Moira Mercedes (1919-1996). Elliot continuó residiendo en Buenos Aires hasta su fallecimiento el 31 de mayo de 1964, habiendo sido testigo de la profunda transformación del entramado deportivo local. 

Conclusión

George Fleetwood Elliot representa un eslabón indispensable para comprender la génesis del deporte competitivo en el Cono Sur. Su vida ilustra con claridad cómo los valores de "voluntad, amor por el juego, valentía y solidaridad" propios de la tradición educativa británica fueron trasplantados con éxito al ecosistema social argentino. Al balancear su éxito en las pistas y canchas con un rol dirigencial activo y visionario, Elliot dejó de ser un simple animador de las tardes recreativas decimonónicas para convertirse en uno de los arquitectos fundamentales de la estructura deportiva e institucional de la Argentina contemporánea.

FUENTES:

HISTORIA DEL FLORES ATHLETIC CLUB - Rugby con Historia, https://rugbyconhistoria.blogspot.com/2013/06/historia-del-flores-athletic-club.html

The Birth of Championship Rugby in Argentina. https://worldrugbymuseum.com/from-the-vaults/club-rugby/the-birth-of-championship-rugby-in-argentina

Registros Históricos de la UAR, Boletín Oficial de la República Argentina y Archivos Genealógicos de la Comunidad Británica.

WikiTree FREE Family Tree, https://www.wikitree.com

Inglaterra y Gales, Índice Nacional de Testamentos y Administraciones, 1858-1957

Junta de Estudios Históricos de San José de Flores - Wikipedia, la enciclopedia libre

British Settlers in Argentina and Uruguay—studies in 19th and 20th century emigration. (s/f). Varias páginas. Argbrit. Recuperado de: http://www.argbrit.org/index.html (fecha de consulta: 08/11/2023)

Graham-Yool, A. ([1981]2007). La colonia olvidada. Buenos Aires, Argentina: Emecé Editores.

Fuentes para profundizar la investigación

Para completar este perfil histórico, se sugiere consultar:

Colección "River Plate Sport and Pastime". Biblioteca Max von Buch. Universidad de San Andrés.

Colección de "The Standard". Biblioteca Max von Buch. Universidad de San Andrés.

Registros de St. Peter’s Church: Ubicada aún en Flores, posee actas de la congregación y bautismos de la comunidad educativa

Bibliografía técnica: Se recomienda la obra de Víctor Raffo, “El Origen Británico del Deporte Argentino”, y los trabajos de historiadores del CIHF como Ricardo Mase, Jorge Gallego y Osvaldo Gorgazzi sobre los orígenes del fútbol nacional

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Escribe, Rubén Raúl Ayala. Jugador de rugby entre 1967 y 1995. Ex referee de la Asociación de Referees de la Unión de Rugby de Buenos Aires. Director del Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR). Director de la revista digital Días de Rugby. Investigador independiente en temas de Historia del Deporte.

viernes, 12 de junio de 2026

El último pase

Se llamaba Martín, dieciséis años recién cumplidos, y en el campo de St. John Fisher el barro ya no era barro sino una piel viva que se pegaba a los botines como si la ciudad misma quisiera retenerlo. Buenos Aires respiraba húmeda esa tarde de junio, con ese cielo bajo, cargado de algo que no llegaba a estallar. El partido contra St. Oliver Plunkett había durado una eternidad, como todas las finales que uno juega con el alma en la boca.

Martín era un wing izquierdo veloz, sentía que cada zancada abría una grieta en el tiempo. El rugido de los padres y los compañeros se mezclaba con el rumor lejano de la avenida, ese rumor porteño que nunca se calla del todo.

St. Oliver presionaba. Sus forwards eran muros vestidos de verde y blanco, y entre ellos se movía un ocho de fuerza brutal. El marcador estaba igualado. Faltaban dos minutos, tal vez menos. El árbitro ya miraba el reloj con impaciencia. Martín recibió el pase alto, casi imposible, el grip de la pelota le quemó las manos. Corrió. Corrió sabiendo que detrás venía la estampida. Vio la línea de try dibujada en el barro, una línea absurda que separaba la gloria del vacío.

