sábado, 28 de febrero de 2026

Lillywhites: 163 Años Equipando la Pasión Británica

Crónica del epicentro deportivo en Piccadilly Circus y sus vínculos con el Cono Sur

 La imagen recrea una publicidad gráfica de una tienda de fines del diglo XIX.
Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [27/02/2026]

El estudio del comercio minorista especializado en el Reino Unido no puede completarse sin un análisis exhaustivo de Lillywhites, una institución que ha trascendido su función mercantil para convertirse en un pilar de la historia social y deportiva británica.

La imagen recrea lo que podría ser un salón de ventas de una tienda de venta de artículos deportivos del siglo XIX. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [28/02/2026]

Ubicada en el corazón de Piccadilly Circus, esta tienda no solo representa la evolución de la venta de artículos deportivos, sino que encapsula el auge y la transformación de la cultura del ocio desde la era victoriana hasta el presente globalizado. La trayectoria de Lillywhites está intrínsecamente ligada a una dinastía familiar de jugadores de cricket que revolucionaron las mecánicas del juego, lo que otorgó a la marca una legitimidad técnica que pocas firmas en el mundo han logrado emular. A través de las décadas, su influencia se extendió más allá de las fronteras de las Islas Británicas, estableciendo conexiones significativas con mercados emergentes y naciones con fuertes lazos culturales británicos, entre las que destaca Argentina por su adopción temprana y apasionada de deportes como el polo y el cricket.

Logo institucional 

Los orígenes: la dinastía Lillywhites y la revolución del Cricket

La historia de Lillywhites comienza en el cricket de Sussex del siglo XIX, gracias a la influyente familia Lillywhite. El patriarca, William Lillywhite, apodado "The Nonpareil" (El Incomparable), fue una figura pivotante que desafió las convenciones de su tiempo. Nacido en 1792, William Lillywhite fue el principal impulsor de lo que se conoció como el lanzamiento "round-arm" (brazo circular), lo que estableció su autoridad técnica y luego comercial. El paso del campo de juego al mostrador se produjo de manera orgánica. Los hijos de William (John, James y Frederick) heredaron tanto el talento atlético como la visión empresarial, especialmente Frederick William, consolidaron la marca al publicar guías estadísticas como la "Guide to Cricketers" en 1849, posicionando a Lillywhite como referencia intelectual y comercial en el mundo del cricket.

El surgimiento del emporio en Haymarket

En 1863, John Lillywhite estableció el primer emporio formal de la firma en el número 63 de Haymarket, Londres. Este local se distinguió rápidamente por ofrecer una gama de artículos deportivos que no tenía parangón en la época, incluyendo bates de cricket, pelotas de golf, equipos de tenis y, curiosamente, una selección de cigarros de alta calidad, reflejando el estilo de vida del caballero deportista victoriano.

Imagen intervenida con IA de ChatGPT, [28/02/2026]

El modelo comercial de Lillywhites se basaba en la exclusividad y el asesoramiento experto; no era simplemente una tienda, sino un lugar donde los atletas profesionales y los miembros de la aristocracia acudían para adquirir equipos que ellos mismos sabían que estaban validados por campeones.

Evolución comercial

El edificio Criterion: un monumento al deporte en Piccadilly Circus

El traslado de Lillywhites en 1925 a su ubicación actual en Piccadilly Circus marcó el inicio de su era más icónica. La tienda se instaló en el Edificio Criterion, una estructura de piedra de Portland protegida como Grado II, diseñada por el arquitecto Thomas Verity en 1873 siguiendo los cánones de la arquitectura neorrenacentista francesa. Este edificio ya era un centro neurálgico de la vida social londinense, albergando el Teatro Criterion, un restaurante de lujo y salas de conciertos. Al ocupar el costado sur de Piccadilly Circus, Lillywhites se posicionó frente a la estatua de Anteros (el Ángel de la Caridad Cristiana, popularmente conocido como Eros), convirtiéndose en el telón de fondo de millones de fotografías y en un punto de encuentro universal en Londres.

Lillywhites en Regent Street, Londres, fotografía de 2015

La arquitectura interna de la tienda reflejaba la jerarquía y especialización del deporte británico de entreguerras. Con una superficie de más de 6,200 metros cuadrados distribuidos en 12 niveles (incluyendo sótanos y entrepisos), cada piso estaba dedicado a disciplinas específicas. La famosa escalera de roble original, que aún se conserva, guiaba a los clientes a través de departamentos que ofrecían desde bates de cricket pesados a mano hasta equipos de "real tennis" y croquet, deportes que para 1925 ya eran nichos de la alta sociedad.

La función estratégica durante la Segunda Guerra Mundial

La relevancia del edificio Criterion y su ubicación estratégica quedaron de manifiesto durante la Segunda Guerra Mundial. Debido a que gran parte del complejo se encontraba por debajo del nivel de la calle, el Teatro Criterion y las áreas adyacentes fueron requisados por la BBC para funcionar como estudios de radio subterráneos. Esta medida protegía a los locutores y técnicos del Blitz, permitiendo que la información continuara fluyendo incluso mientras las bombas caían sobre el West End. Mientras tanto, Lillywhites mantenía su presencia comercial en los niveles superiores, simbolizando la resiliencia del comercio británico frente a la adversidad.

Especialización y liderazgo técnico en el siglo XX

A diferencia de las tiendas deportivas actuales centradas en la moda rápida, Lillywhites en el siglo XX se destacó por desarrollar y patentar su propio equipo, priorizando la calidad sobre el precio. Personalidades como Amy Johnson eligieron sus productos para expediciones importantes. En los años treinta, la tienda impulsó los deportes de invierno y publicó catálogos detallados; tras la guerra, fue pionera al importar elementos de buceo, anticipando el auge del buceo recreativo.

La conexión con Argentina: comercio, deporte y geopolítica

La relación comercial entre Lillywhites y Argentina es un capítulo fascinante que ilustra cómo los intereses deportivos británicos siguieron las rutas de inversión ferroviaria y financiera en el Cono Sur. Argentina, con su numerosa comunidad de expatriados británicos a finales del siglo XIX y principios del XX, se convirtió en un mercado natural para los productos de alta calidad de Lillywhites. Los clubes argentinos de cricket y polo, como el Buenos Ayres Cricket Club (BACC), el Hurlingham Club o el Belgrano Athletic, no solo seguían las reglas establecidas en Londres, sino que demandaban el mismo equipamiento que utilizaban sus contrapartes en las Islas Británicas.

