miércoles, 2 de septiembre de 2026

Cambalache y el botiquín de la gloria

Hay hombres que se quedan a vivir al costado de una cancha de rugby porque no tienen adónde ir cuando la juventud se les termina. Cambalache era uno de ellos. Vestía siempre un camperón gastado del club, con el cierre trabado a la altura del pecho, y un gorro de lana azul que le tapaba las orejas. En la mano derecha arrastraba un viejo botiquín, cuyos herrajes chirriaban con cada paso que daba.

Nadie recordaba su nombre real. En el vestuario circulaba la leyenda —alimentada por él mismo en noches de asado y vino barato— de que había sido medio scrum titular en la época dorada de Banco, allá por 1986, tirando pases colgados para Hugo. Nadie en el club se molestaba en verificar los archivos ni en desmentirlo. La juventud es piadosa por desinterés: a los muchachos de veinte años les daba lo mismo que el viejo hubiera sido internacional o un simple juntapelotas, siempre que estuviera allí para alcanzar el agua o pasar la cinta adhesiva sobre los tobillos lesionados.

Sin embargo, había algo que los muchachos respetaban de él. Cambalache sabía el nombre de todos. No sólo de los titulares: también de los juveniles que apenas empezaban a entrenar. Sabía quién tenía un tobillo flojo, quién se olvidaba siempre de ponerse la cinta y quién necesitaba que le alcanzaran el agua antes de entrar a la cancha. Cuando alguno se acercaba al banco, el viejo levantaba apenas la cabeza y preguntaba:

—¿Cómo anda esa rodilla, Santi?

Y el pibe sonreía, como si aquella pregunta fuera suficiente para sentirse parte del equipo.

El botiquín era otra cosa. Cambalache lo limpiaba con una paciencia que nadie le había visto para ninguna otra tarea. Una vez, un juvenil quiso tirarlo porque estaba oxidado. El viejo se lo arrancó de las manos sin levantar la voz.

—Todavía sirve.

Después pasó un trapo por la chapa y volvió a guardarlo debajo del banco, como quien devuelve una fotografía a un cajón.

Esa tarde de sábado el cielo de Buenos Aires se descolgaba en una llovizna fría. La cancha principal se había transformado en un lodazal donde los tapones de aluminio cavaban trincheras. Se jugaba un partido áspero, de ésos en los que el barro se mete entre los dientes y cada tackle suena como un madero partiéndose al medio.

A los treinta minutos del segundo tiempo, Juan, a quien todos llamaban la Morsa por su cuello ancho y sus incisivos prominentes, quedó atrapado en el fondo de un ruck. Un taponazo a ciegas le impactó de lleno en el rostro. La Morsa se incorporó tambaleándose, escupiendo un coágulo denso y buscando con la lengua los pedazos de encía destrozados. Caminó hacia la línea de touch, ensangrentado hasta la camiseta.

—Camba… —masculló la Morsa con la voz ahogada por la sangre—. Me hicieron pedazos la boca.

Cambalache no se inmutó. La vejez le había otorgado una lentitud ritual que algunos confundían con sabiduría médica. Se levantó del banco, apoyó el botiquín sobre el pasto mojado y levantó la tapa con un chasquido metálico. Entre restos de gasas grises, frascos desprovistos de etiqueta y tubos de linimento secos por el tiempo, extrajo una botella de vidrio oscuro, pesada y sin marca.

—Enjuagate sin tragar —dijo con una voz raspada por el tabaco—. Es un desinfectante de la vieja escuela. De los que usábamos en el ochenta y seis cuando nos rompían la cara en serio.

La Morsa, enceguecido por el dolor y el mareo, no sospechó. Inclinó la cabeza hacia atrás y se metió un buche generoso del líquido transparente.

Durante un segundo entero, el mundo pareció detenerse. Después, el alcohol entró en la carne viva, en las encías abiertas y en los cortes sangrantes del labio superior.

La Morsa no gritó de inmediato. Su cuerpo entero se agarrotó en una convulsión seca. Los ojos se le inyectaron en sangre y el aire se le quedó atrancado en la garganta como un pedazo de vidrio. En el acto, arrojó el líquido con un bramido que ahogó el silbato del árbitro. Escupió una mezcla de alcohol y sangre sobre los botines del viejo y se llevó las dos manos a la cara, temblando de pies a cabeza mientras se arrodillaba en el barro.

—¡HIJO DE PUTA, CAMBA! —rugió la Morsa, ahogándose en su propia saliva—. ¡¿QUÉ MIERDA ME DISTE?! ¡ME QUEMA! ¡ME ESTÁ MATANDO!

Cambalache contempló con parsimonia la botella entre sus dedos mugrientos. Le pasó el pulgar por el pico y la miró al trasluz grisáceo de la tarde.

—Alcohol —dijo secamente—. Desinfecta. 

—¡Me dijiste que era un tratamiento de tu época! —gritó la Morsa, levantándose como una bestia herida, con el rostro deformado por la rabia y el dolor ardiente—.

—¡MENTIROSO! ¡Vos nunca jugaste en Banco! Estuviste siempre acá, vegetando en este club de mierda, contándole mentiras a los pibes para sentirte alguien.

El insulto quedó flotando sobre el pasto como una mancha grasa. Un par de suplentes entornaron los ojos y bajaron la cabeza; "Kureta", el médico del plantel, acortó el paso, incómodo, apoyando el maletín moderno sobre el barro y atendió a la Morsa.

Cambalache sostuvo la botella unos segundos más. No hubo indignación ni intento de defensa. Simplemente, la postura erguida que había sostenido durante décadas se le volvió peso real sobre los hombros.

Volvió a calzar el frasco de alcohol en su encastre de lata dentro del botiquín, despacio, con cuidado de no derramar una gota. Bajó la tapa de chapa. El pestillo metálico encajó con un chasquido seco que cortó el murmullo de la llovizna.

Se ajustó el gorro de lana hasta las cejas y tomó la manija de cuero gastado. Miró a la Morsa una sola vez, sin la altanería del mito ni explicaciones tardías: una mirada opaca, plana, de quien ya no tiene nada que sostener.

Sin decir una sola palabra, se dio media vuelta y echó a caminar por el borde de la cancha. El camperón trabado a la altura del pecho, la marcha cansada y el botiquín pesado chirriando a cada paso, mientras a sus espaldas el árbitro pitaba la reanudación y el partido volvía a rodar en el lodazal.

 

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Nota: este cuento está inspirado en una vieja anécdota que corría en el club. Todos los personajes e instituciones son ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

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lunes, 31 de agosto de 2026

Asociación Atlética de la Facultad de Medicina

Del aula al campo de juego: estudiantes de Medicina y rugby en Buenos Aires, 1905-c.1911

Asociación Atlética de la Facultad de Medicina

Introducción

La Asociación Atlética de la Facultad de Medicina (AAFM) de Buenos Aires constituye una experiencia particularmente significativa para comprender la expansión del rugby universitario durante las primeras décadas del siglo XX. Su trayectoria, documentada desde 1906, permite aproximarse a un momento en que este deporte, inicialmente vinculado en Buenos Aires a clubes relacionados con la comunidad británica y angloargentina, comenzó a incorporarse a nuevos espacios de sociabilidad.

Más que reconstruir exclusivamente los resultados obtenidos por el equipo, este artículo propone analizar la experiencia de la Asociación Atlética de Medicina como parte de un proceso más amplio de transformación del rugby porteño. Para ello se consideran su participación en las competiciones universitarias y de la River Plate Rugby Union, la trayectoria de algunos de sus jugadores y dirigentes y su relación con el desarrollo de una cultura deportiva universitaria.