Martín no pensó en su padre. Solo existía el ardor de los cuádriceps al límite y el muro verde del octavo de St. Oliver cerrándole el ángulo. No hubo elegancia. El impacto le vació el aire de un golpe. Sintió el hombro crujir, un latigazo que le subió hasta la nuca, y después nada: solo el peso.

El sabor a hierro de la sangre se mezcló con el gusto podrido de la tierra en su lengua. El mundo se volvió blanco un segundo. El cuero resbaló de sus dedos húmedos con un sordo "chof" contra el fango, un sonido que sentenció el partido.

Martín colapsó. El peso de los forwards lo hundió en la masa de barro, aplastándole la cara contra el pasto arrancado, mientras el rugido ajeno le confirmaba que el balón ya no era suyo.

El mundo se inclinó. Alguien de St. Oliver recogió el balón. Alguien lo pasó. Alguien corrió. Martín, con la mejilla contra el barro y el pulso golpeándole en los oídos, supo antes de que sucediera lo que iba a suceder. El try. El try del final.

El silbato final, agudo y largo, fue lapidario. St. Oliver campeón. St. John, otra vez, con la plata en la boca y el gusto a nada.


Se levantó tambaleándose. Las piernas no le respondían del todo. Los compañeros se quedaban quietos, llenos de pesar, mirando el vacío. El capitán de St. Oliver levantó la copa y el cielo pareció bajar un poco más, como si también él quisiera ver de cerca la humillación. Martín caminó hacia el banco. Recordó las tardes de entrenamiento en el colegio, el olor a pasto cortado, las risas en el vestuario, la promesa tonta de que esta vez sería distinto. Todo eso ahora era un eco lejano, distorsionado, como una radio que alguien apaga en mitad de una canción que uno amaba.

Se sentó. El barro se secaba en su cara formando grietas. Miró sus manos abiertas, sucias, vacías. ¿Y ahora qué? pensó. ¿Ahora qué hago con todo esto que no pude ser? Uno puede entrenar mil horas, sangrar, creer, y aun así el balón se te escapa entre los dedos como un sueño al despertar.

Alrededor, la gente empezaba a irse. Los padres de St. John con la cabeza baja, los de St. Oliver cantando. La ciudad seguía ahí, indiferente y hermosa, con sus calles que olían a choripán y a lluvia que se viene. Martín se quedó un rato más en el banco, solo. Sintió que algo dentro de él se había quebrado de manera limpia, casi elegante. No era tristeza exactamente. Era otra cosa. Era el peso súbito de haber tocado el fondo de sí mismo y descubrir que el fondo tenía su propia luz, melancólica.

Martín se levantó del banco. El barro, ahora seco, se le caía de los brazos en pequeñas escamas grises. Miró el campo vacío, ese escenario donde hacía diez minutos el mundo parecía terminarse, y que ahora era solo un rectángulo de tierra pisoteada bajo la humedad de junio.

En el pasillo, antes de entrar al vestuario, apoyó la mano en la pared. No sonrió, ni se dijo que habría otros partidos. Solo respiró hondo, sintiendo el aire frío en los pulmones, y empujó la puerta para encontrarse con el vapor de las duchas y el silencio de sus compañeros.


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Nota: Todos los personajes e instituciones son ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

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miércoles, 3 de junio de 2026

El Reverendo de los potreros


Rev. Joseph Henry Gybbon Spilsbury

1. El Perfil de un Polímata Victoriano

El Reverendo Dr. Joseph Henry Gybbon Spilsbury (M.A., Ph.D.) se estima que nació el 2 de junio de 1847, en St. John's Wood, un distrito residencial acomodado de Westminster, al noroeste del centro de Londres, (según el Censo de 1911).

Provenía de una numerosa familia británica. Los registros genealógicos indican que fue hermano de Adelbert Spilsbury y de otros once hermanos, entre ellos Matilda Drusilla Spilsbury. Al final de sus días, tras una vida de intenso trabajo misionero y académico, regresó a su patria, donde falleció a la edad de 70 años.