Recreando el momento de la recepción de los cajones con artículos deportivos a fines del siglo XIX. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [27/02/2026]

En el libro “Tackle al Tiempo” de Roberto N. Schamun cuenta que, en 1864, en el primer Libro de Actas del BACC se registró que los implementos para el juego del cricket fueron solicitados por el señor A. J. Amder a Inglaterra a la casa de deportes Lillywhites cita en Picadilli Circus”

El Cricket y las giras sudamericanas

Uno de los vínculos más documentados se refiere a la participación de equipos argentinos y sudamericanos en el circuito de cricket registrado por Lillywhites. En 1932, una selección sudamericana que incluía a destacados jugadores de Argentina, Brasil y Chile realizó una gira por Inglaterra, enfrentándose al prestigioso Marylebone Cricket Club (MCC) en Lord's. Lillywhites, como principal "outfitter" y fuente de estadísticas mediante sus anuales ("Red Lilly" y "Green Lilly"), proporcionó no solo el equipo necesario para tales eventos, sino que validó formalmente la competitividad de los equipos argentinos en sus registros históricos. Los jugadores argentinos de la época, muchos de ellos de ascendencia británica pero nacidos en suelo argentino, eran clientes asiduos de la tienda cuando visitaban Londres o encargaban bates específicos que llegaban a los puertos de Buenos Aires por barco.

El polo y el punto de inflexión de 1982

La relación comercial más relevante se dio en el polo: Argentina, principal productor de equipos de alta calidad, abastecía a Lillywhites. Tras la Guerra de las Malvinas en 1982 y el embargo argentino, la tienda tuvo que encontrar otros proveedores. Emprendedores como Karan Bilimoria comenzaron a importar tacos de la India, mostrando cómo los conflictos políticos afectaron directamente el mercado deportivo global y la oferta en Lillywhites.

Típico cuarteto argentino de polo de fines del siglo XIX. 
Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [28/02/2026]

La innovación argentina: la "Superball"

Un aspecto menos conocido pero crucial de la relación técnica es la influencia del diseño argentino en los productos vendidos por Lillywhites. En 1931, en la localidad argentina de Bell Ville, se patentó la "Superball", el primer balón de fútbol sin costuras exteriores de cuero (tiento), inventado por Romano Polo, Antonio Tossolini y Juan Valbonesi. Antes de este invento, los balones de fútbol comercializados por firmas como Lillywhites utilizaban cordones de cuero que podían causar lesiones significativas al cabecear. La adopción de este sistema de inflado por válvula interna revolucionó la fabricación de balones a nivel mundial. 

Dado que Lillywhites era el proveedor líder de balones para la Football Association (FA) desde 1866, con su célebre modelo "No. 5", la incorporación de estas mejoras técnicas argentinas fue fundamental para la evolución del equipamiento que la tienda distribuía globalmente.

Las Royal Warrants y el reconocimiento institucional

El estatus de Lillywhites como la "joya de la corona" del comercio deportivo se vio consolidado por la obtención de múltiples Royal Warrants (Garantías Reales). Estas distinciones son otorgadas por los miembros de la familia real británica a empresas que han suministrado bienes o servicios a la casa real de manera regular y con una calidad excepcional.

Lillywhites ostentó warrants de la Reina Isabel II, el Duque de Edimburgo y el Príncipe de Gales. Bajo estos sellos, la tienda no solo proveía equipo deportivo para las actividades recreativas de la familia real —incluyendo el polo y el esquí— sino que también funcionaba como proveedora de calzado y ropa de cuero especializada. La pérdida de la última Royal Warrant en 2003 fue un hito simbólico que coincidió con el cambio de enfoque comercial de la empresa tras su adquisición por grandes conglomerados minoristas, pasando de ser una boutique de alta gama a una tienda orientada al consumo masivo.

El caso Lillywhites-Cantabrian y los Juegos Olímpicos de Moscú 1980

Durante los preparativos de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, Lillywhites-Cantabrian, una filial británica de artículos deportivos fue proveedora oficial de material olímpico. El Parlamento británico debatió la contradicción de que la empresa, vinculada a un líder conservador, lucrara con el evento mientras el gobierno pedía boicotearlo, lo que situó a Lillywhites en el centro del debate político y mediático, evidenciando su peso industrial y geopolítico.

Declive de la tradición y transformación en Sports Direct

El fin del siglo XX trajo consigo desafíos insalvables para el modelo de negocio tradicional de Lillywhites. El auge de la moda deportiva (athleisure) y la competencia de gigantes como Nike o Adidas, que empezaron a abrir sus propias tiendas insignia ("flagships"), erosionaron la exclusividad de los departamentos especializados de la tienda. En 1996, la firma fue adquirida por el grupo portugués Jerónimo Martins, que intentó una expansión nacional que no dio los frutos esperados.

Finalmente, en 2002, la marca fue vendida a Sports World International (hoy conocida como Frasers Group), el conglomerado de Mike Ashley que opera la cadena Sports Direct. Bajo esta nueva propiedad, el concepto de Lillywhites cambió drásticamente. El enfoque se desplazó hacia la venta de grandes volúmenes de inventario a precios de descuento, alineándose con la estrategia comercial de Sports Direct. Aunque la tienda de Piccadilly Circus sigue siendo un destino turístico masivo debido a su ubicación inmejorable y a las ofertas de hasta el 90% en camisetas de fútbol, muchos nostálgicos e historiadores lamentan la pérdida de la atmósfera de "templo del deporte" que alguna vez ostentó.

El estado actual del inmueble y la marca

Hoy en día, Lillywhites en Piccadilly Circus es un híbrido entre un monumento histórico y un hipermercado deportivo. El edificio Criterion sigue siendo una propiedad de alto valor, con contratos de arrendamiento que se extienden hasta el siglo XXII y revisiones de renta cada 25 años que reflejan la importancia de este activo inmobiliario. A pesar de que la curaduría de productos ha cambiado, la tienda sigue siendo el espacio comercial más grande y prominente de Piccadilly Circus, beneficiándose del tránsito de más de 100 millones de peatones al año y de la adyacencia a la estación de metro, por donde pasan 42 millones de pasajeros anualmente.

Conclusiones sobre la relevancia histórica y el vínculo transatlántico

La historia de Lillywhites es un testimonio de la profesionalización del deporte. Lo que comenzó como un pequeño negocio familiar impulsado por la maestría técnica en el cricket, evolucionó hasta convertirse en un símbolo global del equipamiento deportivo de alta gama. Su capacidad para definir estándares (desde el peso de un bate de cricket hasta las especificaciones de un balón de la FA Cup) le otorgó un lugar privilegiado en la historia de la tecnología aplicada al deporte.