La hipótesis central de este trabajo es que la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina representó uno de los espacios en los que el rugby comenzó a ser apropiado por estudiantes universitarios argentinos y a integrarse en la cultura física y asociativa de la Universidad de Buenos Aires. Su trayectoria no se limitó, por tanto, a la participación competitiva: algunos de sus integrantes intervinieron también en el proceso de institucionalización del rugby porteño. El subcampeonato de Primera División alcanzado en 1908 constituye, desde esta perspectiva, un indicador de la creciente presencia universitaria y criolla en un deporte hasta entonces fuertemente asociado con instituciones de origen británico. La posterior desaparición de la asociación, cuya explicación no puede atribuirse actualmente a una única causa, debe analizarse como parte de las transformaciones institucionales y sociales del rugby universitario de esos años.

A partir de esta perspectiva, la historia de Medicina permite observar no solamente cómo se jugaba al rugby, sino también quiénes comenzaron a jugarlo, en qué espacios sociales se practicaba y qué papel desempeñó este deporte en la construcción de nuevas formas de sociabilidad universitaria.

Origen, Desarrollo y Disolución del Rugby en la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina (1905-c1911)

Contexto Histórico y Orígenes de la Práctica de la Pelota Ovalada

Durante las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del XX, el rugby organizado en Buenos Aires estuvo estrechamente vinculado a clubes surgidos de la comunidad británica (Buenos Aires Football Club, Flores Athletic Club, Lomas Athletic Club y Belgrano Athletic Club) [1]. Durante las primeras décadas del siglo XX comenzaron a incorporarse nuevos espacios de sociabilidad deportiva, entre ellos las asociaciones universitarias.

Durante las primeras décadas del siglo XX, algunos jóvenes argentinos vinculados a instituciones universitarias comenzaron a incorporar el rugby a sus prácticas deportivas y espacios de sociabilidad.

La Asociación Atlética de la Facultad de Medicina (AAFM) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) formó parte del creciente movimiento de organización deportiva universitaria de comienzos del siglo XX. En 1906 participó en distintas disciplinas del Torneo Universitario, entre ellas el rugby [2, 14].

Inicialmente, la AAFM cobró notoriedad en el ámbito del fútbol, disciplina en la que disputó encuentros históricos contra clubes de reciente fundación como River Plate en 1905, contando en sus filas con figuras de la talla de Bernardo Houssay, futuro Premio Nobel de Medicina [2, 3]. El deseo de emular las exigencias físicas e institucionales del rugby británico motivó a los estudiantes de la casa de altos estudios a organizar formalmente una sección de rugby hacia el año 1906, integrando la destreza intelectual de la disciplina médica con el vigor físico de la práctica atlética.
En football, los cruces con River Plate en 1905

En 1905, por el Torneo de Tercera División de la Argentine Football Association, el equipo de la AAFM enfrentó dos veces al Club Atlético River Plate en la cancha de la Dársena Sur, donde River actuaba como local [15, 16].

El 30 de abril, la AAFM venció como visitante a River Plate por 3 a 2 en la vieja cancha de la Dársena Sur. Aquel encuentro tuvo una relevancia especial: es considerado el primer partido oficial disputado por el actual Club Atlético River Plate en la competición organizada por la Argentine Football Association.

AAFM: A. Villa; B. A. Mariotti, E. Duvini; M. Espina, Tomás González, Roque Coulín; Julio González Lelong, N. Tagliavache, T. Martini, J. Bellido, P. Esperoni.  

Goles: Julio González Lelong (2) y un gol en contra a favor de la AAFM. No hay registro de los autores de los goles de River. Árbitro: A. Ratto.

El segundo encuentro entre la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina y River Plate se disputó el 4 de junio en la Dársena Sur y también finalizó 3 a 2 a favor de los “médicos”. En esa ocasión, River cedió la localía porque la AAFM no contaba con estadio propio. El partido tuvo un valor histórico adicional por la participación de Bernardo Houssay, quien años más tarde desarrollaría una brillante carrera médica y recibiría el Premio Nobel de Medicina.

Leopoldo Bard, fundador y primer presidente de River Plate (entonces estudiante de medicina y practicante en el Hospital Muñiz), evocó años después en La Historia de River (1958): «Era un equipo poderoso y yo tenía que cuidar a Houssay, que era velocísimo».

AAFM: A. Villa (o Vila), B. A. Mariotti (o Nariotti), Fumassoli, E. Duvini, Tomás González, Roque Coulín, Bernáldez, Bernardo Alberto Houssay, T. Martini, J. Bellido y Demarinis.

Goles: Bernardo Houssay (2) y T. Martini por la AAFM y Tomás González (en contra) y otro de autor no registrado. 

1906 y el campeonato de Segunda División en rugby

Dado que el número de jugadores crecía año tras año y ya comenzaban a diferenciarse los niveles de juego, en 1906 se resolvió crear el Campeonato de Segunda División en el que debutan Facultad de Medicina, Columbian Rugby Club y la Facultad de Derecho que contaba en sus filas a Donovan y Juan Fitz Simon. Las fuentes históricas consultadas reconocen a la AAFM como campeona de esa categoría. [19].

El equipo de rugby formado por estudiantes de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, integrado por Pedro Elizalde (1), Roque Coulín (2), Frank Soler (3), Pedro Groppo (4), Quesada, Pacheco, A. Costa, J.J. Vollenweider, Armando Ginocchio, Eduardo Shaw, Maers, Ahumada y M. Furchini se adjudicó el campeonato de Segunda División en el año 1906

La investigación de Pablo Von Stecher [18] es particularmente importante porque demuestra que la AAFM ya estaba organizada en 1906 y participaba en la Temporada Sportiva y en el Torneo Universitario, que incluía rugby. Además, la propia Revista del Círculo Médico Argentino comentaba críticamente la escasa participación estudiantil y valoraba la práctica del rugby.

1907, AAFM es de Primera

Clubes participantes en 1907, diez a saber: Belgrano A.C., B.A.F.C., Lomas A.C., Rosario A.C., Facultad de Ingeniería (retirado durante la competencia), Asociación Atlética de Medicina, Columbian Rugby Club, Facultad de Derecho, Estudiantes (Jr.) Athletic Club, Club Atlético San Isidro.

En el mes de julio se desata una crisis en el team de Primera de Facultad de Ingeniería que finalizará con el retiro del equipo, el cual ya no volvería a presentarse más en el campeonato. Los universitarios sólo quedarán representados por Medicina tanto en Primera como en Segunda.

En Primera la AAFM finaliza sexto de siete con cuatro puntos, debajo de Columbian R.C. (5) y delante del CASI (1). Según las actas de la River Plate Rugby Union, el Campeonato de Segunda se suspendió dado que solo participarían Columbian R.C., Ingeniería y la A.A. de Medicina y se le otorgó la copa al último ganador, A.A. de Medicina.


El Cénit Competitivo de 1908 y la Final de Primera División

El 7 de abril de 1908, por iniciativa de Próspero Alemandri (Gimnasia y Esgrima) y Bernardo Houssay (AAFM) se resuelve en asamblea que las actas de la Unión se comiencen a escribir en castellano, además se eligió nuevo nombre de la institución al de “The River Plate Rugby Union” [17]. Houssay no solamente jugaba rugby. Participaba en la transformación lingüística y administrativa de la organización.

El episodio constituye un indicio significativo de la creciente presencia de jugadores y dirigentes argentinos dentro de la estructura institucional del rugby.

La incorporación de jugadores de notable nivel competitivo permitió a la AAFM convertirse en uno de los principales contendientes del campeonato de Primera División y alcanzar la final de 1908. 

Entre las figuras más destacadas de aquel plantel se encontraban el futuro cirujano y político Pedro Groppo y Manuel Fresco, este último había actuado en Columbian R.C. y también tuvo participación en el CASI, integró en 1908 el equipo de Medicina y ocupó la posición de full back [4, 5].