Su figura es fundamental para comprender tanto la expansión de la Iglesia Anglicana en la pampa argentina a finales del siglo XIX como los esfuerzos de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera por traducir las escrituras a las lenguas originarias de Sudamérica.

La faceta más conocida de Gybbon-Spilsbury en el Río de la Plata se desarrolló como capellán de la creciente comunidad de inmigrantes británicos, muchos de los cuales trabajaban en la expansión de la red ferroviaria y en las estancias.

No fue simplemente un clérigo de la era victoriana (pastor anglicano); fue un polímata cuya presencia en las pampas simbolizó la síntesis perfecta entre la erudición europea y el compromiso sudamericano. Educado en las prestigiosas aulas de París y Lovaina, su figura se proyecta en cuatro dimensiones que resultaron fundamentales para la Argentina finisecular:

Autoridad Religiosa: Como Vicario de St. Peter’s en Flores y Capellán de la Capilla Episcopal, fue el ancla moral de una comunidad británica que buscaba en el suburbio de Flores un refugio contra las epidemias y el hacinamiento del centro porteño.

Intelectual Erudito: Poseedor de una cultura enciclopédica, Spilsbury trascendió la burbuja de expatriados para convertirse en un lingüista de renombre internacional, capaz de dialogar con la herencia nativa del continente.

Pionero Físico: Descrito como el "ilustrado filósofo británico", fue el precursor ineludible de los deportes al aire libre, transformando el juego en una herramienta pedagógica para forjar el carácter.

Visionario Educativo: Su misión fue evitar el desarraigo; fundó una institución que replicaba la excelencia británica en suelo local, permitiendo que los hijos de la élite se formaran sin abandonar el país.

Esta amalgama de talentos era única. En una Argentina que buscaba modernizarse, Spilsbury ofreció un modelo donde la identidad anglosajona no se aislaba, sino que servía como un motor de progreso educativo y social para el país que lo acogía.

De las aulas europeas a la inmensidad del Plata: Tras nutrirse de la tradición académica del Viejo Continente, Spilsbury emprendió una odisea pastoral que lo llevaría a recorrer los rincones más profundos del territorio nacional, antes de cimentar su gran obra en el histórico pueblo de San José de Flores.

2. El Pastor Viajero: Geografía de una Misión

Antes de establecerse en Flores, Spilsbury fue un incansable misionero en el "interior". Entre 1876 y 1881, bajo la dirección del Obispo Stirling, recorrió geografías hostiles utilizando el tren y la mula como herramientas de civilización y fe.


En abril de 1892, en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, se realizó la primera excursión escolar argentina. En la foto, de traje blanco, se ve al Rev. Gybbon-Spilsbury. Fuente: Castro, Antonio (1939) "Crónicas Históricas" (página 224). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [18/03/2026]

Esta experiencia fue su "laboratorio social". Al convivir con las dificultades de los estancieros rurales, comprendió que la comunidad británica necesitaba un centro educativo de excelencia que centralizara la formación de los jóvenes dispersos por la Pampa y la Patagonia.

Posteriormente, entre 1881 y 1886, fue nombrado vicario de la Iglesia Anglicana de St. Peters en Flores. Como líder comunitario, Gybbon-Spilsbury destacó por una visión moderna de la pastoral; no solo se dedicó a la liturgia, sino que promovió activamente la práctica de deportes como una herramienta de cohesión social y bienestar para su feligresía.

Paralelamente a su ministerio en Argentina, Gybbon-Spilsbury trabajó estrechamente con la British and Foreign Bible Society (Sociedad Bíblica Británica y Extranjera), una organización dedicada a hacer las escrituras accesibles en todos los idiomas del mundo.

3. El Flores Collegiate School (FCS): Un Trasplante Pedagógico Exitoso

Juan Nepomuceno Terrero era uno de los hacendados más importantes de la provincia de Buenos Aires en el siglo XIX. Nombrado Juez de Paz de San José de Flores, Terrero fue uno de los vecinos más reconocidos del pueblo.