En lo que respecta a Argentina, la relación comercial, la tienda no solo equipó a los pioneros del deporte en Argentina, sino que también fue un receptor de innovaciones del Cono Sur y un termómetro de las realidades geopolíticas que afectaron al comercio transatlántico, especialmente tras el conflicto de 1982. Aunque la Lillywhites actual se aleja de su pasado de bates hechos a medida y guías estadísticas encuadernadas en cuero, su presencia en Piccadilly Circus permanece como un recordatorio físico de una época en la que el deporte británico, y la tienda que lo representaba, dominaban el mundo.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

lunes, 16 de febrero de 2026

Un pedazo de Londres en Palermo

1908. El pavilion del Buenos Ayres Cricket Club

¿Sabías que donde hoy está el predio que ocupa el Planetario, hubo una joya de madera que parecía sacada de una película inglesa? Era el pavilion (pabellón) del Buenos Ayres Cricket Club (BACC) inaugurado en 1908. No era solo un vestuario; era el corazón social de la comunidad británica hasta que un incendio se lo destruyó en 1947.


El Contexto Histórico: Palermo y el Parque Tres de Febrero

Para entender realmente el pavilion, hay que ubicarlo en su contexto. Estamos hablando de los Bosques de Palermo que Sarmiento acababa de convertir en el Parque Tres de Febrero, inspirándose en los grandes parques europeos como el Bois de Boulogne en París o Hyde Park en Londres.

(Foto 1) Así se veía el predio del Buenos Ayres Cricket Club el 1º de febrero de 1893. Tres pavilions con vista a la cancha de cricket. Foto extraída del libro "Tackle al Tiempo" de Roberto N. Schamun (pág. 80). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

La infraestructura victoriana de madera (Foto 1) sin luz eléctrica, con baños a canilla, agua caliente a caldera y una vieja lámpara de aceite en el vestuario era toda la tecnología con que contaban los viejos pavilions del siglo XIX.


El mapa, sin fecha, muestra la ubicación del BACC a unos 150 metros de la residencia de Juan Manuel de Rosas y casi en frente de la estación del tren Parque 3 de Febrero perteneciente al Ferrocarril Northern Railway (Ferrocarril del Norte de Buenos Aires), fundado en 1862 y posteriormente absorbido por el Central Argentino, es el antecedente directo de la actual Línea Mitre (ramal Tigre) en Argentina.

El campo del Buenos Ayres Cricket Club (BACC) estaba ubicado exactamente donde hoy se levanta el Planetario Galileo Galilei. Imaginate la escena: un campo de cricket perfectamente cuidado, con su césped verde cortado a mano, rodeado por los bosques recién plantados que todavía eran jóvenes. Y en medio de ese paisaje, el pavilion con su galería llena de espectadores vestidos con trajes de lino blanco y sombreros de paja, mientras en el campo los jugadores, también de blanco inmaculado, disputaban un partido bajo el sol de la tarde.

El mapa de 1895 muestra una zona específica del Parque 3 de Febrero en Buenos Aires en una época histórica, destacando la ubicación del antiguo Buenos Ayres Cricket Club

En 1864, el Buenos Ayres Cricket Club alquiló un terreno en Palermo, donde hoy se ubica el Planetario, cerca de la Estación Palermo del ferrocarril Northern Railway (actual Mitre).

El ferrocarril era un medio habitual para trasladarse al club. Para 1916 el predio del BACC se hallaba rodeado por la estación Palermo y la estación Parque 3 de Febrero del entonces Ferrocarril Central Argentino. En ocasión de algún evento deportivo importante, se fletaba un tren especial para trasladar al público asistente. 

El mapa de 1916 muestra una zona específica del Parque 3 de Febrero en Buenos Aires donde se aprecia al BACC rodeado de otros clubes

Era un pedacito de Inglaterra trasplantado a orillas del Río de la Plata. Y el pavilion era el símbolo arquitectónico de esa presencia británica que tanto influyó en la Buenos Aires de fines del siglo XIX y principios del XX.

(Foto 2) Vista aérea del predio del BACC del año 1937. El predio se encontraba en la intersección de la Avenida Figueroa Alcorta y la Avenida Sarmiento. En la parte superior de la imagen se aprecia el techo del cricket pavilion inaugurado en 1908. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026] 

En 1908 se inauguró el cricket pavilion definitivo. Socios, adherentes y amigos aportaron los $ 15.000,00 que se necesitaron para la construcción de este “Club House” (Foto 2).

La construcción fue encargada a la firma J. Wright & Co., empresa británica importadora de construcciones prefabricadas en madera, que logró completar la obra en cincuenta días. El pavilion era una planta rectangular que se destacaba por su estilo “Bungalow Colonial”, pensado para el clima cálido, con mucha ventilación y sombra. Estaba construido en madera y revestido con tablones colocados de manera horizontal. La cubierta era de chapa acanalada de zinc con detalles ornamentales en las cenefas y en la crestería de la cumbrera. Además los detalles decorativos se incorporaron en la baranda con balaustrada y en los paneles entre las columnas a modo de pantallas caladas.

Eran aproximadamente de 200 metros cuadrados distribuidos en las siguientes comodidades: un comedor de 6 x 9 metros; salón de socios de 6,50 x 8 metros; salón para visitantes de 5,50 x 5 metros; salón para damas de 3 x 5 metros; bar con tres entradas de 6 x 3 metros; amplios baños, lavatorios, cocina, depósitos, etc.
 
(Foto 3) El pavilion fue considerado “sin dudas, la mejor, la más moderna y la más pintoresca estructura de su tipo en América del Sur” (según el Buenos Aires Herald, nov. 1908). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

Revisé varios textos y saqué varios detalles sobre cómo se vería el pabellón y de qué material estaría hecho (Foto 3). No se mencionan colores puntuales (como rojo o azul), pero sí se describe muy bien los materiales y los acabados. Los colores predominantes eran crema y verde inglés y madera con detalles del club en banderas y toldos. Por dentro, el gran salón tenía paredes de madera, sillones de cuero y tableros de honor. Los vestuarios eran solo para hombres, mientras que el salón de té era mixto.

El techo: Estaba construido con chapa acanalada de zinc. El zinc, en su estado natural para esa época, presenta un color gris metálico o plateado mate. El texto también menciona detalles decorativos en las cenefas y la cumbrera.

Las paredes: Eran de madera (revestidas con tablones horizontales tipo balloon-frame). Aunque el documento no menciona una pintura específica, este tipo de estructuras británicas solían mantener el tono natural de la madera tratada o utilizar colores claros y sobrios.

La base: Tenía un basamento de mampostería (ladrillos o piedras), que servía de cimiento para elevar la estructura de madera.

Elevado sobre una plataforma para evitar la humedad también ofrecía una mejor vista de los partidos. La galería techada era el lugar favorito para socializar, protegido del sol y la lluvia. Los ingleses inventaron esto del "Cricket Pavilion" no solo para cambiarse la ropa antes de jugar o tomar té con scons sino para ver y ser vistos.