Campaña de 1908 y subcampeonato

La escuadra universitaria protagonizó en 1908 una campaña memorable dado que, por haber ocupado la segunda posición en la tabla, la llevó primero a disputar la semifinal del campeonato de Primera División frente a Rosario Athletic y luego a alcanzar la final contra el poderoso Buenos Aires F.C. [4].

La Tabla de Posiciones finales según James McGough [20]:


Semifinal

La modalidad era la siguiente: el segundo clasificado, AAFM, debía enfrentarse al Rosario Athletic Club en una serie de dos partidos. El primer encuentro se jugó en el Club de Gimnasia y Esgrima y terminó empatado 6 a 6. El desempate se disputó en Rosario y, para sorpresa de los locales, la AAFM ganó 7 a 3 y, con ese resultado, obtuvo su lugar en la final.

Bajo la dirección del referee, Franck de Courcy Maitland Heriot los equipos se alistaron para jugar el desempate de la siguiente manera:

AAFM (7):  Manuel Fresco, Armando Ginocchio, Eduardo Shaw, Pedro Elizalde y A.P. Costa; Pedro Groppo y Julio González Lelong; Roque F. Coulin, Juan A. Buzzo y A. Clérice; R. Revilla y E. Adalid; F.S. Soler; J.J. Vollenweider y A. Bouchon. Linesman: Sr. R. Maers.

C.A. del Rosario (3):  A. Rosewell, J. Mernegan, Henry F. Talbot, D. Haig y T. Duke; W. Bidger y A. Hartland; A. Mac Donall, A. Park y J. Anderson; A.O. Le Bas y A.M. Barnes; R. Roberts, A. Kreel y E.F. Sylvester.

Nota: Los tantos fueron: en el primer tiempo try de Roberts (C.A.R.); drop de Armando Ginocchio (AAFM) y en el segundo, try de Elizalde (AAFM)

La final de 1908 enfrentó dos modelos de sociabilidad deportiva que ya convivían en el rugby porteño: el histórico Buenos Aires Football Club y un equipo universitario integrado por estudiantes de Medicina.

En aquella final, la mayor experiencia del conjunto británico terminó imponiéndose sobre el ímpetu de los estudiantes.

La final de Primera fue el 30 de agosto y contó con la presencia del presidente de la Nación y de las autoridades de varias asociaciones atléticas. Se jugó en la cancha de Gimnasia y Esgrima. El encuentro, marcado por la dureza física y el rigor táctico, concluyó con una derrota de la Facultad de Medicina por 3 a 16 [4]. El referee del encuentro fue Mr. T. Duncan y los equipos así formaron:

Buenos Aires F.C. (16): S. Dodds, Alberto Lagos, Oswald St’John Gebbie (c), Franck de Courcy Maitland Heriot y F.H. Maitland; E. Tebbutt y C.T. Mold; R. Blagden, D. Mackay y F.J. Knight; Adkin Sawyer y Wenceslao Paunero, C.D. Drew, A. Sullivan y Eduardo Lagos.

AAFM (3):  Manuel Fresco, A.P. Costa, Armando Ginocchio, Eduardo Shaw y Pedro Elizalde (c); Pedro Groppo y J.C. Lamon; Roque F. Coulin, M. Furchini y R. Maers; R. Revilla y Juan A. Buzzo; A. Clérice, J.J. Vollenweider y F.S. Soler.

Buenos Aires Football Club conquistó nuevamente el campeonato de Primera División. El resultado confirmó la capacidad competitiva alcanzada por Medicina, aunque el título permaneció en manos de uno de los clubes históricos del rugby porteño.

El subcampeonato significó uno de los indicios más claros de que los planteles criollos y universitarios ya estaban en condiciones de disputar la hegemonía del rugby a los clubes fundadores de origen británico.

Proyección Institucional e Internacional (1909-1910)

La influencia de la Facultad de Medicina y de sus principales referentes trascendió las fronteras de los terrenos de juego oficiales, contribuyendo de manera directa a la estructuración organizativa del rugby argentino de la época. Tras el retiro parcial de la alta competencia de algunas de sus figuras hacia fines de 1909 [5], estos deportistas volcaron su experiencia en la gestión y la administración institucional del juego.

En 1909, Pedro Groppo asumió un rol protagónico fuera de la cancha al convertirse en uno de los cofundadores de la Unión de Referees, entidad clave para la profesionalización del arbitraje en el Río de la Plata [4]. Paralelamente, ejerció la presidencia de la subcomisión de Canchas y Colores, encargada de regular y unificar los uniformes y campos de juego de los clubes afiliados [4].

El reconocimiento a la calidad del rugby practicado por los estudiantes de medicina alcanzó su consagración internacional en 1910, con motivo de la histórica visita del Combinado Británico (British Combined) a la Argentina [4]. Pedro Groppo, Eduardo Shaw, Manuel Fresco, Roque Coulín y M. Fuschini fueron seleccionados para integrar el equipo de Aficionados Argentinos que se enfrentó a los visitantes [4]. Aunque el conjunto local sufrió una abultada derrota por 41 a 10 frente al XV británico capitaneado por el legendario full back John E. Raphael. El partido quedó inmortalizado en la historia institucional debido a que Groppo fue el autor de uno de los tries del representativo nacional [4].

(1) Reemplazado por Arnoldo Pencliff Watson Hutton (Belgrano Athletic). Final:  Combinado Británico: 41; Aficionados Argentinos: 10

Análisis Reconstructivo de la Identidad Cromática del Uniforme

Las fuentes iconográficas disponibles permiten reconstruir parcialmente la evolución de la indumentaria de Medicina. La identificación precisa de sus colores y sus modificaciones requiere, sin embargo, confrontar las fotografías conservadas con referencias contemporáneas de prensa y documentación institucional:

Camiseta: Inicialmente era blanca con una franja horizontal granate (foto de 1906). Después, cambió a color rojo liso [6].

Pantalón: Blanco [7, 8]. La elección del pantalón blanco aportaba un contraste clásico de gran pulcritud y elegancia, emulando la estética de los uniformes de los clubes de origen británico [8].

Medias: Negras con detalles o vivos rojos en el borde superior, consolidando un diseño sobrio y de alta visibilidad en el campo de juego.


La trascendencia histórica de estos colores se puso de manifiesto en 1916 [6]. Tras haber cerrado su sección de rugby en 1908 debido a problemas organizativos, el Club Atlético de San Isidro (CASI) resolvió reabrir dicha sección para disputar encuentros amistosos y oficiales [6]. Al carecer de un diseño propio en ese momento de transición, la comisión directiva del CASI decidió adoptar la camiseta roja de la Facultad de Medicina como un homenaje explícito al extinto y respetado equipo universitario [6]. En 1916 y 1917 el CASI utilizó una camiseta roja asociada posteriormente por las fuentes históricas del club con los colores de la Facultad de Medicina. En 1918 adoptó definitivamente las franjas horizontales negras y blancas, inspiradas en el uniforme de los Barbarians. [6, 9].

Factores Determinantes de la Disolución de la Sección (c. 1911)

La progresiva desaparición de la Asociación Atlética de Medicina como equipo competitivo parece haber estado relacionada con la condición esencialmente estudiantil de su plantel y con la renovación constante de sus integrantes. Sin embargo, las fuentes consultadas hasta el momento no permiten atribuir el cese a una única causa. La graduación de varios de sus principales jugadores, sus posteriores compromisos profesionales y la reorganización del rugby universitario constituyen hipótesis que deberán contrastarse con las actas y registros de competición de los años 1909-1912 [4, 6].