Quinta de Terrero: Avenida Rivadavia esquina Boyacá, donde también se instaló el Tiro de palomas de Flores. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [17/07/2026]

Su quinta, ocupaba aproximadamente 5,4 hectáreas, limitadas por las actuales Av. Rivadavia, Donato Álvarez, Av. Gaona y Boyacá. Este lugar fue de vital importancia; allí se firmó el Pacto de San José de Flores el 11 de Noviembre de 1859, a través del cual Buenos Aires se comprometía a ingresar a la Confederación.

Ubicación de la quinta de Terrero (de 5,4 hectáreas), limitadas por las actuales Av. Rivadavia, Donato Álvarez, Av. Gaona y Boyacá. Recuadrado en colorado, se ve la ubicación del Flores Athletic Club. 

El 2 de noviembre de 1881, en la majestuosa quinta de Terrero nació el Flores Collegiate School. La elección del lugar no fue azarosa: el amplio predio era el requisito indispensable para una currícula que exigía aire puro y campos de juego.

"El sistema de pupilaje era el corazón del proyecto: permitía que los estancieros de la Patagonia o el interior enviaran a sus hijos a recibir una educación 'como en casa', evitando el costoso y doloroso viaje de regreso a los internados de Inglaterra."

El Crisol del Alumnado

El FCS no fue un gueto; fue un punto de encuentro entre la élite británica (hijos de banqueros y ferroviarios) y familias tradicionales argentinas como los Frías, Lavalle y Goyena. Para integrarlos, implementó tres modalidades:


Los Tres Pilares Formativos

Bajo el esquema de las Grammar Schools victorianas, el currículum se basaba en:

1. Academia Rígida: Literatura clásica, ciencias y matemáticas que preparaban para el Ingreso Universitario y el Colegio Nacional.

2. Disciplina Moral: Basada en la religión anglicana y el sentido del deber.

3. Cultura Física: El deporte como materia obligatoria para forjar el carácter y la templanza.
 
4. "Muscular Christianity": La Semilla del Deporte Nacional

Spilsbury fue el gran importador del ideal de Thomas Arnold (el legendario rector de Rugby School): el "Cristianismo Muscular". Para Spilsbury, el deporte no era recreo, sino un ejercicio de justicia, reglas y salud.

El terreno del colegio tenía una herencia sagrada: en 1875, en esos mismos potreros (conocidos luego como el Old Ground de Caballito) donde se jugaba polo. Spilsbury capitalizó esta mística. En 1886, desde su periódico The Flores Parish Magazine, sentenció:

"El fútbol se está poniendo de moda... con tantos jugadores en Buenos Aires, no debería ser difícil formar muy buenos equipos".

Esta visión germinó en tres hitos:

1. Fútbol Curricular: Fue el primer educador en oficializar el fútbol en la currícula escolar.

2. El Flores Athletic Club (FAC): Fundado el 13 de septiembre de 1892 como extensión para exalumnos donde, entre otros deportes, se practicaba football, polo y rugby, y alcanzó la gloria máxima al ganar el Campeonato Argentino Abierto de Polo en 1894 (venciendo 6-0 a Cañada de Gómez).

3. Reglamentación Moderna: Formó a atletas como Eduardo Olivera y Charles Douglas Moffatt, quienes introdujeron las reglas modernas que hoy rigen nuestras pasiones nacionales.

5. El Puente Lingüístico: El Legado del Quichua

La faceta más sorprendente de Spilsbury fue su integración intelectual con el suelo argentino. No era un expatriado aislado; fue un mediador cultural que ocupó la cátedra de Profesor de Idiomas en el Colegio Nacional, integrándose plenamente al sistema educativo del Estado argentino.

Su rigor académico y su interés por las lenguas originarias lo llevaron a publicar en 1880 la traducción al quichua del Evangelio de Juan, bajo el título Apunchis Yesus-Kiristup Santu Yoancama ehuangelium, editada en Buenos Aires.

Su obra cumbre llegó en 1892 con la publicación de "El quichua, Gramática y Crestomatía" que incluía la traducción al español de un manuscrito inédito del clásico drama incaico Ollantay, demuestra un respeto reverencial por la identidad sudamericana. 