(Foto 4) Esta fotografía apareció en el diario de habla inglesa The Standard, del domingo 9 de diciembre de 1934 en ocasión que se celebrara el 70º aniversario del BACC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

La arquitectura recordaba a las estaciones de tren británicas y a clubes rurales de Inglaterra, aportando un aire distintivo a Palermo (Foto 4). Durante décadas, el pabellón fue símbolo del ocio británico en Buenos Aires, hasta su desaparición en 1948.

Otras construcciones que completaban al club se pueden ver en las siguientes fotografías 5 y 6:

(Foto 5) Esta imagen muestra una vista histórica del campo de deportes del Buenos Ayres Cricket Club, situado en Palermo. Se aprecia un pabellón de madera original y las gradas rústicas utilizadas por los espectadores en esa época. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

(Foto 6) The shady Grandstand. Foto extraída del libro "Tackle al Tiempo" de Roberto N. Schamun (pág. 82). Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [16/02/2026]

Con un poco de imaginación y la ayuda de Gemini IA Nano Banana podemos recrear la escena en el interior del vestuario del pavilion donde los jugadores se están cambiando de ropas.

En el vestuario

Final abrupto y doloroso

PABELLÓN DEL CLUB DE CRÍQUET DE B.A. DESTROZADO
El misterioso final del famoso edificio
Por EL EDITOR DEPORTIVO

La historia del pavilion de Palermo tuvo un final abrupto y doloroso. En 1947, un incendio destruyó el histórico edificio. Algunas versiones (nunca confirmadas oficialmente) sugieren que el fuego pudo haber sido intencional, en un contexto político donde el gobierno de Perón estaba cortando lazos con todo lo que tuviera tinte británico u oligárquico.
Lo que sí es seguro es que el incendio destruyó no solo el edificio, sino también gran parte de los archivos históricos del club: fotografías, documentos, trofeos, toda la memoria material de décadas de actividad deportiva. Fue una pérdida irreparable para la historia del deporte argentino.

Tres años después, en 1950, el gobierno municipal revocó la concesión del terreno, argumentando que debía estar al servicio del público general. El club fue desalojado de su hogar histórico en Palermo, poniendo fin a 86 años de presencia ininterrumpida en ese lugar emblemático.

Conclusión y Legado

El Pabellón del BACC en Palermo no fue solo un edificio, sino un hito cultural. Sobrevivió como el corazón de la comunidad británica y deportiva hasta su trágica destrucción en el incendio de 1947 (un año antes de la nacionalización de los ferrocarriles, marcando el fin simbólico de la era de influencia británica directa).

Hoy, el sitio está ocupado por el Planetario, un símbolo de la modernidad científica de los años 60, pero bajo sus cimientos yace la memoria de maderas victorianas, té de la tarde y el eco de los primeros deportes organizados del continente. Un monolito y una placa conmemoran el primer predio del Buenos Ayres Cricket Club (BACC), fundado el 8 de diciembre de 1864. Este espacio histórico, ubicado en la actual Plaza Gould, fue donde se jugaron los primeros partidos de cricket y fútbol de Argentina, marcando un hito deportivo.


Referencias Bibliográficas y Fuentes Consultadas

Viejos Estadios: Crónicas sobre la ubicación y el incendio de 1947.

Buenos Aires Cricket & Rugby Club (BACRC): Archivos históricos institucionales.
https://www.bacrc.com/historia1.html

Palermo Tour: Historia del predio y el primer partido de fútbol.

Yahoo Noticias / La Nación: Artículos sobre el pionerismo del club.

Fotografía del Cricket pavilion del Buenos Ayres Cricket Club, Parque 3 de Febrero, Palermo, 1908-1947. Fotografía exterior, s/f. Fuente: Archivo B.A.C.R.C.

Roberto N Schamun. Tackle al Tiempo, relatos. Buenos Aires. Argentina. 2005.

Olivera, Eduardo. Orígenes de los deportes británicos en el Río de La Plata. Buenos Aires. Argentina. 1932.

Periódico The Standard

Semanario River Plate Sport & Pastime

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

domingo, 1 de febrero de 2026

El origen del Tercer Tiempo

 

La esencia de la caballerosidad: Una reunión de finales del siglo XIX captura el espíritu del "Tercer Tiempo". Tras la batalla en el campo de juego, jugadores de ambos equipos se congregan en el Pavilion del club para compartir la mesa. Al frente, el referee preside el orden fuera del campo, mientras las damas de la comunidad ofrecen los tradicionales scones y té, sellando el respeto mutuo que define a este deporte. Imagen generada por IA con Google Gemini, [01/02/2026]

El tercer tiempo no nació de un reglamento escrito, sino de la propia naturaleza del rugby como deporte de contacto extremo y sus raíces en las universidades británicas del siglo XIX.

Repasemos su origen y por qué se convirtió en un pilar sagrado de este deporte:

1. El origen en las "Public Schools" inglesas

A mediados del siglo XIX, en colegios como el Rugby School (donde William Webb Ellis supuestamente inventó el juego en 1823), el rugby era visto como una herramienta para formar el carácter de los jóvenes caballeros.

La caballerosidad: La idea era que, tras una "batalla" física intensa y a veces violenta en el barro, los jugadores debían demostrar que no había rencor.

La hospitalidad: Los equipos locales tenían la responsabilidad ética de agasajar a los visitantes, que a menudo viajaban largas distancias en carruaje o tren para jugar. Se les ofrecía comida y bebida como un gesto de cortesía elemental.

2. El factor "Amateur"

Durante casi toda su historia (hasta 1995), el rugby fue un deporte estrictamente amateur. Los jugadores no cobraban, por lo que el incentivo principal para jugar —además de la competencia— era la vida social y la pertenencia a un club. El tercer tiempo era el momento de relajación donde se compartían cervezas, canciones y anécdotas, borrando la rivalidad del campo.

3. El sentido moral y psicológico

El tercer tiempo cumple una función clave que lo diferencia de otros deportes:

Descompresión: Al ser un deporte de alto contacto físico, el tercer tiempo ayuda a bajar los niveles de adrenalina.

Respeto al árbitro: Es tradición que el árbitro sea el primer invitado al tercer tiempo. Esto refuerza la idea de que sus decisiones se aceptan y que él también es parte de la comunidad.

Integración: En las categorías infantiles, el tercer tiempo es donde se enseña a los niños que el rival es un compañero de juego, no un enemigo.

¿Cómo ha evolucionado?

Aunque hoy el rugby es profesional y los jugadores de élite cuidan mucho su dieta y consumo de alcohol, la tradición se mantiene:

En el rugby profesional: Se suele realizar una cena o recepción oficial más formal.

En el rugby amateur/de clubes: Sigue siendo el corazón del club, con hamburguesas, pizzas y mucha cerveza en el "bar del club".

El término internacional: En países como Italia se le conoce como Terzo Tempo, y en el Reino Unido simplemente como Post-match hospitality.