Los estudiantes debían compatibilizar la práctica de un deporte de alto impacto y exigencia física con un plan de estudios extenso, que demandaba largas jornadas de cátedra teórica y prácticas hospitalarias de carácter obligatorio en instituciones de la sanidad pública como el Hospital Tornú o el Hospital Fiorito [4, 10].

Asimismo, la falta de un campo de juego propio y permanente fue un factor crítico para el sostenimiento de cualquier club en el tiempo. Sin una infraestructura física que funcionara como sede social y deportiva estable, y ante la imposibilidad de reclutar un número suficiente de estudiantes dispuestos a relegar sus responsabilidades académicas por el rigor del rugby competitivo, el equipo de la AAFM cesó definitivamente sus actividades oficiales hacia 1911 [4, 6].
El legado universitario: de Medicina a CUBA

Tras la disolución del XV de Facultad de Ingeniería y, aunque la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina tuvo una existencia efímera en la competencia oficial de la pelota ovalada, su desaparición no significó el fin del ideal del deportista universitario. La experiencia deportiva y asociativa de los estudiantes de Medicina formó parte del ambiente universitario del que surgiría, en 1918, el Club Universitario de Buenos Aires (CUBA). Sin embargo, la fundación de CUBA fue el resultado de la convergencia de distintos grupos estudiantiles y no puede explicarse exclusivamente como una continuidad institucional de la Asociación Atlética de Medicina.

La iniciativa para la creación de CUBA provino de los claustros de la propia Facultad de Medicina, impulsada por estudiantes que buscaban revivir la experiencia de la AAFM en una escala multidisciplinaria y abarcativa para toda la comunidad universitaria [12]. El estatuto de CUBA reflejó este legado al establecer como condición ineludible (sine qua non) que sus asociados debían ser estudiantes universitarios regulares o profesionales graduados, una regla de admisión que perdura en la actualidad y que preserva el espíritu amateur de los pioneros de 1906 [12].

La relación familiar con Bernardo Houssay también permite seguir la continuidad de determinadas trayectorias universitarias y deportivas a lo largo del siglo XX. Su sobrino Leopoldo Luis Rafael Houssay fue uno de los fundadores de Olivos Rugby Club en 1927 y posteriormente presidió la UAR entre 1960 y 1964. Su actuación pertenece a otra etapa de la historia del rugby argentino y debe entenderse como parte de una tradición deportiva que atravesó varias generaciones.

La experiencia de la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina constituye un episodio significativo dentro de la transformación del rugby argentino durante las primeras décadas del siglo XX. Su importancia no reside únicamente en el subcampeonato alcanzado en 1908, sino también en haber reunido, en un mismo espacio deportivo, a estudiantes que posteriormente ocuparían lugares destacados en la medicina, la política y la dirigencia deportiva argentina. Su historia permite observar cómo el rugby comenzó a trascender los espacios sociales en los que había nacido y a integrarse progresivamente en nuevas formas de sociabilidad universitaria.


FUENTES

1] BA Football Club - Buenos Aires - bacrc, https://www.bacrc.com/historia2.html

2] Tres curiosidades de Bernardo Houssay, premio Nobel de Medicina - MDZ Online, https://www.mdzol.com/sociedad/2023/4/17/tres-curiosidades-de-bernardo-houssay-premio-nobel-de-medicina-330590.html

3] River, a 115 años de su primer partido oficial: en la Boca, entre estudiantes de medicina y un futuro premio Nobel - La Nación, https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/river-115-anos-su-primer-partido-oficial-nid2359682/

4] Lecturas: Educación Física y Deportes, Revista Digital, https://www.efdeportes.com/efd23b/rugby1.htm

5] El primer team criollo de rugby: Centro de Estudiantes de Ingeniería. - EFDeportes, https://www.efdeportes.com/efd23b/rugby.htm

6] Club Atlético San Isidro - Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Club_Atl%C3%A9tico_San_Isidro

7] Urgencias | Hospital Universitario de La Princesa - Comunidad de Madrid |, https://www.comunidad.madrid/hospital/laprincesa/profesionales/servicios-centrales/urgencias

8] Código de vestimenta para doctores en diferentes países : r/medicine - Reddit, https://www.reddit.com/r/medicine/comments/8m9zys/dresscode_for_doctors_in_different_countries/?tl=es-419

9] La camiseta que usará el CASI en el Clásico - Revista Tocata La Previa, https://revistatocata.com/urba/urba-top-12/la-camiseta-que-usara-el-casi-en-el-clasico/

10] Revista 1 - 2022 - Asociación Médica Argentina, https://www.ama-med.org.ar/revista/vermas_revista/62

11] Club Universitario de Buenos Aires (rugby) - Wikipedia, la enciclopedia libre, https://es.wikipedia.org/wiki/Club_Universitario_de_Buenos_Aires_(rugby)

12] Las Estadísticas de Rugby del BAC desde 1952, http://belgrano-rugby.blogspot.com/

13] Prensa porteña: The Standard, Buenos Aires Herald, La Nación, La Prensa, The Standard (varios ejemplares)

14] Revista del Círculo Médico Argentino, 1906, vol. 56, especialmente pp. 431-433

15] https://estadisticasderiverplate.blogspot.com/1970/01/facultad-de-medicina-3-river-2.html?utm_source=chatgpt.com

16] https://viejosestadios.blogspot.com/p/estadio-viejos-explicacion-del-site.html?utm_source=chatgpt.com

17] https://uar.com.ar/union/historia/?utm_source=chatgpt.com

18] UNA EDUCACIÓN INTEGRAL PARA LOS MÉDICOS DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES: LAS PROPUESTAS DE JOSÉ RAMOS MEJÍA Y BERNARDO HOUSSAY ENTRE 1870 Y 1940. Pablo Von Stecher. Instituto de Lingüística, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires – CONICET. Publicada en Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia.

19] Jorge Comas. Apuntes históricos, 1899-1.921. Test-Match Nº 30. 1º/10/1986. p 52

20]   James McGough. "El juego del Rugby en la Argentina". Editado por The Publishing Co. Buenos Aires. p 22 - 23

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Investigación y producción: Rubén Raúl Ayala. Jugador de rugby entre 1967 y 1995. Ex referee de la Asociación de Referees de la Unión de Rugby de Buenos Aires. Director del Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR). Director de la revista digital Días de Rugby. Investigador independiente en temas de Historia del Deporte.

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Kick a los palos. Teoría y técnica

 Resumen del contenido del apunte técnico-universitario

Este apunte fue diseñado con un rigor académico y pomposidad para ser publicado como una "guía técnica para aperturas". Sintetiza los principios físicos y matemáticos del estudio balístico de Polster & Ross (2010) con los fundamentos biomecánicos de ejecución en campo presentados por Juan Hernández en Free-Kick Rugby:

  1. Geometría Analítica y Locus de Conversión:

    • Hipérbola Equilátera de Hughes (x^2 - y^2 = (d/2)^2): Explicación de la trayectoria geométrica que maximiza el ángulo horizontal de visión (H) y la aproximación a la asíntota de 45º (y = x) para la toma rápida de decisiones en la cancha.

    • Hiperboloide de de Villiers (x^2 - y^2 = (d/2)^2 + h^2): Incorporación de la restricción tridimensional de la altura del travesaño (h = 3,00 m).

  2. Balística Exterior, Ángulo Cónico R y Aerodinámica de Magnus:

    • Formulación del ángulo cónico elevado R = H . cos(E), que balancea la apertura horizontal con el ángulo de despegue (E) de la parábola.

    • Modelización del efecto Magnus (FM = S0 (w . v)) generado por la retro-rotación (backspin) al impactar el polo inferior del elipsoide.

  3. Biomecánica Kinésica e Impacto:

    • Matriz de variables para la carrera de aproximación (0 = 45º +- 2,5º), inclinación posterior del tee (B aprox 18º) y bloqueo del tobillo del pie de apoyo.