El quichua, Gramática y Crestomanía

Spilsbury entendió que para educar en Argentina debía conocer sus raíces profundas, utilizando su rigor de polímata para rescatar lenguas indígenas y tender un puente de respeto entre la tradición europea y el acervo local.

Años más tarde, en 1897, amplió su catálogo de estudios sudamericanos con la publicación de Lenguas indígenas de Sud América. Además de su trabajo en el quichua, su nombre aparece vinculado a los esfuerzos de la Sociedad Bíblica por traducir textos a las lenguas salish de Norteamérica, lo que demuestra la amplitud de su alcance intelectual y su colaboración en redes misioneras internacionales.

6. El Ocaso de una Institución y la Permanencia de un ADN

Hacia finales del siglo XIX, una convergencia de crisis marcó el fin de la era institucional del Flores Collegiate School:

Factor Urbano: La anexión de Flores a la Capital (1887) y la llegada del tranvía rompieron la exclusividad del barrio, empujando a la élite hacia Hurlingham o Lomas de Zamora.

Factor Legal: La Ley 1420 (1884) impuso la "Argentinización" y el laicismo, colisionando con el modelo anglicano y privado de Spilsbury.

Factor Personal: El golpe decisivo ocurrió en 1897, cuando el pastor se retiró y la institución perdió su motor principal dejando un vacío de liderazgo. Spilsbury regresó a Inglaterra donde falleció el 22 de marzo de 1918 a la edad de 70 años en Colwall, Herefordshire Unitary Authority, Herefordshire, Inglaterra y fue sepultado en el St. James the Great Churchyard.

El cierre físico del colegio y el club dio paso a una transición histórica. En 1907, el Flores Athletic Club vendió su pabellón, tres canchas de tenis y equipamiento al Club Ferro Carril Oeste por la suma de 700 m$n. Este acto fue el traspaso literal de la antorcha: el deporte de élite británica se democratizaba en los clubes sociales de los trabajadores ferroviarios.

La historia de cómo Argentina se transformó en una potencia deportiva no nació en estadios modernos, sino en las aulas y potreros de San José de Flores. Joseph Henry Gybbon Spilsbury fue el filósofo ilustrado que sembró la semilla de una obsesión cultural que hoy define nuestra identidad nacional.

Fuentes:

1. Flores Athletic Club - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Flores_Athletic_Club

2. HISTORIA DEL FLORES ATHLETIC CLUB - Rugby con Historia, http://rugbyconhistoria.blogspot.com/2013/06/historia-del-flores-athletic-club.html

3. Football Clubs and Neighbourhoods in Buenos Aires before 1943: The Role of Political Linkages and Personal Influence | Journal of Latin American Studies, https://www.cambridge.org/core/journals/journal-of-latin-american-studies/article/football-clubs-and-neighbourhoods-in-buenos-aires-before-1943-the-role-of-political-linkages-and-personal-influence/1E8BE563FE290EDFE166C0D65421CC8F

4. Flores Old Ground - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Flores_Old_Ground

5. John Spilsbury (1821-1873) | WikiTree FREE Family Tree, https://www.wikitree.com/wiki/Spilsbury-27

6. History of football in Argentina (1867–1899) - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_football_in_Argentina_(1867%E2%80%931899)

7. Alumni Athletic Club - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Alumni_Athletic_Club

8. The Birth of Championship Rugby in Argentina, https://worldrugbymuseum.com/from-the-vaults/club-rugby/the-birth-of-championship-rugby-in-argentina

9. 1899 River Plate Rugby Union Championship - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/1899_River_Plate_Rugby_Union_Championship

10. Etapas históricas de la educación Argentina - Jorge María Ramallo - Google Livres, https://books.google.td/books?id=b94QAAAAYAAJ&hl=fr&source=gbs_citations_module_r&cad=4

11. Inglaterra y Gales, Índice Nacional de Testamentos y Administraciones, 1858-1957

12. Historia del Colegio San José, https://buenosaireshistoria.org/juntas/historia-del-colegio-san-jose/

13. Junta de Estudios Históricos de San José de Flores - Wikipedia, la enciclopedia libre

14. Castro, Antonio (1939) "Crónicas Históricas" (página 224).

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

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