Curiosidad: Tan fuerte es esta costumbre que en 2007 la Liga Italiana de Fútbol (Calcio) intentó copiarla para reducir la violencia entre aficiones, aunque no tuvo el mismo éxito arraigado que en el rugby.

Función Moral: Sirve para eliminar rencores, bajar la adrenalina del contacto físico y honrar al árbitro como invitado de honor. Regla de oro: "Lo que pasa en la cancha, se queda en la cancha; lo que pasa en el tercer tiempo, se queda en el club".

En definitiva, es el ritual que transforma al enemigo del campo en un compañero de deporte, manteniendo la esencia del rugby más allá del resultado.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

lunes, 12 de enero de 2026

El Arquitecto del "Sport" en el Río de la Plata

PIONEERS DEL RUGBY-FOOTBALL EN ARGENTINA

Entrevista novelada a James Oswald Anderson

J.O. Anderson y el autor de la entrevista
Imagen generada por IA con Google Gemini, [12/01/2026]

En la intersección del siglo XIX y el XX, mientras la Argentina moderna se consolidaba bajo la influencia de las corrientes inmigratorias, un hombre de doble herencia —corazón argentino y disciplina británica— se convirtió en el pilar fundamental del football association y del rugby football nacional: James Oswald Anderson (1872-1932).

Nacido en Buenos Aires y educado en la prestigiosa Bedford Modern School de Inglaterra, Anderson regresó al país para transformar los juegos recreativos de los residentes británicos en instituciones sólidas y perdurables. Su figura trasciende el campo de juego; fue un prolífico delantero en el Lomas Athletic Club, el primer capitán de la Selección Argentina de football association en 1902 y, fundamentalmente, un visionario de la administración deportiva, llegando a presidir la The River Plate Rugby Union Championship (actual UAR).

A través de su labor en la mítica revista River Plate Sport & Pastime, Anderson no solo difundió resultados, sino que dictó la ética del "fair play" y las reglas que hoy rigen nuestras pasiones. En este reportaje exclusivo, viajamos al pasado para conversar con el hombre que, antes de que el deporte fuera un fenómeno de masas, ya vislumbraba en el rugby y el fútbol el lenguaje universal que uniría a toda una nación.

Dos James O. Anderson en un reducto británico del Buenos Aires del siglo XIX. El fooballer de Lomas Athletic y el rugbier del BAFC. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [12/01/2026]

Periodista: Sr. Anderson, usted nació en Buenos Aires en 1872 en el seno de una familia con fuertes vínculos comerciales entre Escocia y el Río de la Plata. ¿Cómo influyó esa identidad "anglo-argentina" y el espíritu emprendedor de su padre, William, en su visión para organizar el deporte en un país donde todo estaba por hacerse?

J.O. Anderson: Mi padre, William, y mi abuelo John eran hombres de comercio entre Glasgow y Buenos Aires. Crecí viendo cómo se construían puentes comerciales, y entendí que el deporte, al igual que los negocios, requería organización y reglas claras. Ser un "anglo-argentino" me permitió traer lo mejor de la disciplina británica al entusiasmo natural que encontraba en estas tierras.

Periodista: Su formación en la Bedford Modern School en Inglaterra parece haber sido el catalizador de su pasión. ¿Qué recuerda de esos años?

J.O. Anderson: Bedford fue fundamental, permanecí allí hasta 1890. Una vez egresado de Bedford, trabajé como maestro en la Pocklington School y continué jugando rugby en el Pocklington RUFC y al football en el West Herts de Watford y, finalmente, luego de trece años regresé a Buenos Aires.

En Bedford y en Pocklington el deporte no era un simple pasatiempo, era una parte esencial en la educación del carácter. Durante esos nueve años jugué cricket y fútbol entre semana junto a mis alumnos para la escuela, y durante tres temporadas jugué al rugby para el Pocklington RUFC los fines de semana. Con ese equipo marqué un récord de cinco tries contra el equipo de rugby de Market Weighton en 1894. Los campos de juego eran perfectos, rodeados de una tradición centenaria.

Al volver a la Argentina en 1895, mi objetivo no era solo jugar, sino replicar ese estándar de excelencia y caballerosidad en los clubes locales.

Desde 1894 actuaba un equipo de rugby formado por egresados del colegio bajo el nombre de Old Bedfordians que disputaban el encuentro de final de la temporada frente a un combinado de Buenos Aires que no era otro que el BAFC reforzado con jugadores provenientes de otros equipos. Cuando yo ingresé al equipo pude jugar junto a mis hermanos.

Periodista: A su regreso a Argentina en 1895, se unió al Lomas Athletic Club, una institución fundacional. ¿Podría describirnos cómo era la atmósfera de aquellos primeros partidos y qué significó para usted ser parte de la conquista de esos títulos históricos en la liga de football?

J.O. Anderson: Lomas fue mi primer hogar deportivo en Buenos Aires. En el siglo XIX, el rugby y el fútbol convivían en los mismos clubes. Fui parte de un equipo lomense que dominó la escena; pude compartir la formación con mis hermanos Arthur, Robert y Henry y obtener un par de campeonatos de la Liga de fútbol. Siempre busqué liderar desde la delantera, ya sea marcando goles en el fútbol o empujando en el rugby. El espíritu del Lomas era el de la camaradería absoluta bajo los colores del club.

Tampoco me quiero olvidar los cuatro campeonatos de rugby (1900-1903) obtenidos con el Buenos Aires F.C.. En especial la final de 1901 en la que vencimos a Lomas y me tocó enfrentar a mis hermanos Henry y Arthur.

Periodista: Aunque se lo recuerda mucho por el fútbol, usted fue una figura central en el rugby nacional, llegando a ser presidente de la River Plate Rugby Union (hoy UAR) en 1904. ¿Cómo definiría su estilo de juego en el campo de rugby y qué desafíos enfrentaba este deporte para diferenciarse del fútbol en aquel entonces?

J.O. Anderson: Era un deporte de gran rudeza física, pero de un respeto inquebrantable por las reglas. En el siglo XIX, el rugby en Argentina se jugaba mayormente entre la comunidad británica. Mi labor como dirigente fue darle una estructura formal. No se trataba solo de correr con la pelota, sino de establecer una unión que permitiera al deporte crecer y perdurar más allá de los partidos informales en los baldíos.

Periodista: En todos esos años de competencia, ¿Quiénes fueron los mejores jugadores que conoció en la cancha?

J.O. Anderson: Tuve el honor de conocer a pioneros extraordinarios. En la selección de 1902, compartí con hombres como Charles Dickinson (mediocampista del Belgrano Athletic Club y la selección argentina) y Edward Morgan (delantero del Quilmes Rovers Athletic Club y la selección argentina). Pero si debo destacar a alguien, sería a aquellos que, como yo, entendían que el capitán no solo debía jugar, sino organizar. Los jugadores del Lomas de finales del siglo XIX tenían una disciplina que rara vez he vuelto a ver.