  4. Protocolo Simplificado en 4 Pasos para el Apertura:

    • Algoritmo paso a paso de rutina pre-patada (geometrización de la marca, calibración del momentum en 4 x 3 pasos e impacto con transferencia de momento lineal p = m . v)

  5. Gráfico

Aclaración (o fe de buen humor):

A mis queridos lectores:

Ante la perplejidad que pudo haber causado la explicación hiperanalítica del kick a los palos en esta nota, me veo en el grato deber de aclarar que se trató de un guiño humorístico.

A veces viene bien enredar un poco las cosas en el papel para recordar que, en la cancha, lo verdaderamente importante sigue siendo el buen pie, la serenidad y la puntería. ¡Nos reencontramos en la próxima lectura!

Investigación y producción: Rubén Raúl Ayala. Jugador de rugby entre 1967 y 1995. Ex referee de la Asociación de Referees de la Unión de Rugby de Buenos Aires. Director del Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR). Director de la revista digital Días de Rugby. Investigador independiente en temas de Historia del Deporte.

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lunes, 17 de agosto de 2026

Old Bedfordians

Pioneros del rugby de exalumnos en la Argentina

Entre 1894 y 1900, un grupo de antiguos alumnos de Bedford School y Bedford Modern School residentes en Buenos Aires formó una agrupación rugbística ocasional conocida como Old Bedfordians. Sus encuentros anuales en rugby frente al Buenos Ayres Football Club constituyen un temprano y singular ejemplo documentado de sociabilidad deportiva organizada alrededor de identidades escolares británicas en el rugby rioplatense.

La imagen recrea el momento del sorteo preliminar en el Flores Athletic Club (fines del siglo XIX). El árbitro sostiene el balón de cuero en el centro del campo junto al jugador del Old Bedfordians (izquierda, con indumentaria blanca) y el capitán del Buenos Ayres F.C. (derecha, de azul) durante el tradicional ritual previo al partido. Al fondo se observan el histórico pavilion del club y los arcos de rugby sobre el césped. Imagen intervenida con IA de Google Gemini, [22/08/2026]

OLD BEDFORDIANS: UN EQUIPO OLVIDADO

Detrás de la historia del rugby argentino de fines del siglo XIX aparece una conexión tan inesperada como fascinante: la presencia en Buenos Aires de exalumnos de dos prestigiosas escuelas inglesas que, aunque vinculadas por una misma fundación educativa, tenían identidades propias.

Bedford School y Bedford Modern School no eran una misma institución. La primera, fundada en 1552, la segunda, fundada en 1764, surgida como una alternativa orientada hacia una educación más moderna. Ambas, sin embargo, compartían un origen institucional bajo la administración de The Harpur Trust, organización educativa creada a partir del legado de Sir William Harpur. Esa relación compartida no anulaba sus identidades propias ni las diferencias entre sus respectivas comunidades de exalumnos.

La investigación adquiere una dimensión especialmente interesante al revelar que sus antiguos alumnos también conservaron identidades diferenciadas: los egresados de Bedford School eran conocidos como Old Bedfordians (OB) y su club fue fundado en 1891, mientras que los de Bedford Modern School recibían el nombre de Old Bedford Modernians (OBM) y su club fundado en 1892.

El XV Old Bedfordians de Buenos Aires reunió a antiguos alumnos tanto de Bedford School como de Bedford Modern School, cuyas identidades diferenciadas de exalumnos se recombinaron parcialmente dentro de una nueva comunidad deportiva expatriada. Pero la verdadera sorpresa está al otro lado del Atlántico.

A finales del siglo XIX, calificados exalumnos de Bedford vivían y trabajaban en la Argentina. Allí, en una sociedad británica en plena expansión y en un país donde el rugby comenzaba a encontrar sus primeras raíces, estas redes personales, escolares y deportivas adquirieron una importancia que merece ser estudiada con mayor profundidad.

El equipo investigado estaba integrado por miembros procedentes de ambas escuelas, un dato que permite observar cómo las fronteras institucionales originales podían diluirse a miles de kilómetros de Inglaterra para dar lugar a nuevas comunidades deportivas.

No se ha localizado hasta el momento evidencia de que la agrupación dispusiera de cancha propia, una competencia regular o una estructura institucional comparable a la de los clubes establecidos. Se reunían, sin embargo, para jugar un partido anual que se transformó en una cita esperada: el encuentro que cerraba la temporada de rugby frente a un combinado reforzado del Buenos Ayres Football Club (B.A.F.C.).

Bedford Modern School a finales del siglo XIX. Se trata de las prestigiosas instalaciones de Harpur Square, diseñadas por Edward Blore, cuya fachada ahora alberga el centro comercial Harpur.

BUENOS AIRES, EL OTRO ESCENARIO

En definitiva, detrás de una fotografía, un nombre o una formación deportiva puede esconderse una trama internacional de escuelas, amistades, migraciones y encuentros. Y quizás allí resida uno de los mayores atractivos de esta investigación: demostrar que, para comprender los orígenes del rugby argentino, a veces es necesario comenzar el viaje en las aulas de Bedford y terminarlo en las canchas de Buenos Aires.

A miles de kilómetros de Bedford, algunos de aquellos antiguos alumnos habían establecido su vida en Buenos Aires. Allí, entre 1894 y 1900, comenzaron a reunirse para formar un equipo invitacional que llevaría el nombre de Old Bedfordians.

La particularidad de estos encuentros resulta especialmente interesante: no se trataba de un club convencional, sino de una formación ocasional que aparecía una vez al año para enfrentarse al Buenos Ayres Football Club.

El partido combinaba mucho más que rugby. Era también un encuentro social y una manifestación de los vínculos que unían a la comunidad británica instalada en Buenos Aires con sus instituciones de origen.

Algunas crónicas de los encuentros registran formas de sociabilidad que acompañaban al rugby, entre ellas reuniones posteriores, servicios de té y cenas. Estos episodios permiten observar que los partidos funcionaban también como espacios de reunión de la comunidad británica.

Efectivamente, los días de partido, mujeres de la comunidad británica preparaban pasteles, tartas y bocadillos caseros. Tras el pitazo final, jugadores, árbitros y espectadores compartían té caliente en el club o al aire libre en el clásico Tercer Tiempo y por la noche cerraban las actividades con una cena de gala.

UN PEQUEÑO EQUIPO, UNA GRAN HISTORIA

La existencia de los Old Bedfordians puede parecer, a primera vista, apenas una anécdota dentro de la historia del rugby argentino. Pero los documentos cuentan otra historia. La evidencia disponible incluye crónicas periodísticas, alineaciones, fotografías y publicaciones de exalumnos... que permiten reconstruir la trayectoria de este equipo y descubrir una formación que, aunque tuvo una vida relativamente breve, ocupó un lugar singular en los primeros tiempos del rugby colegial del Río de la Plata.

Los Old Bedfordians fueron, en definitiva, mucho más que un grupo de exalumnos ingleses reunidos para jugar un partido anual. Representaron una de esas pequeñas comunidades deportivas que ayudaron a trasladar al Río de la Plata una cultura del rugby profundamente vinculada con las escuelas británicas.

Y precisamente allí reside el interés de esta historia: en ocasiones, los grandes capítulos del rugby no comienzan con un club poderoso ni con una competición importante, sino con un grupo de antiguos compañeros que, lejos de su colegio, decidieron volver a encontrarse alrededor de una pelota ovalada.

Como se señaló anteriormente, el encuentro de fin de temporada era entre los Old Boys y el combinado de Buenos Aires. Conviene recordar un dato importante para entender esas formaciones: hasta antes de 1899, un mismo jugador de rugby podía integrar más de un equipo. Por ejemplo, podía jugar un fin de semana para Lomas A.C. y, al siguiente, hacerlo para Buenos Ayres F.C. o United Banks F.C.

Los colores de cada equipo


Old Bedfordians: utilizaba una remera blanca, pantalón blanco y medias negras.

Buenos Ayres F.C.: utilizaba una remera azul, pantalón blanco y medias azules.

Los partidos de rugby documentados, 1894 - 1900

1894 - Buenos Ayres F.C. (5) vs Old Bedfordians (21)

En el primer encuentro documentado que se disputó el 15 de agosto de 1894, los Old Bedfordians se impusieron con un contundente marcador de 21 (3 goals y 2 tries) a 5 (1 goal) sobre Buenos Ayres. Según la crónica contemporánea, los Old Bedfordians mostraron una clara superioridad ofensiva.

Por los ganadores, George Semple Anderson, Leslie Corry-Smith, Morony y Lawrence Jacobs jugaron un gran partido en la delantera, pero lo más destacado fue la combinación entre los medios de los Old Bedfordians, Henry Burn Anderson y Ernest Large Rumboll. El cronista destacó la velocidad de la combinación entre Henry Burn Anderson y Ernest Large Rumboll, llegando a afirmar que, rara vez, se habían visto pases tan rápidos. Ambos jugadores desconcertaron por completo a los medios y tres cuartos rivales. De los tres cuartos, Jacobs fue quizás el mejor. Richard Evans Hughes Anderson tuvo poco trabajo, pero sus patadas fueron precisas y siempre encontraron la línea de banda (touch).

1894. Buenos Ayres F.C. vs Old Bedfordians. Fotografía gentilmente cedida por Gina Worboys, Assistant Director, Old Bedfordians Club

Por los perdedores, Maurice Gilderdale jugó un papel espléndido como delantero, mientras que Fothergill en la línea de tres cuartos fue un pilar fundamental.

Al regresar al pabellón, se dieron entusiastas aclamaciones por los equipos, las damas y los directivos.

Entre sus protagonistas sobresale una presencia extraordinaria: la familia Anderson. Cinco hermanos aparecen vinculados al equipo en estos primeros años, y varios de ellos ocuparían posteriormente posiciones relevantes en el desarrollo del deporte argentino. Robert William, Henry Burn, Richard Evans Hughes, Arthur y, desde 1895, de manera especialmente destacada, James Oswald Anderson formaban parte de una trama familiar que atravesó buena parte de esta historia.

Cabe hacer una mención especial a la deportividad de varios hombres del campo (camp men) que, viviendo a gran distancia de la ciudad, viajaron para apoyar a los Old Bedfordians.

Los Bedfordian’s formaron con:

Recorte periodístico con la formación de los OLd Bedfordians. (Fuente: THE OUSEL -The Journal Of Bedford Grammar School-)

1895 - Buenos Ayres F.C. (0) vs Old Bedfordians (23)

Aquí la breve información que se ofrece fue extraída del THE OUSEL (The Journal Of Bedford Grammar School) gentilmente cedida por Gina Worboys, Assistant Director, Old Bedfordians Club.

"Los siguientes exalumnos jugaron contra Buenos Ayres en un equipo integrado por jugadores procedentes de Bedford: F. Jacobs (tres cuartos), George S. Anderson, Leslie Corry-Smith, Frank Carew Corry-Smith y Lawrence Jacobs. Tras un buen partido, el equipo de los exalumnos resultó victorioso por 23 puntos a cero".

El siguiente es un extracto de River Plate Sport and Pastime:

"Todos los delanteros realizaron un trabajo excelente, especialmente G. Anderson y Leslie Corry-Smith. Nos gustaría mencionar que los exalumnos jugaron con un hombre menos durante todo el encuentro, y creemos que este hecho hace que su victoria sea aún más meritoria".

1897 - Buenos Ayres F.C. (6) vs Old Bedfordians (3)

Disputado el domingo 5 de septiembre en la cancha de Lomas Athletic bajo el arbitraje de Adam Archibald George Goodfellow, el partido concluyó con victoria del BAFC por 6 a 3 (dos tries contra uno). A pesar de actuar con catorce hombres por la imposibilidad de reunir a sus jugadores del interior, los Old Bedfordians ofrecieron una resistencia que las crónicas contemporáneas consideraron notable. El único try de los Old Boys fue conquistado por James Oswald Anderson, quien interceptó un despeje rival en la línea de banda y eludió a la defensa para apoyar en el in-goal.

Según el Times of Argentina, con fecha del 6 de septiembre, que contiene una crónica del partido anual, por primera vez en los registros, los O.B. fueron derrotados, aunque solo por dos ensayos a uno. Se lamentó que George S. Anderson no pudiera jugar y se destacó la labor de Rumboll, J. O. Anderson y Leslie Corry-Smith.

Ese día los equipos formaron con:

Recorte periodístico con la formación de los equipos. (Fuente; River Plate Sport and Pastime, 11/09/1897. Vol. XIII, Nº 324)

Referee: Mr. Adam Archibald George Goodfellow. Jueces de touch: D.J. Stokes y A Withington

Entre otras escuelas representadas en el equipo de Buenos Ayres estaba las de Fettes, Blairs College, Haileybury, Forest y Glenalmond.

Al término del cotejo se vivió un emotivo acto institucional: el dirigente Denny Stokes entregó en nombre del B.A.F.C. una refinada cigarrera de plata grabada a Leslie Corry-Smith, en reconocimiento a su abnegada e imparcial labor como árbitro durante las temporadas 1896 y 1897.

1898 - Buenos Ayres F.C. (5) vs Old Bedfordians (10)

Este gran partido de rugby se jugó en la cancha de Lomas Athletic el Domingo 31 julio. El puntapié inicial se dio a las 2:30 p.m.; Buenos Ayres ganó el sorteo y eligió el in-goal que daba a la localidad de Temperley, a los exalumnos les tocó comenzar con brisa en contra lo que motivo que inmediatamente presionaran al rival.

El encuentro resultó muy parejo y disputado pero, finalmente, Old Bedfordians derrotó al Buenos Ayres F.C. por 2 goles a 1 en el encuentro anual de rugby. Destacaron E. Moroney, Ernest Large Rumboll y Leslie Corry-Smith.

Old Bedfordians: Robert William Anderson, Henry Burn Anderson, James Oswald Anderson, Richard Evans Hughes Anderson, Ernest Large Rumboll, E.F. Morony, Leslie Corry-Smith ©, Frank Carew Corry-Smith, Frederick Henry Jacobs, Lawrence Jacobs, F. Orman, H.B. Morony, D. Robbins y W.S. Barclay

Referee: Frederick Leitch y los jueces de touch fueron George S. Anderson (OB) y Wilfred Russell Simpson Baikie (BAFC)

También, por primera vez en Argentina, se cobró una entrada cuyo valor monetario fue de un dólar. Ello tenía por noble finalidad recaudar fondos para el Hospital Británico. El partido contó con una gran concurrencia de espectadores, especialmente cuando el objeto fue tan digno como este.

¿Primer partido internacional?

Alguna publicación especializada confundió este partido con un supuesto encuentro entre el Buenos Ayres Football Club y un team extranjero, señalándolo como el primer partido internacional disputado en nuestras tierras. Sin embargo, no fue así. La mejor demostración de ello es leer la formación de los equipos y la procedencia de cada uno de los jugadores para darse cuenta de ello. Todos los jugadores que participaron de ese encuentro jugaban en nuestro medio.