Periodista: Usted tuvo un rol muy activo en la prensa con la revista "River Plate Sport & Pastime". ¿Era esa su forma de educar al público?

J.O. Anderson: El público necesitaba entender las reglas. A través de la revista, buscábamos profesionalizar la mirada sobre el deporte. No bastaba con jugar; había que documentar, registrar los resultados y fomentar el "fair play". Fue una extensión de mi labor como administrador deportivo.

Periodista: Se le recuerda por ser el capitán en el primer partido internacional contra Uruguay en 1902. ¿Qué sintió al liderar ese equipo?

J.O. Anderson: Fue un honor inmenso. Ganamos 6-0 y tuve la suerte de marcar el quinto gol. Recuerdo que gané el sorteo y elegí jugar contra la pendiente de la cancha, que tenía un desnivel importante. Ver a miles de personas (se dice que hasta 8.000) gritando por sus colores fue la señal definitiva de que el deporte había echado raíces profundas en el Río de la Plata.

Periodista: Finalmente, ¿Cuál fue su actividad tras retirarse de la práctica activa en Argentina y regresar a Inglaterra?

J.O. Anderson: Nunca dejé el deporte. Al regresar a Inglaterra, me establecí en Reading y jugué cricket para el condado de Hertfordshire en el Minor Counties Championship hasta 1912. El deporte es una forma de vida; aunque dejé de correr tras una pelota de rugby o fútbol, seguí vinculado al verde del campo de cricket hasta que mis fuerzas me lo permitieron. Me reconforta saber que, al morir en 1932, el "sport" ya era la pasión de todos los jóvenes argentinos.

Epílogo: El fin de una era

James Oswald Anderson falleció en Reading, Inglaterra, en 1932. Se fue apenas un año después de que el fútbol argentino abrazara el profesionalismo, un proceso que él ayudó a cimentar desde el amateurismo más puro. Hoy, su nombre permanece en las actas fundacionales de la AFA y la UAR como el hombre que entendió que, para que un deporte crezca, necesita tanto de un capitán en la cancha como de un caballero en los escritorios.

MATERIAL CONSULTADO:

Periódico The Standard

Periódico Buenos Aires Herald

Semanario River Plate Sport & Pastime

Periódico La Nación

Revista Caras y Caretas

Rosa Freyre de Aldao. (18/01/2017). ¡Somos socias! CIHF. Recuperado de: http://cihf.com.ar/somos-socias/ (fecha de consulta: 01/11/2023)

Rubén Raúl Ayala. (14/03/2004). Flores Athletic Club. C.E.H.R. Recuperado de: http://www.geocities.ws/floresathletic/index-2.html (fecha de consulta: 08/11/2023)

Neil Dunham. (23/04/2023). La historia de Watford St. Mary's. Watfordgold. Recuperado de: https://www.watfordgold.org.uk/history/watford-st-marys/watford-st-marys-history (fecha de consulta: 03/11/2023)

Archivo del Watford Football Club. (s.f.). James Oswald Anderson. Watfordfcarchive. Recuperado de: https://www.watfordfcarchive.co.uk/player/james-anderson (fecha de consulta: 04/11/2023)

Bedford Modern School. (s.f.). History of the School. Bedmod. Recuperado de: https://www.bedmod.co.uk/about-us/history-of-the-school/ (fecha de consulta: 05/11/2023)

Por la pelota. (s.f.). James Oswald Anderson. Porlapelota. Recuperado de: https://www.porlapelota.com/jugadores/james-oswald-anderson/ (fecha de consulta: 06/11/2023)

RSSSF. (s.f.). Varias páginas. RSSSF. Recuperado de: https://www.rsssf.org/nersssf.html (fecha de consulta: 07/11/2023)

British Settlers in Argentina and Uruguay—studies in 19th and 20th century emigration. (s/f). Varias páginas. Argbrit. Recuperado de: http://www.argbrit.org/index.html (fecha de consulta: 08/11/2023)

Graham-Yool, A. ([1981]2007). La colonia olvidada. Buenos Aires, Argentina: Emecé Editores.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

jueves, 25 de diciembre de 2025

Análisis de una fotografía

Pioneros del Rugby en Argentina. Buenos Aires Football Club de 1891, posando en el Rosario A.C. antes de disputar con los locales el interclubes de Rugby más antiguo de la Argentina.
Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [25/12/2025]
 
De izquierda a derecha, (de pie): Robert William Anderson, Frederick Henry Jacobs, Frederick James Bennett, F.W.S. Tucker (umpire o juez de touch), Leslie Corry-Smith (primer presidente de la Union), G.S. Anderson, J.T. Leitch, F.E. Jones, N.N. (desconocido) y Maurice Frank Gilderdale. 

Sentados, al medio: C. Webster, F.W. Steed, Adam Archibald George Goodfellow (captain), A. Lace, N.N. (desconocido). 

En el suelo: J.L. Findley y Wilfred Russell Simpson Baikie (primer capitán, en 1886) 

Fecha: 28 de mayo de 1891

Fuente: The Standard newspaper. Autor: desconocido

En aquellos años jugaban nueve forwards: tres primeras líneas, cuatro segundas y dos alas, luego los dos medios, tres backs y un full-back.

Esta es una fotografía histórica excepcional. Se trata del equipo de Rugby del Buenos Aires Football Club (BAFC) que disputó el clásico interclubes frente a Rosario Athletic Club (RAC) el 8 de mayo de 1891, un momento fundamental para la historia del deporte argentino. Resultado, Rosario (0) vs Buenos Aires (1 try). Este encuentro es el clásico más antiguo del Rugby argentino que perdura hasta nuestros días.

La fotografía, fue tomada frente al pavilion de Rosario Athletic y retrata a pioneros del Rugby en Argentina.

Detalles de la indumentaria y el contexto

Para jugar Rugby, el uniforme característico del Buenos Aires Football Club se podía adquirir en la tradicionales tiendas de deporte de la época. La indumentaria consistía en:


Casaca: Camisas de color azul oscuro con las siglas "B.A.F.C." bordadas en blanco en el pecho.

Pantalones: Blancos, generalmente largos hasta la rodilla o ligeramente por debajo.

Balón: El jugador central (generalmente el capitán) sostiene una pelota de cuero con gajos, típica de finales del siglo XIX.

Botines: de cuero marrón, generalmente de la marca Cert. También se utilizaban botas de vestir con improvisados "tapones".

Profesiones y perfil social de los players

Muchos de los hombres que ves en la foto eran inmigrantes británicos, empleados de los ferrocarriles, brokers, bancarios o comerciantes, que fueron los pioneros en introducir las reglas del juego en el país. Varios de ellos habían cursado sus estudios secundarios en colegios muy prestigiosos de Gran Bretaña, como Eton, Rugby, Bedford, Fettes, Blair Lodge, Haileybury, Forest o Glenalmond donde habían aprendido las reglas del Rugby.