1899 - Buenos Ayres XV (3) vs Old Bedfordians (6)

Considerado el gran partido del año, este encuentro enfrentó a los Old Bedfordians contra el Buenos Aires XV (un combinado integrado por las mejores figuras de B.A.F.C., Belgrano, Flores y Lomas). Se jugó el jueves 10 de agosto en Lomas bajo una tormenta torrencial de lluvia y granizo. El cronista del diario The Standard inmortalizó la jornada señalando que «el encuentro se parecía más a un partido de waterpolo que a un match de rugby football», obligando al público a refugiarse en el pabellón principal. El juego científico quedó fuera de cuestión, pero, a causa del empeño y el entusiasmo puesto por ambos equipos; los espectadores, en medio de los cuales había muchas señoritas, fueron testigos de uno de los más excitantes encuentros de la temporada. 

En un terreno completamente anegado donde el juego abierto de los backs era imposible, los Old Bedfordians se impusieron por 6 a 3 (2 tries a 1) gracias al manejo sobresaliente de sus delanteros, destacándose un magistral drible con el pie de Frederick Henry Jacobs que destrabó el marcador.

Old Bedfordians presentó una formación con 14 jugadores y tres de ellos, los hermanos Anderson.

Old Bedfordians: G. Smythies, James Oswald Anderson, Richard Evans Hughes Anderson, C. Nixon, Ernest Large Rumboll, Arthur Anderson, Leslie Corry-Smith ©, F.C. Corry-Smith, F.H. Jacobs, L. Jacobs, W. Barclay, W. Whitworth, M. Bagley y W. Wibberley.

Referee: Roberts y los jueces de touch fueron F. Orman (OB) y S. Mohr Bell (BAXV)

Esa misma noche, reunidos en camaradería, la prensa señala que los exalumnos formalizaron la intención de estructurar formalmente el Old Bedfordians Club en Argentina, designando a Henry Burn Anderson (con domicilio en Maipú 134) como primer secretario para confeccionar el padrón de graduados en el país.

1900 - Buenos Ayres F.C. (5) vs Old Bedfordians (6)

El miércoles 15 de agosto, bajo un viento helado que cruzaba en diagonal la cancha de Flores, Buenos Aires F.C. y Old Bedfordians protagonizaron un choque intenso ante un gran marco de público.

Ninguno pudo poner su mejor quince en cancha; los old boys sintieron las bajas clave de Leslie Corry-Smith, Frank Carew Corry-Smith y Arthur Anderson, mientras que el B.A.F.C. tampoco logró armar su equipo titular.

Las crónicas describieron un encuentro dominado por el juego de forwards, con escasa disponibilidad de balón para los backs. Hubo muchísima fricción, tackle áspero de los tres cuartos y muy poca pelota limpia para la línea de backs.

Aunque el B.A.F.C. asomaba como favorito en los papeles, la visita se hizo fuerte y dió la sorpresa llevándose el partido por un ajustado 6 a 5, un resultado que la localía reconoció con hidalguía. Los equipos ese día formaron de la siguiente manera:

Recorte periodístico con la formación de los equipos. (Fuente; River Plate Sport & Pastime, 22/08/1900. Vol. XVII, Nº 477)

Mr. F. Leitch dirigió impecable como referee junto a J.W. Taylor y Wilfred Russell Simpson Baikie (BAFC) como jueces de touch. Al pitazo final, Miss Bagley y Mrs. Taylor sirvieron un reconfortante té para refrescar a los planteles.

El cierre fue a pura camaradería en la cena anual de los Bedfordians —único colegio de origen británico con equipo propio en el país—, donde el B.A.F.C. se sumó a los festejos entre cantos y el clásico brindis por "Our old Chiefs".

De la tradición al nacimiento del rugby moderno

Tras aquel rotundo triunfo de 1894, el cruce de fin de temporada entre los Old Bedfordians y el Buenos Ayres Football Club se volvió una cita imperdible. Entre 1895 y 1900, el equipo sumó la velocidad de James Oswald Anderson —futuro capitán de la selección argentina de fútbol— y los choques ganaron una enorme paridad. Las batallas en el scrum terminaban invariablemente en la calidez del Tercer Tiempo: té, pasteles caseros y discursos que celebraban la fraternidad británica en el Río de la Plata.

El punto de inflexión llegó en 1899 con la creación de la The River Plate Rugby Football Union. La formalización del primer campeonato oficial exigió estructuras estables y planteles fijos, por lo que hacia 1900 estas alineaciones invitacionales fueron cediendo su lugar. Sus jugadores se integraron a clubes consolidados como Belgrano Athletic o Lomas, dispersando su experiencia por todo el circuito porteño.

Análisis de las causas de la disolución en 1901

En 1901, el clásico de rugby entre B.A.F.C. y los "old boys" se suspendió definitivamente. La desaparición de los Old Bedfordians obedeció a varios factores interrelacionados, por ejemplo: la institucionalización del rugby rioplatense mediante la creación de la River Plate Rugby Union Championship en 1899, que incorporó a los jugadores a clubes formales como Lomas Athletic, Belgrano Athletic o el Buenos Ayres F.C., reduciendo la necesidad de mantener equipos informales.

Aunque no hay evidencias concretas, una de las causas pudo haber sido la Guerra de los Bóeres, que afectó a la comunidad británica y pudo interrumpir la continuidad de grupos integrados por jóvenes expatriados.

También influyeron la movilidad laboral y demográfica de la colonia británica y la dispersión de sus principales dirigentes, como Anderson y Corry-Smith.

Sin sede, afiliación formal ni una base permanente de socios, los Old Bedfordians eran especialmente vulnerables a la pérdida de sus organizadores. Así, su desaparición simboliza una etapa de transición: el paso del rugby practicado por redes informales de antiguos alumnos británicos a un deporte organizado en torno a clubes y estructuras institucionales.

Aunque algunos resultados individuales del período 1894-1900 permanecen incompletos, las fuentes disponibles permiten reconstruir el papel de los Old Bedfordians como uno de los grupos que contribuyeron al desarrollo y la institucionalización del rugby argentino.

El verdadero legado

La trascendencia de los Old Bedfordians no se mide en trofeos, sino en su valor como precedentes. Ellos constituyen un temprano antecedente documentado de una forma de sociabilidad deportiva basada en la identidad de exalumnos, tradición que adquiriría una importancia creciente en la historia posterior del rugby argentino.

En ese encuentro anual para volver a correr tras una pelota ovalada, aquellos pioneros no solo recordaban su juventud, sino que escribían el prólogo del rugby colegial en Sudamérica.

Ese espíritu pionero germinaría con fuerza en las décadas siguientes. La tradición colegial que ellos sembraron en las canchas de Flores y Lomas fue el molde sobre el que más tarde se edificarían instituciones fundamentales de nuestro rugby como Old Georgian, Old Philomathian Club (St. Alban's College), St. Andrew's Scots School, Central Buenos Aires (Colegio Nacional Buenos Aires), C.E.C. Liceo Militar y tantos otros hasta la profunda impronta educacional que hoy caracteriza a decenas de clubes argentinos.


Esta foto sin fecha aparece en el libro de los 100 años de la UAR bajo el epígrafe "... un partido de fin del siglo pasado (XIX) entre Buenos Ayres F.C. y un equipo no identificado". Sin embargo, estoy seguro que el predio es el del Flores A.C. y el equipo no identificado, dada la informalidad de su indumentaria, podría ser el de Old Bedfordians. Además, nótese la gran cantidad de público. Dejemos volar la imaginación. Tomada de 1899-1999 100 años Unión Argentina de Rugby (p. 23), edición oficial de la UAR. 1999, Editorial Manrique Zago.

Los Jugadores Clave: Perfiles Biográficos de los Arquitectos del Rugby

El impacto de los Old Bedfordians en el deporte rioplatense no se limita a sus actuaciones colectivas; reside, fundamentalmente, en la estatura dirigencial y atlética de sus individualidades. Varios de sus referentes no solo brillaron en la cancha, sino que fueron los verdaderos fundadores del deporte organizado en la Argentina.