En el Buenos Aires de 1891, el Rugby no era una profesión, sino un pasatiempo de élite practicado casi exclusivamente por la comunidad británica. Las profesiones de estos hombres reflejaban el motor económico de la Argentina de finales del siglo XIX:

a) Empleados Ferroviarios: Muchos eran contadores, ingenieros o jefes de estación de las empresas británicas como el Ferrocarril del Sud o el Ferrocarril Oeste. El Rugby se expandió en Argentina siguiendo el trazado de las vías del tren.

b) Comerciantes y Brokers: Varios de los integrantes (como la familia Anderson o los Smith) trabajaban en la Bolsa de Comercio o como agentes de importación y exportación de lanas y granos.

c) Docentes: Algunos eran profesores de colegios británicos (como el St. Andrew’s o el Buenos Aires English High School), encargados de inculcar el "espíritu deportivo" y el fair play a los hijos de la élite.

d) Bancarios: Otros, como  Leslie Corry-Smith (fue el primer presidente de la Unión) o Adam Archibald George Goodfellow que ocupaban puestos administrativos en el London & River Plate Bank.

Tres curiosidades de esta foto

El Capitán: En las fotos de rugby de finales del siglo XIX, era tradición que el capitán posara en el centro de la fila del medio, a menudo sosteniendo la pelota (la cual, como notamos antes, es de cuero marrón cosido a mano). En el caso de esta foto, se trata de Adam Archibald George Goodfellow (1866 - 1913). Nacido en Edimburgo. Alcanzó el cargo de gerente en la sucursal de Buenos Aires del London & River Plate Bank.

La Sede (Rosario Athletic Club): El fondo de madera es del pavilion original del R.A.C., que se fundó el 27 de marzo de 1867. En su campo de juego practicaba Rugby, Football, Cricket y atletismo. Originalmente, el club estaba emplazado en la manzana que actualmente ocupa el Colegio Salesiano San José de Artes y Oficios.

El contexto de 1891

Internacional. Ese fue un año relevante Rugby argentino. Se jugó, lo que creo, fue el primer partido internacional, ello ocurrió el domingo 21 de junio de 1891 en el Cricket ground de Palermo. En algunos sectores el campo estaba bajo agua. Considerando lo pesado que estaba el campo de juego, de todas maneras, resultó un encuentro entretenido y de traslado veloz. John Matthews y W.P. Drabble fueron los jueces de touch y C.W. Cumming fue el referee del encuentro que finalizó con la victoria del Buenos Aires Football Club por 11 a 2 frente al Montevideo Cricket Club.

Clubes y equipos: En 1891 sólo se disputaban encuentros amistosos. Existía un programa de partidos que comenzaba a principios de abril hasta fines de agosto. Por lo general se disputaba un encuentro por semana.

Los equipos que actuaron ese año fueron: Belgrano F.C., Buenos Aires F.C., Rosario A.C., Lomas Academy A.C., Montevideo Cricket Club, Quilmes, Roldán y Hurlingham Club.

Campos de juego: La mayoría de los campos de deporte en donde se jugaba Rugby estaban alejados del centro de la ciudad y casi siempre los jugadores debían trasladarse con los medios de la época. Por lo general lo hacían con un medio de tracción a sangre hasta la estación de tren más cercana (Estación Central de Buenos Aires, para el Norte, o Constitución, para el Sur) y de ésta a Caballito, Lomas, Rosario, etc.

Sentido de pertenencia: La mayoría de los jugadores participaba en dos o más equipo de Rugby ya que algunos XV's se formaban por invitación. Era normal que jugadores de Quilmes o Lomas participaran en el Buenos Aires F.C.

Aquí analizamos a estos personajes de traje:

Es fascinante observar a los hombres de civil en la fila superior, ya que representaban la autoridad y la estructura social del deporte en el siglo XIX. En esa época, el Rugby no era solo un juego, sino un evento social de gran prestigio.

1. Los Sombreros "Bombín" (Bowler Hats)

Dos hombres visten el clásico sombrero bombín. En 1891, este sombrero era el estándar de la clase media-alta y los profesionales. Mientras que los jugadores representaban la acción, estos hombres representaban la institución.

A la izquierda: El hombre sostiene un bastón parece tener una actitud de supervisión. Es el  juez de touch, Mr. F.W.S. Tucker. Su postura erguida y el traje oscuro impecable denotan una autoridad. Al igual que se acostumbra ahora en algunos partidos, cada equipo aporta su juez de touch.

A la derecha: El hombre de traje claro y bombín tiene una carpeta o papeles en la mano. Es muy probable que fuera el Secretario Honorario o el encargado de llevar las actas y registros del partido.

2. El Bastón: Símbolo de Mando

El bastón que sostiene el hombre de la izquierda no es solo para caminar; en la cultura victoriana y eduardiana, el bastón era un accesorio de moda que indicaba que el portador era un caballero (gentleman). En el contexto de un club fundado por británicos, esto subrayaba el carácter "amateur" y distinguido del deporte.

3. La Figura en el Centro (Fila de atrás)

Si bien en esta imagen no aparece, el referee del encuentro solía posar de pie justo en el centro de la última fila, vestía de traje oscuro con moño (corbata de lazo). A diferencia de los jugadores que están en ropa de deporte.

Un detalle curioso: El vello facial

Fíjate que algunos hombres (jugadores o dirigentes) lucen bigotes prominentes. En 1891, el vello facial era una marca de masculinidad y madurez. El estilo de bigote "manillar" (largo y hacia arriba) era el grito de la moda en ese momento.

En conjunto, la imagen nos muestra la transición perfecta: la fuerza y el barro representados por los jugadores con sus zapatos de cuero marrón, protegidos y organizados por la elegancia y el orden de los hombres de traje.

El Tercer Tiempo

Tercer Tiempo con té y scons, la presencia femenina y, al fondo, el pavilion.
Imagen generada por IA con Google Gemini, [25/12/2025] 

El tercer tiempo nació en las escuelas privadas inglesas del siglo XIX (como la Rugby School) bajo la idea de que los "caballeros" debían demostrar cortesía tras la batalla física.

Sus pilares fundamentales eran:

Hospitalidad Británica: Los locales tenían el deber de alimentar y agasajar a los visitantes que viajaban largas distancias.

Espíritu Amateur: Al no ser profesionales, el incentivo del juego era la vida social y la amistad, no el dinero.

Función Moral: Sirve para eliminar rencores, bajar la adrenalina del contacto físico y honrar al árbitro como invitado de honor.

En definitiva, es el ritual que transforma al enemigo del campo en un compañero de deporte, manteniendo la esencia del rugby más allá del resultado y siempre acompañados de la presencia femenina.