La Dinastía de los Hermanos Anderson

La familia Anderson constituyó la columna vertebral indiscutida del equipo durante toda la década de 1890. Entre los hermanos que vistieron la camiseta de los Old Bedfordians destacan:

James Oswald Anderson (1872–1932): Nacido en Buenos Aires y educado en Bedford Modern School (donde integró los primeros equipos de cricket y rugby), J.O. Anderson es una figura de relieve prócer en el deporte argentino. En rugby, fue campeón con el Buenos Ayres F.C. (1900, 1901 y 1902) cofundador de la River Plate Rugby Union en 1899, Secretario del Championship inaugural y Presidente de la Unión entre 1904 y 1905. Paralelamente, en fútbol fue tricampeón con Lomas Athletic (1895, 1897 y 1898) y se convirtió en el primer capitán de la Selección Argentina de Fútbol en el histórico partido internacional de 1902 ante Uruguay. Luego en excelente jugador de cricket y golf.

Henry Burn Anderson: Destacado half-back y three-quarter back. En la memorable reunión de agosto de 1899 fue nombrado Secretario de la agrupación de Old Boys con el mandato de empadronar a todos los exalumnos de Bedford radicados en el país. Campeón con Lomas Athletic en football (1893, 1894 y 1898) y en rugby (1899).

Richard Evans Hughes (1870 - 1943): Titular recurrente en la línea de backs y en el pack de forwards. Jugó al rugby en el Buenos Ayres F.C., en Quilmes A.C.  y en Lomas Athletic.

Robert William Anderson (1867 - s/d): Jugó al rugby en el Buenos Ayres F.C. y en Lomas Athletic. Fue referee y presidente de la The River Plate Rugby Union Championship entre 1907 y 1909. Corredor de Bolsa. Nació en Buenos Aires y fue miembro del Jockey Club, Club de Residentes Extranjeros, Hurlingham Club y Buenos Aires Rowing Club entre otros.

Arthur AndersonJugó al rugby en el Buenos Ayres F.C., en Quilmes A.C.  y en Lomas Athletic. Campeón con Lomas Athletic en football (1897 y 1898) y en rugby (1899).

Titulares indiscutidos

Leslie William Corry-Smith (1871 - s/d)Capitán de los Old Bedfordians en los enfrentamientos de 1898 y 1899, Leslie Corry-Smith encarnó el ideal del dirigente-atleta. Jugador del BAFC y referee sumamente respetado por todos los clubes porteños, su liderazgo culminó el 10 de abril de 1899 al ser electo como el PRIMER PRESIDENTE de 'The River Plate Rugby Union Championship' (entidad que derivaría en la actual Unión Argentina de Rugby - UAR). Su hermano, Frank Carew Corry-Smith, compartió con él la formación de forwards del seleccionado escolar.

Ernest Large Rumboll (1872–1953)Nacido en Downton, Wiltshire, y formado en BMS, Rumboll ocupó la posición de half-back en la totalidad de los encuentros disputados por los Old Bedfordians entre 1894 y 1900. Las crónicas periodísticas de Sport & Pastime de 1897 lo calificaron como el medio más destacado del medio local, elogiando su «tackle certero, excelente patada y extraordinaria habilidad para abrir juego hacia los backs». Su hijo John Kitchener (26), nacido en Buenos Aires, cayó muerto en combate en Francia el 21 de diciembre de 1942 durante el desarrollo de la II Guerra Mundial.

Frederick Henry JacobsReferente indiscutido del juego de forwards. Jacobs fue el histórico capitán de Lomas Athletic Club cuando la institución conquistó el primer Campeonato Oficial de Rugby de América Latina en 1899. Integró la Primera Junta Directiva de la Unión en representación de Lomas y fue el autor del drible decisivo con el que los Old Bedfordians vencieron al Buenos Aires XV en el tormentoso partido de 1899.

George Semple Anderson (1867-1951)Como muchos hijos de familias británicas acomodadas radicadas en la Argentina, completó su formación en Inglaterra, en el célebre Bedford School. A su regreso al país, trasladó esa experiencia al naciente rugby argentino durante las década de 1890 destacándose como forward capitaneó al equipo en el partido de 1894 frente al B.A.F.C. (No existen evidencias documentadas para afirmar que haya relación de parentesco ente George y los hermanos Anderson citados más arriba. Sólo se puede confirmar que ambos casos provienen de ascendencia escocesa).

PROCEDENCIA DE LOS EXALUMNOS

Los egresados de Bedford School eran conocidos como Old Bedfordians (OB) y su club fue fundado en 1891, mientras que los de Bedford Modern School recibían el nombre de Old Bedford Modernians (OBM) y su club fundado en 1892.

E.F. Morony (OB), Ernest Large Rumboll (OB), F. Rawlins (OBM), H.F. Butt (OB), H.O.C. Vignoles (OB), F.L. Saunders (OB), J. Lawrence (OB), V.D. Close (OBM?), H.B. Anderson (OBM), E.L. Rumboll (OB), N.M. Whitworth (OBM), H.B. Morony (OB), Lawrence Jacobs (OB), P.H. Vignoles (OB), W.S. Barclay (OB), Robert William Anderson (OBM), Leslie Corry-Smith (OB), George Semple Anderson (OB), R.E.H. Anderson (OBM) y F.H. Jacobs (OB). Fuente: Gina Worboys, Assistant Director of the Old Bedfordians Club

INFOGRAFÍA


FUENTES

THE OUSEL (The Journal Of Bedford Grammar School)

Periódico The Standard

Periódico Buenos Aires Herald

Semanario River Plate Sport & Pastime

Periódico La Nación

Revista Caras y Caretas

Pies de Calumin [@PabloKersevan]. (04 de julio de 2021). El football argentino surgió de espíritus apasionados y es justo inyectar memorias cuando los tiempos de ignorancia se centran en nuestro pasado. Twitter. https://twitter.com/PabloKersevan/status/1411871481777250304 (fecha de consulta: 15/08/2026)

Rubén Raúl Ayala. (14/03/2004). Flores Athletic Club. C.E.H.R. Recuperado de: http://www.geocities.ws/floresathletic/index-2.html (fecha de consulta: 08/08/2026)

Bedford Modern School. (s.f.). History of the School. Bedmod. Recuperado de: https://www.bedmod.co.uk/about-us/history-of-the-school/ (fecha de consulta: 05/08/2026)

Por la pelota. (s.f.). James Oswald Anderson. Por la pelota. Recuperado de: https://www.porlapelota.com/jugadores/james-oswald-anderson/ (fecha de consulta: 06/06/2026)

British Settlers in Argentina and Uruguay—studies in 19th and 20th century emigration. (s/f). Varias páginas. Argbrit. Recuperado de: http://www.argbrit.org/index.html (fecha de consulta: 08/07/2026)

Graham-Yool, A. ([1981]2007). La colonia olvidada. Buenos Aires, Argentina: Emecé Editores.

1899-1999 100 años Unión Argentina de Rugby (p. 23), edición oficial de la UAR. 1999, Editorial Manrique Zago

Nota de agradecimiento

"I would like to express special thanks to Gina Worboys, Assistant Director of the Old Bedfordians Club, for her invaluable contribution of photographs and archival material, which were essential to the completion of this article. Her generosity and assistance in providing these historical resources added vital depth and authenticity to this work."
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Investigación y producción: Rubén Raúl Ayala. Jugador de rugby entre 1967 y 1995. Ex referee de la Asociación de Referees de la Unión de Rugby de Buenos Aires. Director del Centro de Estudios en Historia del Rugby (CEHR). Director de la revista digital Días de Rugby. Investigador independiente en temas de Historia del Deporte.