Como anécdota, cabe recordar que luego del encuentro entre Rosario Athletic y el equipo de Buenos Aires F.C. del 28 de mayo de 1891 fueron juntos a cenar a la Central Station antes de retornar a la Capital por la nueva ruta vía Pergamino.

La puntuación entre 1890 y 1892

El rugby ha modificado varias veces la puntuación de sus goles. En 1890-1891, el try valía 1 punto, la conversión y el penal 2, y el drop-gol y conversión tras un mark 3.

Un año después, subieron los valores: el try valía 2, la conversión 3, el penal y el drop-gol 3 y 4 respectivamente, y la conversión tras un mark 4.

Un dato curioso: ¿Football o Rugby?

Como notarás en el nombre, el Buenos Aires Football Club (fundado en 1867) es en realidad el antecesor directo del actual BAC&RC (Buenos Aires Cricket & Rugby Club). En esa época, la palabra "Football" se usaba tanto para el reglamento de la Asociación (fútbol actual) como para el de Rugby.

Muchos de los hombres que ves en la foto jugaban ambos deportes indistintamente según la temporada, lo que explica por qué varios de ellos terminaron siendo fundadores de la Unión de Rugby años más tarde.

Fuentes:

Imágenes generadas por IA con Google Gemini

BAC&RC (Buenos Aires Cricket & Rugby Club)

Diario La Nación

Diario La Prensa

River Plate Sport & Pastime

Diario The Buenos Aires Herald

Diario The Standard

Revista Caras y Caretas

1899-1999 100 años. Unión Argentina de Rugby

Libros, documentos históricos, revistas, sitios web de todo el mundo, mi archivo personal, etc.


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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)

domingo, 10 de agosto de 2025

Sucu. Rugby y una esquina de barrio

Fuente: revista MUNDO DEPORTIVO de 1951. Dos calles porteñas dieron origen al Sucu Rugby Club. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [25/12/2025]

Entre las calles Sucre y Cuba, en el corazón de Belgrano, un grupo de amigos transformó su pasión en legado. Así nació el Sucu Rugby Club: el equipo de una esquina de barrio.

Los fundadores, amigos y compañeros de estudios, encontraron en el rugby una forma de unir su amistad. Buscaban más que jugar: entrenar juntos, compartir alegrías y apoyarse en las derrotas. El nombre: tomaba las primeras sílabas de la esquina de Sucre y Cuba conocido punto de reunión del barrio de Belgrano.

La casa del Ángel en la esquina de Sucre y Cuba (1883, demolida en 1977). La esquina de Sucu.  Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [08/01/2026]

La calle los había reunido en una esquina de tradición caballeresca, frente a la quinta del ingeniero Carlos Delcasse, famosa por sus lances de honor y su nombre: “La casa del Ángel”, mansión que ocupaba la esquina que diera el nombre a la juvenil institución. El reconocido profesional fue elegido presidente honorario.

El espíritu deportivo del Sucu se forjó en una era donde el rugby era un juego de caballeros, una escuela de vida. Los fundadores: Germán Kulberg (socio Nº 1, jugaba en la Tercera de Olivos), Carlos Noceti (joven médico, jugaba en la Tercera de Obras Sanitarias) y Pedro Massalin (procedente de la Cuarta del San Isidro Club).

El club se fundó el 25 de julio de 1942 y en menos de un mes armaron un equipo que el 17 de agosto del mismo año inició una serie de partidos amistosos comenzando con una auspiciosa victoria 46 a 06 frente a un combinado de San Fernando.

Para ellos, el rugby no era solo una competencia, sino una oportunidad para aprender a levantarse después de cada caída, a trabajar en equipo y a honrar la camiseta.

No había dinero, no había uniformes, no había cancha ni vestuarios. Apenas tenían un balón que parecía haber sobrevivido mil batallas, y las ganas de correr, de sentir la tierra bajo los pies y el viento en la cara. El Sucu se hizo conocer de boca en boca invitando a quien quisiera unirse. Vinieron pocos al principio y se juntaban en la esquina misma, la intersección de esas dos calles que parecían unirse solo para ser el punto de partida de algo más grande.

Hubo que elegir los colores del club. Alguien encontró disponibles en un negocio un conjunto de camisetas “bordeau” con lo que se resolvió el problema de la divisa.

Comienza a rodar la pelota

Durante el resto de 1942, Sucu debió jugar partidos amistosos, pero al año siguiente fue admitido en la Federación Argentina Católica de Rugby (del padre Labourie, sacerdote del Colegio San José) participó con un equipo en Segunda división finalizando detrás del campeón, Municipalidad.

En 1944, en su segunda temporada en la “Católica” presentó dos equipos de los cuales, el más fuerte, se adjudicó la Copa Competencia al imponerse en la final a Y.P.F. por 5 a 3.

Al año siguiente ratificó dos equipos en mayores y uno en Cuarta. Alquilaron dos hectáreas en El Palomar, predio que mantuvieron hasta 1949. El club creció. No mucho, pero lo suficiente como para hacerse un nombre en el barrio encontrando su lugar en el pequeño universo del rugby local. En la Federación participó hasta 1950 habiendo obtenido los campeonatos de Cuarta de 1946, 1947 y 1948.

En 1947 se afilió a la Unión de Rugby del Río de la Plata y concretó una gira a Tucumán donde empató 3 a 3 con Tucumán Rugby Club y perdió 6 a 5 contra el seleccionado provincial.

En 1949 participó en el campeonato de Tercera División “C” finalizando sexto como lo muestra la tabla de posiciones editada por la Unión


En 1949, también, no pudieron renovar el alquiler del predio de El Palomar y eso desalentó a los socios, motivo por el cual en la temporada de 1950 sólo anotaron un equipo en la Federación y otro en la Unión. En esta última finalizaron en el 5º puesto de la Tercera D. En 1951 no tengo registro y en 1952 finalizó último en la Tercera E.

Finalmente, según la Memoria de la UAR de 1956, en la sección Desafiliaciones puede leerse: Por no haber cumplido con las disposiciones estatutarias respectivas, se dispuso a desafiliar a Duques Rugby Club y Sucu Rugby Club
 
Más allá de los resultados, lo fundamental fue el espíritu del grupo que fundó algo tan especial en la esquina de Sucre y Cuba, creando un espacio donde todos podían ser auténticos y compartir amistad. Hoy, la antigua casona ya no existe y una construcción ocupa el lugar, pero el recuerdo del Sucu Rugby Club sigue vivo.

Fuentes:

Revista MUNDO DEPORTIVO de 1951

Memorias de la U.A.R.

Libros, documentos históricos, revistas, sitios web de todo el mundo, mi archivo personal, etc.

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Investigó: Rubén Ayala (director del Centro de Estudios en Historia del Rugby)